Que los tiempos que corren no son fáciles para el sector eléctrico es algo conocido. Falta agua, el gas natural pasó casi a la historia, abundan las protestas ambientalistas y, como si fuera poco, fallan las máquinas. Pero no todas las empresas del rubro enfrentan las dificultades de igual forma y, entre ellas, hay al menos una que centra la atención del mercado: Colbún. Ellos lo saben y están tomando las medidas para cerrar el año con cifras azules.

  • 12 marzo, 2008

 

Que los tiempos que corren no son fáciles para el sector eléctrico es algo conocido. Falta agua, el gas natural pasó casi a la historia, abundan las protestas ambientalistas y, como si fuera poco, fallan las máquinas. Pero no todas las empresas del rubro enfrentan las dificultades de igual forma y, entre ellas, hay al menos una que centra la atención del mercado: Colbún. Ellos lo saben y están tomando las medidas para cerrar el año con cifras azules. Por Lorena Rubio.

La sequía es un problema y de los graves. Pero los expertos del sector eléctrico pensaban que el suministro podía defenderse durante 2008, siempre que todo funcionara en régimen. Cual Ley de Murphy, por supuesto que algo falló: un incendio paralizó las operaciones de la central Nehuenco I en diciembre y el sistema dejó de recibir 360 MegaWatts (MW) por los siguientes cinco meses.

Los ojos del mercado se volcaron hacia Colbún, la firma propietaria de la termoeléctrica y cuyo principal accionista es el grupo Matte (49%). Comprensible, si se consideran las estimaciones que hablan de pérdidas por 700 mil dólares diarios por la salida de Nehuenco I del sistema, lo que implicaría un perjuicio económico total para Colbún de unos 22 millones de dólares.

Pero eso no es todo. La eléctrica ya venía con dificultades, como quedó demostrado en los resultados de 2007, con pérdidas que superaron los 46.000 millones de pesos, provocadas por tres factores: la escasez de agua, la necesidad de mayores compras en el mercado spot (precio fijado por la central más cara que esté funcionando en ese momento) y porque la falta de gas natural la obligó a gastar más de 200.000 millones de pesos en petróleo diesel en un año en que el crudo bordeó los 100 dólares el barril (y que a comienzos de año los superó).

Colbún enfrenta ahora dos meses claves. Marzo y abril es el período más complicado para la generación hídrica, la que constituye más o menos la mitad de la producción de esta empresa. No hay nieve –por lo tanto, no se producen deshielos– y tampoco abundan las lluvias, que son las dos fuentes para la generación hidráulica, al tiempo que la empresa debe cumplir igual con sus contratos, recurriendo a otras unidades de generación o al mercado. El problema es que esas compras se cierran al ya mencionado precio spot, llegando a pagar sobre los US$ 200 por MW, como afirma el analista de FitchRatings, Giovanny Grosso quien, mientras se realizaba este reportaje, se aprestaba a revisar la clasificación de la firma eléctrica.

Y por el lado de su producción térmica, Colbún también tiene dificultades. A la archiconocida merma en los volúmenes de gas argentino (que obligó a producir con diesel), se sumó el incendio en la central Nehuenco I.

Reuniones y explicaciones

Los inversionistas están nerviosos.No obtuvieron dividendos por la gestión 2007 y ven con preocupación el efecto de estas complicaciones en el precio de sus acciones y en los bonos de la compañía. Para tranquilizarlos, explicar lo ocurrido y los planes que vienen, losprincipales ejecutivos de la firma están sosteniendo una serie de reuniones con inversionistas. Los encuentros y conversaciones incluyen a representantes de las AFP y también a los analistas que siguen el desempeño de la empresa, para explicarles en detalle las causas del siniestro en la V Región y las perspectivas para los próximos dos años.

La especial preocupación de la firma se explica también en su anunciado aumento de capital por 400 millones de dólares, parte del cual será destinado a “capital de trabajo”; es decir, entre otras cosas, a compra de combustible. Una señal que en el mercado no todos valoran en forma positiva. Según los resultados de la compañía, las compras de petróleo pasaron de 10.000 millones de pesos en 2006 a 299.000 millones en el año pasado.

En la empresa le bajan el perfil a la situación y, según un ejecutivo cercano a la eléctrica, “lo que está pasando no se acerca a lo que se vivió en 1998, cuando se produjo una de las peores sequías de las últimas décadas y la acción rondó los 20 pesos”, asegura. Agrega que si bien es cierto que se está enfrentando un período crítico, es sólo una cuestión temporal, que se revierte “sí o sí” a contar de 2010.

 

El diesel tuvo la culpa

Por qué se produjo el incendio en Nehuenco I es lo que varios se preguntan en el mercado. Sobre todo, porque al comienzo se informó que la refacción demoraría un par de semanas (hecho esencial de diciembre) y sólo el 30 de enero se informó que la central estaría fuera de operaciones por 150 días, lo que pone a junio como plazo definitivo.

Una fuente cercana a Colbún explica que la conexión metálica de una cañería tuvo una falla que permitió que saliera combustible, el que hizo contacto con la turbina principal –que, por estar funcionando, estaba caliente– produciendo un incendio que dejó inutilizada una serie de elementos de la unidad.

La misma fuente añade que la demora en las reparaciones tiene que ver con la antigüedad de la primera Nehuenco. “Los repuestos y piezas son de hace diez años; ya no existen y hay que encontrar un modelo equivalente”, afirma.

¿Hubiese pasado lo mismo si la central funcionara a gas? La respuesta, categórica, es no. “Es claro que el uso de diesel no sólo conlleva riesgos, sino que deteriora más rápidamente las unidades de generación”, indica un directivo de una importante compañía del sector eléctrico.

Colbún sostiene ahora conversaciones con su compañía aseguradora para enfrentar los 100 millones de dólares que, de acuerdo a Colbún, costará reparar la turbina.

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Año crítico

Ejecutivos de las principales compañías eléctricas coinciden en que se viene un año complejo para la generadora de los Matte. Es cierto que son sus competidores, pero también los analistas independientes miran el escenario con escepticismo. “El año pasado llegó algo de gas argentino durante el primer semestre, mientras que en 2008 dudo que llegue una gota de este hidrocarburo”, explica Giovanny Grosso. Para el analista de Colbún, otro factor en contra será el precio del crudo, que no muestra señales de bajar, a lo que se suma que todavía “tiene un par de contratos vigentes, con condiciones poco convenientes para la compañía”.

Otra variable que jugará en contra es que, según todos los pronósticos, este año será más seco que 2007, lo que pone en riesgo la capacidad de la firma para hacer funcionar sus centrales hídricas. Según un ejecutivo que conoce la firma por dentro, “el grado de sequía jugará un rol preponderante en el desempeño de la compañía”. Es por eso que en los pasillos de la firma se menciona como un fantasma casi innombrable lo ocurrido en 1998, mientras que el mercado es categórico: si Colbún enfrenta un año tan seco como ése, “están liquidados”.

Una fuente cercana a Colbún reconoce que recién en 2010 la firma tendrá un respiro originado en dos hechos: expira granparte de los contratos “malos”, como la firma identifica a aquellos cuyos precios se pactaron cuando había gas de sobra y en los cuales no hay cláusulas que permitan una repactación (irónicamente, dicen que uno de los acuerdos menos convenientes que mantiene la generadora es con CMPC, también del grupo Matte, por 76 MW). Lo segundo es que ese año entra en operaciones la central eléctrica a carbón Coronel (VIII Región), que producirá 350 MW.

En 2010 la firma también podría recurrir al Gas Natural Líquido (GNL) que llegará a Quintero, pero en la misma Colbún dudan que haya disponibilidad para terceros. Y esa situación también es motivo de polémica.

El desafío de Bernardo Larraín

Es justamente a propósito del mediático proyecto que encabeza la estatal Enap –para traer el combustible en forma líquida y regasificarlo en Chile–que se develan las dudas del mercado hacia la figura más visible de Colbún: su gerente general Bernardo Larraín Matte. Para algunos en la industria, la decisión de no participar en el negocio del GNL –tomada durante la administración de Larraín Matte– fue “un error garrafal”, como grafica un directivo de una de las mayores firmas eléctricas del país.

Las capacidades de este ingeniero comercial no están en duda, pero algunos echan de menos una mayor experiencia en el rubro. A favor, no obstante, juega la “asesoría” permanente de Emilio Pellegrini, director de Colbún y ligado a la firma por 30 años, con quien el gerente general conversa casi a diario. Otro apoyo es la incondicionalidad del grupo dominante en la propiedad de la eléctrica. El hecho de ser parte de la familia le otorga un respaldo que no cualquier ejecutivo tiene, y lo blinda frente a los cuestionamientos que podrían surgir de algún inversionista, sostienen en el rubro.

 

 

A falta de gas… bueno el gas


Uno de los “errores” que reiteradamente se atribuye a Colbún es no haberse sumado al pool de empresas que conforman el consorcio que pretende importar GNL a Chile. El proyecto, anunciado con bombos y platillos en la mitad del gobierno de Ricardo Lagos, fue liderado por Enap, la que se encargó de contactar a posibles interesados en una aventura que entonces se parecía más a un gesto político (ayudar al gobierno en su megaproyecto) y que hoy, de resultar, podría convertirse en un negocio redondo. Finalmente, la petrolera estatal
logró convencer a Metrogas y Endesa de ser parte del consorcio que debería estar produciendo sus primeros metros cúbicos hacia fines de 2009 o comienzos de 2010.

“Ellos (Colbún) pecaron de soberbia y ahora tendrán que comprar el GNL a un precio más caro”, afirma uno de los integrantes del consorcio. Según esta fuente, en 2010 cada una de las empresas integrantes contará con 15 millones de metros cúbicos al día (mt3/día), lo que les permitirá suplir holgadamente sus requerimientos y vender a terceros. “Claro que en ese momento el gas tendrá un precio distinto para terceros que en su momento no asumieron el riesgo”, asegura otra fuente del grupo de empresas.

Una alta fuente que conoce la postura de Colbún en el tema afirma que el panorama no es como lo pintan. En primer lugar, asegura, es poco probable que haya “gas de sobra” en 2010, y más bien cree lo contrario, por la alta demanda que existe en el mundo. Agrega que es improbable que el GNL logre ser más competitivo que el carbón o, incluso, que el propio diesel en términos de precios. Por último, agrega que Colbún no necesita combustible en 2010, “sino que ahora”.

Para demostrar que la generadora de los Matte conoce de sobra el proyecto de Quintero, la fuente recuerda que Colbún estuvo un año entero dentro del proyecto –como posible socio– analizando sus pros y contras, “pero se dieron cuenta que se encarecía cada vez más”. En ese momento, Colbún intentó levantar su propio proyecto, que consistía en crear un puerto en la VIII Región, pero sólo para que los barcos descargaran el combustible y sin los millonarios estanques que proponía Enap. Incluso habrían logrado entusiasmar a un par de empresas eléctricas y al ministro de Energía de la época, Jorge Rodríguez Grossi. Pero Enap logró imponer su estrategia y Colbún se salió para siempre de la iniciativa.