En minutos en que las inundaciones en el norte de Chile y los incendios en el sur causan estragos, el presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNUD), Sergio Baeriswyl alerta de los impactos del calentamiento global en las ciudades chilenas. “Esto es una urgencia”, dice.

  • 8 febrero, 2019

El cambio climático es el mayor riesgo que enfrentan las ciudades chilenas. Según el presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), Sergio Baeriswyl, “hay muchas ciudades que están amenazadas”. Nombrado en este cargo en noviembre del año pasado sostiene que “en cualquier minuto puede producirse una situación de riesgo grande. Y eso, es una urgencia”.

Desde su oficina en Miraflores, en el centro de Santiago, desde cuyas ventanas se puede apreciar casi toda la ciudad, el Premio Nacional de Arquitectura 2014, advierte que en un país como Chile donde el 87% de los habitantes vive en núcleos urbanos, pero en circunstancias muy diferentes incluso dentro de una misma localidad, la única manera de mejorar la calidad de vida y evitar desastres naturales es planificar. “Tenemos que anticiparnos a las necesidades de terreno, de vivienda, agua y energía. Hoy, las ciudades son y seguirán siendo el motor del crecimiento económico, y deben ser parte de la solución para mitigar y adaptarnos al cambio climático”, indica.

Creado en 2014, el CNDU tiene a 31 miembros desde arquitectos hasta ingenieros, organizaciones sociales y desarrolladores inmobiliarios. Desde entonces, la entidad ha estado dedicada a elaborar una nueva Política Nacional de Desarrollo Urbano, que permita mejorar la planificación de las ciudades chilenas.

 

Ciudades en urgencia

La idea del CNDU -en línea con las recomendaciones de las Naciones Unidas- es que las urbes no sigan comiéndose el territorio y que crezcan hacia su interior. De esta manera, será más eficiente entregar servicios a sus habitantes.

“Los impactos del cambio climático ya se están sintiendo en nuestras áreas urbanas. Los próximos años son críticos en materia de riesgo y cambio climático. Hay muchas ciudades que están amenazadas, expuestas a maremotos a inundaciones o incendios forestales. Eso es un problema de todos los días, en cualquier minuto puede producirse una situación de riesgo grande y eso es una urgencia. Hay otras urgencias, como ciudades que hoy están expuestas a fenómenos de contaminación como Quintero.

-Así también están Santiago, Rancagua, Temuco, Tocopilla, Huasco y varias más…

-Exacto, y además ciudades que por sus características naturales tienen problemas de ventilación en invierno como Temuco, Los Ángeles, Chillán, incluso Osorno. Pero también hay otros riesgos complejos como el patrimonio que puede ser destruido y perdido para siempre.

 

Ciudades integradas

-¿Cómo logra ponerse de acuerdo un consejo de 31 miembros?

-Yo me imagino el consejo con muchos más miembros. La complejidad de la ciudad muestra que en general estos consejos operan como pequeños parlamentos en temas urbanos. Las ciudades se han transformado en sistemas híper complejos, donde hay muchos actores de relevancia dentro de la ciudad. Vamos a hacer una propuesta de integrar en el próximo consejo a más actores, de la sociedad civil, y también académicos, porque la academia en Chile produce mucho conocimiento, pero se queda en las bibliotecas.

-¿Más gente?

-Nosotros estamos convencidos que en general el conocimiento colaborativo tiene un contenido lo suficientemente robusto como para traspasarse a políticas públicas. Y así lo hemos visto con el caso de las líneas de trabajo en las que estamos.

-¿Cuáles?

-Integración social, densificación equilibrada, cambio climático, género, tercera edad, inmigración, mujer, son todos temas que están dentro de las líneas de acción del consejo para los próximos años.

-Difícil tema la integración social…

-Sí, pero el país maduró y ve la integración social como un enriquecimiento de la sociedad, y no como una amenaza. Hace 40 años las ciudades se planificaban para la clase alta y la clase media y la clase baja. Hoy día hay consenso transversal. La integración es posible en Chile, sobre todo para el segmento más vulnerable que por muchos años fue expulsado a los márgenes de la ciudad. Hay muchas comunas que tienen estándares de calidad de vida muy alto y tienen una capacidad ociosa para crecer y no está ocupada. En las cercanías de las estaciones del metro, de los parques urbanos hay oportunidades para que las familias jóvenes, o de escasos recursos puedan disfrutar esos bienes y servicios de la ciudad. Tenemos que tener una política distinta, y esa política distinta parte por decir no más gente vulnerable en la periferia, no más Bajos de Mena, no más Alto Hospicio, no más eso.

 

DFL2 hasta 80 metros

-Ahora, para que eso ocurra tiene que haber incentivos…

-Incentivos normativos, como que se suba de 4 a 6 la altura de los edificios, por ejemplo. Pero nosotros hemos ido un poco más allá y hemos propuesto que el DFL2 solamente se conserve en las zonas de integración social y para el resto del país baje a 80 metros cuadrados. Este beneficio a nuestro juicio esta desfocalizado respecto del imperativo social y también planteamos otros incentivos como que aquellos municipios que promuevan la integración social tengan un reconocimiento en la asignación del fondo común municipal.

– ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno?

-La actual propuesta de integración urbana que presentó el Ministro de Vivienda tiene muchas cosas que surgieron del trabajo del consejo, pero no todas. Respecto del DFL2 el propio ministro nos ha dicho que es interesante, pero quiere que el consejo profundice en eso, entonces vamos a contratar un estudio específico para demostrar con números muy sensibles el efecto que esto podría tener.