Aunque no ha estado exenta de críticas, la torre de 300 metros se alza ya como un referente del skyline capitalino. ¿Será capaz de rivalizar con la Virgen de San Cristóbal como la postal más emblemática de la ciudad? Les preguntamos a cinco arquitectos sobre el aporte –o no- de esta imponente construcción proyectada por el famoso César Pelli y de propiedad de Horst Paulmann.

  • 29 diciembre, 2011

Aunque no ha estado exenta de críticas, la torre de 300 metros se alza ya como un referente del skyline capitalino. ¿Será capaz de rivalizar con la Virgen de San Cristóbal como la postal más emblemática de la ciudad? Les preguntamos a cinco arquitectos sobre el aporte –o no- de esta imponente construcción proyectada por el famoso César Pelli y de propiedad de Horst Paulmann. Por Vivian Berdicheski S.; Fotos, Verónica Ortíz.

 

El triunfo del retail

Mathias Klotz,
decano facultad de Arquitectura y Diseño Universidad Diego Portales.
“Sin duda alguna la Torre de Costanera Center será una postal de la ciudad. A pesar de ser correcta y de buenas proporciones, su relación con el entorno es crítica. El mall que la rodea es una aberración que le quita gran parte de su valor y vulgariza la totalidad del conjunto, además de que generará una especie de tsunami devastador para el comercio minorista de Providencia.
La torre no nos representa como chilenos, ni debería hacerlo, pero es una señal potente del poder económico que ha adquirido el retail en nuestro país. Cosa distinta fue la torre Entel, que representaba al Estado y a través de ella los chilenos nos reflejábamos. Al contrario, el Costanera Center representa el triunfo del mercado global y, por lo tanto, el fin del referente histórico ciudadano. Desgraciadamente, no habla de modernidad. La transparencia no será una de sus cualidades; primero, porque su estructura es muy densa y porque los cristales seguramente deberán tener un alto porcentaje de reflectividad para mejorar su comportamiento térmico. Se trata de un emprendimiento respetable, arriesgado y valiente, construido en un lugar complejo, ya que generará serios problemas de congestión. Este aspecto debió ser abordado por la autoridad municipal en su momento, y si se dieron los permisos y la normativa vigente lo permite, el responsable es el que dicta la norma, no el que la aplica.
El problema de fondo es la relación del proyecto con su contexto, y con la ciudad, no del edificio en sí mismo como un caso aislado”.

 

Bestia en una película de popcorn

Mauricio Léniz,
socio de Elton+Léniz Arquitectos Asociados.

“Qué duda cabe, que la torre del Costanera será un hito, un punto de referencia, una de las postales más vendidas de nuestro Santiago. Me parece este hecho interesante: la aparición de una magnitud vertical tan alta como nuestro cerro icono; el desafío estructural del edificio; la vista de algunos privilegiados; el nuevo skyline de Santiago, etc. Pero cuando veo la manera en que llega al suelo, sin relación con su contexto, con el espacio público, me doy cuenta de que su magnitud es más bien un acto de arrogancia.
Recuerdo que somos un país sísmico y añoro la fachada continua de 8 pisos, la densidad más homogénea y el comercio a la calle característico de todas las ciudades que nos gustan: Nueva York, París, Buenos Aires, Amsterdam.
Alguna vez acuñé una frase de un profesor: cada obra de arquitectura independiente de su escala tiene en sí misma una idea de ciudad. Esa idea se echa de menos. No existe un espacio público amable en este proyecto, aquí el ser humano existe como consumidor y la arquitectura es una abstracción.
El edificio de la torre no es feo para nada y es mucho mejor que el vecino que le compite en Vitacura. Seguramente lo incorporaremos rápidamente a nuestro imaginario colectivo y servirá como landmark santiaguino. Ojalá que al menos considere una terraza mirador, como los rascacielos más importantes del mundo.
Cuando pienso en este proyecto se me viene a la cabeza una frase de cinta de terror sesentera: hemos creado un monstruo. Lo digo con la misma mezcla de atracción y miedo ante la aparición de la bestia en una película de popcorn.
Hace algunos años, nuestra oficina de arquitectura desarrolló un área dedicada al diseño de tiendas, por lo que hemos llegado a entender este mundo llamado retail. Esto me ha hecho salir de mi burbuja de arquitecto-diseñador y asombrarme con la cantidad de recursos invertidos en lograr que la gente compre cosas como si de verdad las necesitara. El mall Costanera Center es el símbolo y la máxima expresión de este fenómeno que es el consumismo en Chile; y su famosa torre, el hito que lo señala”.

 

Punto focal que gasta demasiado

Marcial Echenique,
ex decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de de Cambridge.

“El edificio no me parece ni sustentable ni eficiente, pero es innegable el impacto visual que tiene. Siempre los grandes obeliscos han sido iconográficos de las ciudades. Este edificio tiene esa figura. Por ello, sin lugar a dudas se trata de un punto focal muy célebre, que habla de modernidad, no sólo por el valor de sí mismo, sino por el lugar elegido para ser emplazado. Resulta un tanto problemático, ya que está comprobado que su existencia en la zona llamada Sanhattan generará una congestión que no está preparada para resistir. Hoy, se encuentra colapsado, y cuando se inaugure ese monstruo de edificio con toda su estructura será aun peor.
Conozco a Pelli y no me cabe duda de su brillante trayectoria, pero un edificio como este hoy no se podría construir en Londres, fundamentalmente, porque no es eficiente desde el punto de vista energético. Por todos sus costados lleva vidrio, lo que significa que la cantidad de energía que requerirá para refrigerarlo en verano será un costo que el planeta no se puede dar el lujo de gastar. Un buen ejemplo a seguir en Chile es el edificio Consorcio, con sus cortinas resueltas con vegetación que proporciona hacia el interior sombra en verano y calor en invierno. Tampoco es eficiente desde el punto de vista de construcción, ya que al ser tan alto necesita de muchos ascensores y de grandes pilares estructurales que quitan espacio a los pisos de oficinas”.

 

Sin identidad

Albert Tidy,
director escuela de Arquitectura y Arte Universidad San Sebastián.

“No creo que el edificio Costanera Center se vaya a constituir en un elemento símbolo de Santiago, porque no tiene mucho carácter, es neutral y ajeno. No me preocupa tampoco su impacto ahora, porque seguramente en 20 años más habrá otras 20 torres iguales a su alrededor y Santiago lucirá tan distinto o más a como era hace dos décadas. Creo en la ciudad densa, y lo que vemos hoy alrededor de la futura edificación no durará mucho, porque no hay patrimonio que proteger. Las ciudades evolucionan y se desarrollan como un registro físico de la actividad económica de un país y la riqueza que acumula, y estas torres son eso: acumulación de dinero. Lo ideal sería que esta riqueza se repartiera de manera más equitativa en la ciudad, evitando tener comunas de primera, segunda y tercera clases.
Sin hacer un juicio de valor sobre las obras de Pelli, esta oficina conoce el oficio de hacer rascacielos. De hecho, sustentan el record de altura con las torres Petronas de Kuala Lumpur. Si bien en el proyecto de Malasia existió un intento de incluir símbolos identitarios de la cultura en que se inserta, en el caso de la torre Costanera, no ocurre lo mismo. Pelli nunca ha venido a ver el sitio y tampoco conoce Santiago. Este ejercicio es más bien la repetición mecánica de una torre genérica que juraría haberla visto clonada por la misma oficina en Hong Kong o en New Jersey. No es una mala torre. Mi problema tiene que ver con que es una torre de vidrio en un clima como el nuestro. La torre será un invernadero que consumirá una gran cantidad de energía y emitirá mucho gas freón, porque es hermética. Yo preferiría abrir las ventanas”.

 

Símbolo de la ciudad moderna

Yves Besançon,
socio de Alemparte Barreda Wedeles Besançon Arquitectos y Asociados, a cargo del proyecto Costanera Center.

“Toda ciudad de más de cuatro o cinco millones de habitantes merece tener al menos un edificio o monumento que sea un símbolo que la represente y la haga reconocible sin siquiera nombrarla. Al ver el Empire State todos tenemos en la mente a Nueva York, o la Torre Eiffel sabemos que se habla de París, o al ver el Burj Kalifa nos incorporamos al mundo de Dubai, etc.
El Costanera Center, con su rascacielos de 300 metros de altura, será sin duda una obra que nos situará en los mapas del mundo. Marcará el skyline de Santiago, por su sencillez y pureza en su forma. Como dice César Pelli: una torre construida en torno al axis mundi, eje del mundo que parte en el centro de la tierra y se pierde en el infinito.
Nos representa, como los copihues, las montañas, el desierto, los volcanes… representa a los chilenos del siglo XXI, a los que están por el progreso y el crecimiento.
Este edificio ha merecido todos los cuestionamientos posibles. Hay que recordar un pensamiento muy sabio de Indira Gandhi: Hay dos tipos de personas; las que hacen las cosas y las que hablan como los loros. Procura quedarte en el primer grupo, hay menos competencia ahí.
Nosotros –a cargo de este proyecto- somos un equipo que está en el primer grupo. No darle realce a este edificio me parecería miope y chaquetero. Es una gran obra y merece una gran atención, por el emprendimiento gigantesco que involucra”.