Javier Salinas, Economista Jefe del Departamento de Estudios de LarrainVial

  • 1 abril, 2020

El impacto del Covid-19 en los mercados financieros globales y las medidas que está tomando el país para prevenir su contagio están mostrando repercusiones relevantes en los pronósticos económicos para este año, y los del Banco Central no son la excepción. En el primer Informe de Política Monetaria del año publicado recientemente, la autoridad monetaria corrigió a la baja su estimación de crecimiento para este año a una caída en el rango contenido entre -1.5% y -2.5%. Estas cifras denotan que este shock sería de magnitud similar a la observada en 2008 (cuando la economía cayó 1,6% producto de la crisis sub-prime), y superior a la de 1999 (con una caída de 0,4% como consecuencia de la crisis que tuvo su origen en Asia y que luego contagió a otras regiones emergentes), si el escenario del Banco Central se materializa.

Sin embargo, la caída en la actividad podría ser mayor a la que el Banco Central espera, particularmente porque el escenario actual es más incierto que de costumbre. Primeramente, no hay certeza de cuánto tiempo tardará el mundo en poder detener la actual pandemia, lo cual genera incertidumbre en el mercado financiero. En Chile también es incierta la duración y profundidad de la epidemia, al igual que los efectos de las medidas sanitarias para evitar la expansión del virus y la magnitud de los paquetes económicos para aminorar el shock sobre la actividad y el empleo (aunque ya hemos observado un avance, tanto en materia fiscal como monetaria). Esto último es particularmente relevante para la recuperación de la economía, y podría marcar la diferencia entre un shock primordialmente temporal o uno más duradero.

Ante este complejo escenario, el Banco Central ha tomado varias medidas no convencionales para aminorar todos estos efectos en la economía, más allá de la significativa reducción de tasas (la cual inició con un recorte de 75 pbs en una reunión extraordinaria el 16 de marzo, a la que se le sumaron otros 0,50 en la reunión realizada recientemente), llevándola a 0,5%, nivel similar a sus mínimos históricos. Entre estas medidas se incluye una facilidad de financiamiento condicional al incremento de las colocaciones (llamado FCIC), la inclusión de bonos corporativos dentro de los colaterales elegibles para todas las operaciones vigentes de liquidez en pesos y el inicio de un programa de compra de bonos bancarios (originalmente de USD 4mil millones, pero ampliado recientemente a USD 8 mil millones).

Hoy en día, la Tasa de Política Monetaria se encuentra cercana a 0%, y podría permanecer en esos niveles durante lo que resta del 2020 y el 2021. Sin embargo, con el nivel actual de la TPM, las políticas no convencionales comienzan a tomar relevancia. El Banco Central ya comenzó con ellas, pero es probable que éstas solamente sean el inicio, y veamos en el corto plazo una profundización de las medidas ya anunciadas o implementación de nuevas medidas.