Socio de Magliona Abogados

  • 12 febrero, 2020

Es importante destacar que la discusión sobre si se debe grabar o no en un país, los servicios digitales provistos por personas sin domicilio ni residencia en dicho lugar, no constituye una situación exclusiva de Chile. Tanto la OCDE como la Comisión Europea han venido revisando esta materia en los últimos años, y aún no existe un consenso completo ni definitivo. Ha existido un gran debate y análisis en cuanto a dónde se produce el valor de los servicios: si en el lugar donde son producidos o donde son consumidos. Y en consecuencia, dónde deben ser gravados los servicios. Se espera que la OCDE emita un pronunciamiento definitivo a fines de este 2020.

Donde sí hay consenso en la OCDE es que en aquellos países donde existe una necesidad de recaudación, para evitar erosión fiscal, lo que se propone es que se aplique IVA a los servicios digitales prestados desde el extranjero a personas naturales, y esto es justamente lo que el proyecto de modernización tributaria aprobó en Chile.

Pero, ¿por qué aplicar el IVA? Primero, porque lo que recomienda la OCDE, y Chile es miembro. Segundo, porque el IVA puede aplicar apropiadamente en relación con el lugar donde se produce el consumo de los servicios digitales. Y además, se logra “igualar la cancha”, pues tanto los prestadores de servicios digitales con domicilio en Chile, como los que no, quedan sujetos al mismo impuesto y a una misma tasa.

¿Cómo se retendrá y pagará el IVA? El prestador sin domicilio ni residencia en Chile deberá utilizar un registro simplificado en el país, que lo autorizará para cobrar el IVA a los usuarios personas naturales. Luego, el prestador extranjero pagará el IVA recaudado en arcas fiscales del Estado de Chile.

Ahora bien, el IVA se aplica a solo cuatro categorías de servicios digitales prestados por personas sin domicilio ni residencia en el país: 1. La intermediación de servicios prestados en Chile, cualquiera sea su naturaleza, o de ventas realizadas en Chile o en el extranjero, siempre que estas últimas den origen a una importación; 2. El suministro o la entrega de contenido de entretenimiento digital, tal como videos, música, juegos u otros análogos, a través de descarga, streaming u otra tecnología, incluyendo para estos efectos, textos, revistas, diarios y libros; 3. La puesta a disposición de software, almacenamiento, plataformas o infraestructura informática; y 4. La publicidad, con independencia del soporte o medio a través del cual sea entregada, materializada o ejecutada.

Es importante destacar que esta aplicación del IVA no necesariamente hará subir el precio de los servicios. Todo dependerá del mercado correspondiente. Habrá situaciones donde el proveedor deberá ajustar a la baja el precio del servicio, porque la suma de precio más IVA podría afectar la competitividad del servicio en cuestión. Hoy estamos en mercados globalizados con múltiples oferentes, con una gran competencia y donde claramente para los consumidores, el precio final es un elemento de total relevancia que considerar.