Por Jorge O’Ryan Schütz, director de ProChile.

  • 22 noviembre, 2018

Nadie está ajeno al desarrollo tecnológico que ha experimentado la banca en Chile en los últimos 10 años. Las plataformas digitales y las sucursales virtuales de las instituciones financieras están consideradas entre las más interactivas e importantes del mundo.

Hoy nos resulta natural transferir dineros a otras personas en forma instantánea, incluso si son clientes de bancos distintos; así como solicitar un crédito 100% en línea (y personalizado); o bien realizar inversiones a través de la plataforma de cada institución. 

Sin embargo, al cruzar nuestras fronteras podemos observar que la realidad en otros mercados no es así; lo natural pasa a ser una “aspiración”.

Esto se da porque en el país existe un círculo virtuoso para el desarrollo de las empresas Fintech. Por un lado, la banca apoya el desarrollo de emprendimientos vinculados a soluciones tecnológicas para el sector, y por otro, existe una base de TIC’s vinculadas y especializadas. De acuerdo con estudios de ProChile, de la oferta exportable y cifras de “Finnovista”, entre 2016 y 2017 el número de empresas Fintech aumentó un 36%, llegando a cerca de 130 vinculadas al sector. 

Estos indicadores, sumados al avance del país en materia de conectividad y telecomunicaciones, han colaborado para convertirnos en un hub de innovación en la materia. Hoy, nos hemos posicionado como un mercado con excelentes oportunidades para desarrollar nuevas tecnologías. Las fintechs chilenas han ganado reputación y reconocimiento a nivel latinoamericano, destacando por su componente innovador con soluciones altamente eficientes y efectivas.

Se trata de una realidad que podemos apreciar cada vez más a través de las múltiples acciones que como país desarrollamos y en las que participamos. ProChile, entre 2017 y 2018, ha apoyado a 39 empresas del sector a través de misiones comerciales, actividades de networking y la participación en eventos internacionales como el Digital Bank Latam, en Colombia, Bolivia, Perú, Argentina y Panamá, entre otros. 

A nivel internacional, el sector servicios es el más dinámico del comercio. Durante las últimas décadas, ha crecido sustancialmente y ha demostrado una menor vulnerabilidad relativa a los vaivenes de la economía. En la última década, las exportaciones mundiales de servicios crecieron a una tasa promedio anual del 7%, mientras que los bienes lo hicieron a razón de 4%.

Nuestro país y ProChile apuestan por el desarrollo de nuevas tecnologías, innovación y emprendimiento. La expansión de nuestros servicios profesionales en el mundo nos ayudará a ampliar la base productiva y diversificar la oferta exportable. Vemos, además, un talento visionario e innovador, con capacidad de internacionalización, pero que requiere a ProChile para salir al mundo.

Para ello, también ha sido necesario renovar y buscar opciones creativas para apoyar a los exportadores. Por esto diseñamos un ProChile 3.0, que tiene como foco central apoyar a las pymes con oferta exportable y servicios con valor agregado y potencial internacional.

Las metas del presidente Piñera son desafiantes, y como un país abierto al comercio exterior, sus exportaciones serán claves. En este sentido, ProChile entiende la responsabilidad, y su equipo, tanto a través de sus 16 oficinas regionales como sus 56 en el exterior, se encuentra comprometido con los nuevos lineamientos que buscan renovar nuestra labor para adecuarse a las necesidades.

Serán esas capacidades, desarrollo, inteligencia y conocimiento aplicado los que, esperamos, lleven el nombre de Chile a los principales mercados de la región. Contamos con la capacidad de salir al mundo, y ProChile construirá estos puentes para lograrlo.