El programa informático chatea como un niño de 13 años y sus interlocutores humanos creen que es una persona. Es la primera máquina que supera la famosa prueba del padre de la informática para comprobar que una máquina piensa [tweetable]El test de Turing está considerado como la prueba de fuego de la inteligencia artificial[/tweetable]. Antes […]

  • 10 junio, 2014

Flickr-Alan-Turing

El programa informático chatea como un niño de 13 años y sus interlocutores humanos creen que es una persona. Es la primera máquina que supera la famosa prueba del padre de la informática para comprobar que una máquina piensa

[tweetable]El test de Turing está considerado como la prueba de fuego de la inteligencia artificial[/tweetable]. Antes de suicidarse en 1954, tras la humillante condena por su homosexualidad, el padre de las ciencias de la computación (el mismo que descifró el código de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial) dejó lista la prueba que serviría para responder a la pregunta del siglo: ¿Puede una máquina pensar?.

Año tras año -ya van 60- un grupo de jueces someten a un intenso bombardeo de preguntas a una serie de cobayas, conectados por ordenador. Los jueces teclean e intentan hilar una conversación con su interlocutor invisible. Al final deciden si creen que han estado interaccionando con un ser humano o con una máquina. Por primera vez desde que Alan Turing diseñó el test, un programa de ordenador ha logrado convencer a más del 30% de los jueces de que era genuinamente humano. Se trata de un chatbot (robot programado para tener conversaciones online) que obedece al nombre de Eugene Goostman. El programa fue capaz de convencer al 33% de los jueces que participaron en la prueba en la Royal Society de que estaban chateando con un niño ucraniano de 13 años, respondiendo a preguntas sobre su infancia en Odessa, revelando su desdén por ‘La Guerra de las Galaxias’ o su pasión por las canciones de Eminem (en especial ‘Stan’ y ‘The Real Slim Shady’).

El tal Eugene Goostman no es en realidad un superordenador, como anticiparon ayer los primeros titulares, sino un chatbot que combina técnicas del procesamiento del lenguaje, con concordancia de palabras clave y con acceso a bases de datos. El resultado es un agente de conversación inteligente que puede interaccionar con uno o más usuarios humanos a través de métodos auditivos o textuales.

Los padres de Eugene Goostman tienen nombres bien reales: Vladimir Veselov (un informático ruso residente en Estados Unidos) y Eugene Demchenko (un joven ucraniano que vive en Rusia). Los dos llevaban tiempo haciendo circular a su hijo virtual por los circuitos especializados, con resultados bastantes sorprendentes, pero nunca hasta el punto de engañar a más del 30% de los humanos con los que interactúa (el listón que puso Turing cuando concibió la prueba).

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