No siempre jugar fútbol los fines de semana genera sonrisas en señoras e hijos. Pero existen pasos para lograr acercamientos entre las partes y que para todos sea un agrado.

  • 22 agosto, 2008


No siempre jugar fútbol los fines de semana genera sonrisas en señoras e hijos. Pero existen pasos para lograr acercamientos entre las partes y que para todos sea un agrado.

No siempre jugar fútbol los fines de semana genera sonrisas en señoras e hijos. Pero existen pasos para lograr acercamientos entre las partes y que para todos sea un agrado. Por Mauricio Contreras.

 

Sábado, 9 de la mañana

-“Mi amor, me voy a la Liga”.

-“¿Y a qué hora vuelves?”…

-“Tipo una”.

Uno sale feliz con sus canilleras, vendas y zapatos de fútbol lustrados, mientras en la casa el resto queda con cuello y caras largas. Para qué estamos con cosas: a nadie lo despiden en la puerta con pañuelos cuando se va a las pichangas y a más de alguno no le dan permiso o tiene que hacer méritos toda la semana para que haya vía libre al momento de jugar.

Las ligas, históricamente, han sido clubes de Toby, herméticos, cerradas para las mujeres y sin incentivos para ellas, y cuya preocupación pasa por que las canchas estén bien tizadas o que los árbitros lleguen a la hora. En mi caso, en la liga de apoderados y ex alumnos del SSCC anquehue, la atención ha ido un poco más allá y se han logrado resultados  concretos. Acá, cuatro pasos para no descuidar a la familia e integrarla al mundo del fútbol.

1. Pasar de actividad personal a familiar: lo primero es abrir la puerta de la liga, que sea una actividad en conjunto. En primavera y verano es un agrado ir con sol a los partidos y puede que se transforme en un paseo para los niños. Para esto es fundamental que las ligas tengan buenos asientos, ojalá con quitasoles y, si no es mucho pedir, un buen kiosko con bebidas y sandwiches. Si hubiera guarderías sería notable.

2. Convivencia fuera de la cancha: acá se juega el partido más trascendente: los rugbistas hacen del tercer tiempo el valor más fuerte de su deporte. En Cóndores –mi equipo–, los asados y las comidas con las señoras son casi tan  importantes como los partidos mismos. Estas actividades extraprogramáticas generan lazos, buenos momentos, se afianza el grupo y queda la idea de que la liga es algo más que una pichanga. Anote en el calendario, entre la pretemporada y los amistosos, asado de inicio de torneo para todos.

3. La liga es deporte: para las señoras, no olvidar que jugar fútbol es un deporte: quema grasa, libera endorfinas y es un desconector de los malos momentos laborales. A la larga, pegarle a una pelota durante una hora es un ejercicio más y puede que lleguemos a la casa enojados por haber perdido, pero es una molestia de un rato nada más. La sensación de hacer deporte despeja la mente.

4. No abuse, cualquier cosa en exceso es mala:
un baby a la semana y un partido el sábado o domingo es lo recomendable. Conozco equipos de ligas… que entrenan casi tres veces de lunes a viernes; o jugadores que están inscritos en dos ligas y con ese ritmo no hay nadie que aguante. No demos motivos para que nos  esperen en casa uslero en la mano.