Tras traer el terror a París, una de las ciudades más queridas y admiradas del mundo, los coordinados ataques del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) aseguraron que ese día sea recordado como una fecha clave en el mundo el terrorismo. La violencia dejó a millones traumatizados y temerosos y demostró que el grupo está más […]

  • 20 noviembre, 2015

Isis fighters on the border of Syria and Iraq

Tras traer el terror a París, una de las ciudades más queridas y admiradas del mundo, los coordinados ataques del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) aseguraron que ese día sea recordado como una fecha clave en el mundo el terrorismo. La violencia dejó a millones traumatizados y temerosos y demostró que el grupo está más que decidido a atacar a civiles inocentes.

Los ataques también terminaron con el debate de la extensión de las ambiciones del ISIS. Apenas hace unas semanas, los expertos estaban divididos sobre los deseos de la asociación islámica: algunos creían que su foco era más bien regional y que sus esfuerzos por establecer un califato en Irak y Siria tenía mayor importancia que atacar otros países. Sin embargo, en poco tiempo, ISIS asumió responsabilidad en el avión comercial ruso caído en Egipto, cometió atentados suicidas en Beirut y los ya mencionados en París.

Pero [tweetable]¿cuales serían los pasos a seguir para combatir y terminar de una vez con ISIS?[/tweetable]

Obama descartó el lunes cambiar de estrategia militar contra el ISIS, como sí lo hizo anteriormente en Afganistán e Irak. El presidente norteamericano está consciente de que dichas intervenciones fracasaron en estabilizar los países y tuvieron un alto coste en vidas estadounidenses. La estrategia contra el ISIS consiste en bombardeos y apoyo limitado sobre el terreno. Ante el rápido avance de los yihadistas en Irak, Obama envió en junio de 2014 un pequeño contingente de militares estadounidenses a asesorar al Ejército iraquí. Desde agosto de 2014, EE. UU. bombardea posiciones de los yihadistas en Irak.

En Irak, la dirección inclinarse por proporcionar armas directamente a los kurdos del Peshmerga y a los combatientes tribales sunitas dispuestos a luchar contra el ISIS. Los norteamericanos integrados con las fuerzas de seguridad iraquíes harían sus esfuerzos de combate más eficaces. Y una alianza esfuerzo internacional liderada por Estados Unidos debería impulsar a los líderes de Irak hacia un gobierno más incluyente para reducir la alienación política entre sunitas que alimenta el apoyo de ISIS.

En Siria, un esfuerzo estadounidense intensificaría el apoyo a las fuerzas kurdas en el norte y los grupos rebeldes moderados en otras partes del país. Las intenciones del Pentágono para entrenar a las fuerzas de la oposición anti ISIS sería mucho más eficaz si se elimina la restricción que tienen en el régimen de Bashar al Assad. El despliegue de fuerzas adicionales de operaciones especiales más allá de las cincuenta ya anunciadas por el presidente Obama podría aumentar el ritmo de los ataques aéreos y ayudar a coordinar los esfuerzos contra el ISIS en el terreno. La diplomacia dirigida a empujar a Assad a negociar con los grupos de la oposición es probable que no conduzca a nada, siempre y cuando él crea que su régimen puede prevalecer sobre el campo de batalla: el fortalecimiento de los grupos que buscan su eliminación podría ayudar a poner fin a la guerra civil de su país.

Si EE.UU. y otros países —entre ellos Francia— ponen en acción estas medidas, deberán evitar la tentación de hacer un trato con al Assad con el fin de unir fuerzas contra el mal mayor, ISIS. La barbarie del presidente sirio ha sido un combustible para la alienación sunita en Siria de la que se alimenta ISIS. La continuación de su gobierno garantiza que la guerra civil continúe, la cual es un caldero en el que ISIS y otros grupos extremistas continuarán prosperando. El establecimiento de una zona de seguridad a lo largo de la frontera con Turquía en el noreste, y otra a lo largo de la frontera con Jordania en el sur podría ayudar a mitigar la situación humanitaria catastrófica en Siria, reduciendo el flujo de refugiados y creando un espacio para los grupos de oposición para reagruparse en silencio y fortalecerse.

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