Cambios en la forma de hacer clases y desarrollar el conocimiento, mayor conexión con el entorno, incorporación de métodos aplicados o el desarrollo de habilidades para un mundo global y cambiante, son los principales caminos que las universidades más innovadoras han empezado a adoptar.

  • 13 marzo, 2020

Enfrentamos un futuro con transformaciones sociales sin precedentes y muchos coincidimos con que la educación es la piedra angular para enfrentarlos. En Chile, el sistema universitario viene arrastrando tensiones históricas; el modelo de financiamiento, la rigidez en las carreras, el cambio generacional de los estudiantes, la feroz batalla por la digitalización y atrasada innovación en los métodos de enseñanza. Síntomas que por lo demás, se observan a nivel global y que recientemente el Foro Económico Mundial también abordó. Mayor flexibilidad en la duración y composición de las carreras, capacidad de incluir las necesidades de todos los estudiantes, sistemas de admisión más diversos, metodologías que apoyen el aprendizaje a lo largo de la vida, foco en las competencias y habilidades, por sobre los títulos, fueron solo algunos de los temas priorizados y que bien vale plantear para Chile.

Localmente las preferencias siguen siendo por carreras tradicionales, que replican formatos principalmente basados en la “entrega” de conocimiento por parte de profesores, a través de clases expositivas. Sin embargo, empiezan a aparecer universidades que se atreven con estructuras que permiten ampliar las opciones, como el formato “college” que expone a los estudiantes a distintos campos, antes de decidir por uno en específico. O programas como el currículum central o CORE, muy de moda en las universidades más globales, por permitir desarrollar habilidades como el pensamiento crítico, la discusión rigurosa y asegurar un piso o experiencia común para todos los estudiantes (indistintamente de la carrera).

De acuerdo con el diagnóstico entregado en Davos, nos estamos moviendo lentamente hacia una realidad con un mayor enfoque en la adquisición de habilidades y para ello, las universidades deben cambiar no solo el qué enseñar sino también el cómo, dentro y fuera de las salas de clases. Mirando más allá de Chile, encontramos casos muy innovadores como Aalborg en Dinamarca, donde desarrollan habilidades a través de un sistema de aprendizaje cien por ciento basado en proyectos, que conecta el conocimiento e investigación de punta, con desafíos concretos y relevantes para la sociedad o las industrias.

Por otro lado, nuevos modelos de negocios y soluciones disruptivas están reconfigurando el cómo y a través de qué formatos se entregan las soluciones educativas. El auge de las “EdTech” o empresas de tecnologías educativas representa una industria que, según Forbes, mueve más de 25 billones de dólares y que espera duplicarse al 2025. Producto de ello aparecen casos como el icónico Minerva College, que busca ser la primera universidad global de élite, a través de una modalidad 100% en línea, basada en el desarrollo de competencias y cuya sede en Buenos Aires ya está operativa. La  visión de Minerva es que prepararse para tener éxito en una era de incertidumbre global requiere desarrollar el intelecto, el carácter y aprender capacidades prácticas. Casos como EdX, que entrega títulos universitarios en línea, o Lumerit (recientemente adquirido por el gigante educativo Pearson), que permite a estudiantes tomar cursos libremente para luego ser aceptados por universidades, son solo la punta del iceberg de lo que el mundo de la educación superior está enfrentando.

Claramente los cambios requeridos apuntan a distintos frentes, curriculares, metodológicos, financieros, tecnológicos, hasta arquitectónicos si consideramos las salas de clases que propician más colaboración. Todos ellos están a la base de los cambios en las universidades que ya han reconfigurado su oferta y rol. La rapidez y urgencia es lo que marcará la diferencia entre aquellas que enfrentan el futuro y las que aún observan con desconfianza el nuevo escenario, mientras los estudiantes demandan más flexibilidad y mejor desempeño laboral.