Cómo no recordar el duro trato que se dieron, recíprocamente, Barack Obama y Hillary Clinton en los tiempos en que ambos luchaban por ganar las preferencias del electorado demócrata. Cómo no hacerlo ahora que la ex primera dama se posiciona como la futura secretaria de Estado en la administración de su anterior contrincante. Porque incluso […]

  • 10 diciembre, 2008

Cómo no recordar el duro trato que se dieron, recíprocamente, Barack Obama y Hillary Clinton en los tiempos en que ambos luchaban por ganar las preferencias del electorado demócrata. Cómo no hacerlo ahora que la ex primera dama se posiciona como la futura secretaria de Estado en la administración de su anterior contrincante. Porque incluso en materia de manejo de las relaciones internacionales, Obama fue muy crítico con Hillary. Entre otros asuntos, le enrostró su respaldo a los tratados de libre comercio y el haber votado a favor de la intervención en Irak. Pero las heridas de esa dura campaña no se limitan al actuar de ambos candidatos. Hace poco se conocieron unas fotografías de Jon Favreau, designado como jefe de redactores de discursos del presidente electo, en que aparece abrazado a un afiche tamaño real de Hillary, ofreciéndole alcohol y burlándose. Por supuesto, el funcionario ofreció las disculpas.