¿Sufre el caos vial del Manhattan criollo? Prepárese, porque todo indica que las cosas se pondrán peor. Ante ello, vale la pena revisar los proyectos que se proponen para mitigar el impacto que supone el vertiginoso crecimiento de esta zona urbana. Desde pasarelas electrónicas hasta trenes VIP.

  • 26 junio, 2008

 

¿Sufre el caos vial del Manhattan criollo? Prepárese, porque todo indica que las cosas se pondrán peor. Ante ello, vale la pena revisar los proyectos que se proponen para mitigar el impacto que supone el vertiginoso crecimiento de esta zona urbana. Desde pasarelas electrónicas hasta trenes VIP. Por Paula Vargas.

Al Manhattan criollo le llegó la hora D. Porque el caos vial, ese que para usted había llegado al límite de lo aceptable en puntos como el puente Suecia o la venida Andrés Bello a las siete de la tarde, podría alcanzar niveles apocalípticos si los nuevos proyectos inmobiliarios y de infraestructura no vienen acompañados por obras camineras que, en cualquier caso, ya están retrasadas.

Las pruebas están a la vista: un túnel San Cristóbal sin continuidad vial adecuada o el distinto grado de avance que muestra la treintena de proyectos inmobiliarios que se desarrollan en la zona, partiendo por la torre de oficinas más alta de Chile y un monumental centro comercial.

Según expertos urbanistas, el sector no sólo incrementará hasta en un 40% su población flotante, sino que captará un importante flujo vehicular, calculado en base a los casi 25 mil nuevos estacionamientos que los proyectos en marcha contemplan para la zona. A ello hay que sumar el incremento del parque automotor, que en los últimos años ha crecido a tasas del 8% y que se espera llegue a los 2 millones de vehículos.

El arquitecto urbanista Pablo Allard reconoce que es un poco tarde para tomar medidas, pero advierte que a la autoridad no le queda más que revisar opciones y actuar rápido. Porque –por ejemplo– el proyecto anunciado por el MOP y Costanera Norte, que incluye reformar la rotonda Pérez Zujovic, en su conjunto no estará disponible antes de 2015. “Claramente, no se trata sólo de construir nueva infraestructura, sino que ésta debe ir de la mano de soluciones complementarias, como elementos de tarificación; particularmente, en el cuadrante entre las avenidas Presidente Riesco, Américo Vespucio, Apoquindo y Tobalaba”, explica.

Para revisar, proyectos sobran. Desde los más sofisticados hasta soluciones que contemplan túneles, desniveles, cruces, puentes, laderas, ciclovías, estaciones de transferencia y, por qué no, un tren. Capital
revisó las alternativas.

 

 

 

 

Viaje en auto, pero llegue a pie

Siempre desafiante e innovadora, Elemental, la oficina de proyectos urbanos -vinculada a la Universidad Católica y Copec presentó a fines del año pasado al MOP la propuesta denominada Conector El Bosque. Según uno de sus creadores, Alejandro Aravena, no tiene otro afán que reducir el acceso vehicular a la zona en cuestión. ¿Cómo? En términos simples, construyendo estacionamientos y un gran puente peatonal para que las personas lleguen caminando.

El proyecto implica proveer de un sistema de transferencia basado en la construcción de 3.500 estacionamientos en la ladera del cerro San Cristóbal con conexión inmediata a Costanera Norte, avenida Kennedy y al túnel San Cristóbal Express. Así, particularmente los habitantes de Lo Barnechea, Santa María de Manquehue, Huechuraba y Chicureo, estacionarán sus vehículos y cruzarán a Sanhattan por una pasarela aérea de unos 350 metros. Con cintas transportadoras, al estilo de las que se utilizan en los aeropuertos, el trayecto tomará no más de diez minutos.

El proyecto también implica la construcción de un centro de eventos y la recomposición de una parte de la ladera del cerro y del Parque Metropolitano. Su costo bordea los 60 millones de dólares y hoy está en etapa de evaluación, luego de que
el MOP lo declarara de interés público.

Aravena advierte que su apuesta es complementaria a la solución que estima el Ministerio de Obras Públicas para la zona e,
incluso, compatible con el proyecto del Tren del Río y la propuesta de Horst Paülmann de llevar la línea de Metro hasta el mall Costanera Center. “Todo lo que sea una alternativa al auto es bienvenido”, asegura.

 

 

El plan vial de Titanium y Costanera Center

No podía ser de otra manera. Los dos mayores proyectos inmobiliarios de la zona también cuentan con planes de mitigación. La inmobiliaria de Abraham Senerman y el holding Bethia deberá ampliar parte de la avenida Vitacura para dar acceso a la torre Titanium, además de construir parte de la futura Costanera Sur, una vez que se despeje la situación de Santa Rosa de Las Condes, tal como se comprometieron con el Ministerio de Obras Públicas.

Más complejo es el problema por el que atraviesa Costanera Center, proyecto que aún espera la aprobación de su plan de mitigación, el que involucra ampliaciones de calles y accesos subterráneos que den salida al centro de Santiago y a la avenida Kennedy e incluye, eventualmente, la extensión de la línea de Metro desde Tobalaba al futuro centro comercial. Aunque hace un par de meses entregaron el plan al MOP, al parecer aún no está dicha la última palabra.

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El tren VIP

Propuesta de larga data, pero propuesta en fin. Se trata del Tren del Río. Fue lanzada hace cuatro años por los arquitectos Sergio González y Jean Pierre Oliver junto a Andrés Villaseca, quienes presentaron el proyecto de concesión al MOP, oportunidad en la que fue declarado obra de interés público, pero que al poco tiempo optaron por retirar del sistema.

“Nos vimos obligados a tomar esa decisión porque la autoridad nos exigía incorporar en el proyecto compensaciones para el Transantiago y Costanera Norte, por el número de personas que eventualmente dejarían de usar esas redes, al optar por trasladarse en el Tren del Río; y la verdad es que eso significaba hipotecar demasiado el proyecto y no lo hacía viable económicamente”, asegura Villaseca.

Pero a la luz del conflicto vial que se prevé para el sector, Villaseca decidió reingresar una versión 2.0 del proyecto, ajustándola a las nuevas condiciones de demanda de la zona, pero manteniendo sus características originales, como la flota de 10 trenes ligeros (con capacidad para 450 personas cada uno, a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora), la mantención de un circuito bidireccional y la extensión de casi 30 kilómetros, desde avenida El Rodeo a Tobalaba.

La inversión estimada para este proyecto bordea los 120 millones de dólares e implica el cobro de una tarifa aproximada de 600 pesos por viaje. El experto aclara que el tren operaría en forma independiente a Transantiago y su tarifa no sería integrada.

Con todo, Villaseca tiene pocas esperanzas de que el proyecto prospere. “Francamente, no hemos notado ningún interés de la autoridad por este tema”, advierte.

Un túnel “providencial”

Tan afectadas por la congestión como beneficiadas por la inversión inmobiliaria, las municipalidades no se han quedado atrás en cuanto a proyectos viales. Una de las más activas ha sido la de Providencia, que lleva un par de años trabajando en una solución para la avenida Costanera Andrés Bello, en el tramo comprendido entre el canal San Carlos y las Torres de Tajamar.

El asesor urbanista de la municipalidad, Jaime Márquez, explica que la solución –que, por cierto, el MOP ve con muy buenos ojos implica la construcción de un túnel de dos pisos (uno por sentido) que atraviesa el tramo mencionado y que contempla al menos cuatro accesos, uno de los cuales daría hacia el mall Costanera Center.

El mayor inconveniente para su desarrollo es que el trazado se une en un tramo con la extensión de la línea de Metro estimada para el centro comercial. “Sin embargo, en el MOP aseguraron que van a estudiar la alternativa de ensanchar el canal San Carlos, de modo que el túnel pueda pasar sobre la estación del mall Costanera y bajo el canal”, explica Márquez.

El proyecto también implica un “reperfilamiento”de la avenida Andrés Bello, incorporando un bandejón central y una mayor superficie de áreas verdes, reduciendo a cuatro las pistas de superficie (hoy tiene seis).

Acerca de la inversión, Márquez prefiere no comprometerse con cifras, pero en su financiamiento, asegura, será crucial el apoyo del MOP, de la municipalidad de Las Condes y del mall Costanera Center de Cencosud.

La apuesta del MOP

El ministerio de Obras Públicas también tiene su carta bajo la manga, la cual fue anunciada con bombos y platillos por el titular de la cartera, Sergio Bitar, en el marco de un plan de mejoras para el sector centro oriente de la capital por unos 200 millones de dólares, entre 2009 y 2011. Eso, sin incluir la construcción de Vespucio Oriente.

En este plan varias son las prioridades, como el mejoramiento del enlace Lo Saldes a la salida del túnel San Cristóbal y de la rotonda Pérez Zujovic, con la construcción de un nuevo puente sobre el Río Mapocho y un túnel para la conexión entre avenida Kennedy y Costanera Norte. También contempla la ampliación de la rotonda en cuestión y la modificación de las actuales conexiones hacia la futura Costanera Sur.

Otro problema que el MOP pretende resolver es el nudo Manquehue-Kennedy, donde se construirán nuevas calles de servicio. Además, contempla la prolongación de la Costanera Norte entre el puente La Dehesa y calle Padre Arteaga, así como también la construcción de la Costanera Sur.

En cualquier caso, en el MOP señalan que parte de las obras de Costanera Sur deben ser materializadas por el proyecto Santa Rosa de Las Condes, de propiedad de la inmobiliaria Titanium, al menos el trazado que va desde avenida Andrés Bello hasta el nudo Lo Saldes, quedando en manos del MOP la construcción del tramo que se extenderá desde la calle Tajamar hasta Escrivá de Balaguer. Finalmente, este programa de mejoras también involucra la construcción de una nueva pista en La Pirámide.

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El tira y afloja de Vespucio Oriente

Lleva tiempo en carpeta este proyecto no carente de polémica. Ahora, el punto en conflicto es quién financiará su déficit, que alcanza la no despreciable suma de 180 millones de dólares, de un total de 980 millones de dólares que cuesta la iniciativa. A unos meses de su entrega, uno de los creadores del trazado, Iván Poduje, comenta algunos de los detalles clave de la nueva autopista urbana.

En términos simples, se trata de la construcción de un túnel de 11,3 kilómetros que parte en la rotonda Grecia y se extiende hasta El Salto. Esta autopista, entre otras características, contará sólo con diez accesos y salidas. “La idea es minimizar los puntos de conexión para evitar que se trabe la autopista”, explica Poduje.

El proyecto no sólo contempla una operación subterránea. En la superficie se intervendrá el tramo, con la incorporación de parques laterales y una vía exclusiva para Transantiago.

Aunque la solución está pensada para alivianar la congestión que se produce con la llegada de vehículos desde el sur al oriente, Poduje aclara que “este proyecto sólo funcionará en la medida en que se resuelva el problema de la avenida Kennedy, la rotonda Pérez Zujovic y el túnel San Cristóbal. Todo debe converger y estar operando cuando esta autopista entre en funcionamiento; de lo contrario, no será una solución”.

Trazado alternativo

Esta propuesta tiene su origen en el ingeniero Samuel Tupper, nada menos que el creador del proyecto “original” del túnel San Cristóbal, ese que en todo caso no contemplaba precisamente una salida a avenida El Cerro, sino por Kennedy, pero que finalmente fue modificado “con las consecuencias que todos vemos”, lamenta Tupper.

A doce años de haber realizado ese trazado, este ingeniero vuelve a arremeter y presentó tanto el ex ministro del ramo,
Eduardo Bitrán, como al actual secretario de Estado su solución al nudo vial de toda la zona centro oriente.

En su propuesta plantea enlazar el túnel con otras vías expeditas, sin necesidad de cruces con semáforos; luego, propone
desincentivar el flujo de vehículos habilitando estaciones intermodales (estacionamientos subterráneos) en los alrededores del terreno de la Corfo y la implementación de un túnel minero desde la salida del túnel San Cristóbal hasta avenida Tobalaba.

A ello se suma un importante número de conexiones y enlaces hacia los grandes proyectos inmobiliarios del sector, incluyendo entradas y salidas subterráneas y una redistribución de las vías de acceso hacia Costanera Norte, avenida Vitacura y Kennedy.