Es tradición que para Año Nuevo y otras festividades se lances fuegos artificiales que con sus colores y estruendos sorprenden a grandes y pequeños, pero no todos son felices con este tipo de espectáculo. Quienes tengan mascotas sabrán que los animales se asustan de sobremanera al oír las explosiones, pero eso ya no es problema […]

  • 5 julio, 2016

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Es tradición que para Año Nuevo y otras festividades se lances fuegos artificiales que con sus colores y estruendos sorprenden a grandes y pequeños, pero no todos son felices con este tipo de espectáculo.

Quienes tengan mascotas sabrán que los animales se asustan de sobremanera al oír las explosiones, pero eso ya no es problema gracias a los fuegos artificiales silenciosos.

Este tipo de fuegos artificiales no son nuevos, de hecho, se fabrican desde hace décadas y son más silenciosos que los convencionales ya que evitan el uso de proyectiles pirotécnicos explosivos de gran calibre.

Debido a esto, no son las grandes explosiones a las que estamos acostumbrados, sino que estelas o estrellas de menor tamaño que no hacen tanto ruido, pero realizan una coreografía, muchas veces con música y combinaciones de colores.

La gran ventaja es que, como hacen mucho menos ruido, generan menos estrés en los animales. Existen estudios científicos que conectan estos espectáculos con efectos de desorientación, abandono del nido e incluso muerte de aves salvajes.

En mamíferos con el oído más agudo que el nuestro, como los perros o los gatos, los fuegos artificiales generan trastornos de ansiedad en el 40% de los animales.

Según la Organización Mundial de la salud 120 decibelios es el umbral máximo de ruido a partir del cual se pueden generar daños en el oído humano. Los cohetes pirotécnicos más potentes pueden superar fácilmente los 150 o 170 decibelios, por lo que es potencialmente dañino, sobre todo para los niños pequeños.

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