En los últimos meses el mercado ha presenciado la llegada de dos grandes grupos inmobiliarios de prestigio internacional: Equity Group y Kimco Realty Corp. A ambos los trajo Diego Durruty, un joven empresario de trayectoria en el sector inmobiliario, que después de casi haberlo perdido todo hoy vuelve a alcanzar la cima Podría no haber […]

  • 9 marzo, 2007

En los últimos meses el mercado ha presenciado la llegada de dos grandes grupos inmobiliarios de prestigio internacional: Equity Group y Kimco Realty Corp. A ambos los trajo Diego Durruty, un joven empresario de trayectoria en el sector inmobiliario, que después de casi haberlo perdido todo hoy vuelve a alcanzar la cima

Podría no haber ido nunca a la universidad –incluso podría no haber terminado el colegio– y probablemente igual sería un hombre de negocios. Es que Diego Durruty (37) nació para emprender. Es el típico hiperkinético que no conoce la palabra imposible, y aunque en ocasiones resulta agotador, hay que decir que el tipo tiene ingenio y una capacidad de resiliencia que le permite soportar con humor todos los vaivenes de la actividad independiente… Gracias a eso, dice él, fue capaz de reinventarse después de que una arriesgada apuesta lo dejara en el suelo. Y gracias a eso, hoy es de los consultores más requeridos por los inversionistas inmobiliarios extranjeros que están llegando a Chile.

Para tener una idea de su peso, Durruty es quien convenció a Sam Zell, el dueño de Equity International Management, filial inmobiliaria de Equity Group, de invertir 50 millones de dólares en el 12,5% de Parque Arauco. También es el consultor al que llamó la gente de Kimco Realty Corp., la firma de centros comerciales más grande del mundo, para pedirle que buscara proyectos inmobiliarios en los cuales invertir los más de 800 millones de dólares que tenía pensado para Chile.

-Yo veía que Parque Arauco se estaba quedando atrás respecto de otros grupos inmobiliarios. Entonces fui donde Salvador Said y le dije “te tengo el mejor socio que puedes tener: Equity”. Y me dijo, yo con Sam Zell me asocio cuando quieras –cuenta Durruty–. Y como yo ya tenía el contacto, pues soy muy cercano a Thomas McDonald, el tipo que más pesa en el directorio de Equity, todo salió a pedir de boca… A los de Kimco también los conocía. En mis años como consultor de PIX Partners hice muchos contactos y tal parece que quedaron con una buena idea de mí. Me llamaron y en poco tiempo concretamos su ingreso a ocho strip center en Santiago y la V Región, ligados a las familias Jalaff y Sumar, con una inversión de 200 millones de dólares.

Kimco es una firma de 14 mil millones de dólares y más de 1.500 centros comerciales. En Chile esperan levantar más de 50 proyectos. Equity Group, por su parte, tiene un valor bursátil de 40 mil millones de dólares y presencia en tres de los cinco continentes.

SELF MADE MAN

Estudió arquitectura, es experto en urbanismo, y cursó un magíster en gestión económica que no alcanzó a terminar por razones familiares (“lo digo antes que me pase lo de la Catalina Depassier”, dice en broma); Diego Durruty es lo que podríamos llamar un self made man… Es cierto que estudió en un buen colegio (Craighouse) y que fue a la mejor universidad, pero definitivamente no pertenece al establishment.

Recién titulado, y con unos pocos meses de consultoría en el cuerpo, se fue a Estados Unidos a probar suerte. Allá perfeccionó su inglés, trabajó en las escasas actividades que puede hacer un extranjero, pasó penurias, hasta que un golpe de suerte lo ayudó a conseguir un puesto en una firma de asesoría inmobiliaria. Tres años después, con algunos ahorros y el activo de haber trabajado con los más grandes gestores de Nueva York, Washington, Florida y Los Angeles, volvió a Chile y formó PIX Partners, una boutique especializada en consultoría inmobiliaria.

-Siete años después éramos la primera consultora inmobiliaria de América latina, con oficinas en Argentina, Colombia, Perú y Chile y una experiencia importante en venta de activos –señala Diego–. Administrábamos edificios y asesorábamos a los inversionistas en sus proyectos. Fuimos nosotros los que hicimos todo el proyecto de La Reserva, cuando nadie daba un peso por esa zona, y nosotros los que asesoramos a Prologies, Equity y Kimco en su ingreso a la región latinoamericana.

En medio de ese apogeo, un día se presentó en su oficina un director de la firma francesa Auguste Thouard, compañía número uno de Europa en temas inmobiliarios, y le ofreció comprarle la empresa. La oferta fue tan buena, que ni Diego ni sus socios la pudieron rechazar.

-Era tanto el dinero que estuve como un año y medio viendo qué iba a hacer –cuenta–. Me leí cientos de libros de negocios y hubo uno en particular que me marcó. Hablaba de cómo había cambiado el mundo en los últimos diez años. Entonces se me ocurrió retomar el negocio de la administración de edificios.

Se contactó con la gente de Auguste Thouard, que según Durruty tenían medio abandonada esa área, y les propuso recomprar. Luego hizo ofertas a otros diez empresarios chilenos, vinculados al mismo negocio, y creó Urbana… Pero le fue mal. Un año después estaba quebrado.

-Me fui a pique –recuerda–. Quedé en el suelo y como no tenía aval ni patrimonio, ningún banco me quiso prestar plata para volver a emprender.

Pero no se amilanó. Sin pudor, vendió todo lo de valor que tenía, incluyendo su casa y autos, y volvió a empezar.

Para reflotar el negocio, creó una revista para distribuir entre los dueños y arrendatarios de edificios, obteniendo ingresos por concepto de publicidad. Y le achuntó. Hoy tiene 200 edificios en administración, 10 mil clientes, mil mayordomos y se ha expandido a Argentina, Colombia y Perú. Su meta, dice, es llegar a tener 2 mil edificios en Santiago, 20 mil en América latina y 2 millones de clientes, a quienes entregarle la revista y ofrecerle retail al hogar, es decir, venta de alarmas, conexión a internet, seguros, mercadería y artículos de decoración, entre otros.

Ya recuperado financieramente, hace un año decidió viajar a Francia para recomprarles PIX Partners a los franceses. Se juntó con sus antiguos socios latinoamericanos e hizo una oferta de poco más de un millón de dólares para quedarse con la operación de PIX en Chile, Argentina y Perú.

-Inmediatamente me fui a Chicago, a Emery, a juntarme con la gente de Equity. Les hablé de Parque Arauco, de las posibilidades de inversión que había en Chile y se entusiasmaron. Te mueres los planes que hay en esa empresa. Yo te aseguro que en diez años más, Parque Arauco va a ser el administrador de centros comerciales más grande de América latina… Con Kimco estamos entrando a Perú y hemos mantenido conversaciones con varios inmobiliarios locales para emprender juntos la construcción de centros comerciales de Arica a Punta Arenas.

El 2006, las dos empresas de Diego facturaron más de 13 millones de dólares. Y todavía hay más. Durruty está en conversaciones con importantes fondos de inversión hotelera, con dueños de empresas constructoras de Estados Unidos y Europa y con una serie de firmas internacionales interesadas en invertir en el sector inmobiliario chileno. El interés es tal, que en el mediano plazo, dice, alrededor de 3 billones en activos inmobiliarios chilenos pasarán a manos extranjeras. Y él quiere estar ahí.

CAPITAL Y TRABAJO

En los últimos meses, Durruty ha logrado tal afinidad con el directorio y administración de Parque Arauco que éstos decidieron apoyarlo en el proyecto de transformar el Parque Araucano en un parque de clase mundial.

Se trata de una iniciativa que su Fundación Urbana lleva años intentando materializar y que en tres años más será una realidad. El proyecto contempla la plantación de 3 mil palmeras de 15 metros, la construcción de un museo de arte moderno, el hundimiento de Manquehue, la construcción de un zoológico, estacionamientos subterráneos, una ciclovía tipo Central Park y una zona de juegos de niños complementado con infraestructura deportiva.