Ahora que la fusión entre las constructoras Almagro y Socovesa es un hecho, han comenzado a surgir rumores respecto del futuro que los principales accionistas tomarían en la nueva compañía abierta en bolsa. Mientras la familia Gálmez Puig se quedaría en la propiedad, participando en la colocación bursátil y asumiendo –probablemente– un sillón en […]

  • 13 julio, 2007

 

Ahora que la fusión entre las constructoras Almagro y Socovesa es un hecho, han comenzado a surgir rumores respecto del futuro que los principales accionistas tomarían en la nueva compañía abierta en bolsa. Mientras la familia Gálmez Puig se quedaría en la propiedad, participando en la colocación bursátil y asumiendo –probablemente– un sillón en el directorio, la familia Solari Cortés, ligada a Teresa Solari (grupo Corso, cuyo gerente es Juan Carlos Cortés) habría decidido vender sus acciones a Socovesa, a los 430 pesos convenidos, y no seguir adelante. La razón de esta determinación, dicen, es porque evaluó el mercado, no solo chileno, y concluyó que era perfectamente posible emprender el negocio de construcción de casas y edificios residenciales en forma autónoma.

Por su relación con el mundo del retail, dicen que el grupo Corso tiene varios paños relevantes en Santiago y otras zonas del norte de Chile. Y supimos que hace algunos meses comenzaron a explorar la compra de algunos terrenos en Perú, Ecuador y Argentina. O sea, la cosa se viene en grande. Socovesa, por su parte, se estaría abriendo a la bolsa a inicios del segundo semestre. Y todo indica que les irá estupendo, pues con ventas superiores a los 400 millones de dólares anuales, será por lejos la firma constructora e inmobiliaria más grande del país.