La restricción de encender dispositivos electrónicos al despegar y aterrizar en un avión se creó en 1991. Al parecer, según informa Wall Street Journal, esta prohibición estaría basada en anécdotas y no en evidencia científica. Bastó que algunos pilotos y tripulantes reportaran que los celulares y demás aparatos electrónicos podrían afectar al equipo de navegación […]

  • 10 septiembre, 2012

La restricción de encender dispositivos electrónicos al despegar y aterrizar en un avión se creó en 1991. Al parecer, según informa Wall Street Journal, esta prohibición estaría basada en anécdotas y no en evidencia científica.

Bastó que algunos pilotos y tripulantes reportaran que los celulares y demás aparatos electrónicos podrían afectar al equipo de navegación o entorpecer la comunicación. Actualmente, la Administración Federal de Aviación (FAA, po sus siglas en inglés) solo afirma que “puede” que las señales de radio de los celulares interfieran con las operaciones, pero no existe certeza en la materia.

Los autores del artículo en el Wall Street Journal –Daniel Simons y Christopher Chabris– son también psicólogos y llevaron a cabo una encuesta para recolectar un poco de evidencia empírica.

El estudio incluyó a 492 adultos de Estados Unidos que hayan viajado en avión en el último año. El 40% de ellos afirmó que no apagaron los celulares completamente al despegar y aterrizar en su último viaje; más del 7% dejó sus móviles prendidos todo el tiempo; y el 2% lo usó cuando no debía hacerlo.

Con esta información se puede deducir que la probabilidad de que todos los pasajeros de un avión apaguen sus celulares es bajísima. Si estos dispositivos fueran tan peligrosos como la norma de la FAA sugiere,  la comunicación y la navegación se vería interrumpida todos los días. “Pero no vemos eso”, dicen los autores.

Simons y Chabris señalan que no buscan alentar a las personas a desobedecer las reglas, pero afirman que es crucial que la restricción de la FAA esté basada en evidencia y no en miedo. La evidencia muestra que casi todos los vuelos tienen celulares y otros aparatos electrónicos prendidos, y esos aviones no se han caído.

Lea el artículo completo en Wall Street Journal.