Una ciudad habitable, donde la vida transcurra a pie o sobre una bicicleta. Una ciudad amigable y extrovertida que sea un lugar de reunión y encuentro. Una ciudad a escala humana que se pueda disfrutar a 5 km por hora y que aporte calidad de vida a sus habitantes. Este es el sueño urbano del arquitecto danés Jan Gehl, una eminencia del urbanismo táctico mundial que estará en Santiago en octubre próximo para dar una charla magistral con motivo del evento Adictos a la Capital.

  • 8 octubre, 2018

Madres cargando uno o más niños, abuelas trasladando las compras, ejecutivos resolviendo sus asuntos por teléfono, un grupo de niños rumbo al colegio… Escenas de la vida diaria que no tienen nada de particular, salvo que todas ellas se realizan sobre dos ruedas. Las bicicletas son las grandes protagonistas de Copenhague, capital de Dinamarca, la que además de preciosa, limpia, alegre y muy amigable, es una ciudad que se ha convertido en un paradigma de urbanidad al servicio de sus habitantes: calles para y por las personas. 

 

 

El gran promotor de esta iniciativa es Jan Gehl, arquitecto danés que convirtió a su natal Copenhague en un ícono mundial de espacios urbanos creados a la medida de las personas; de grandes ciudades reorientadas a la vida peatonal, al espacio público y a la movilidad sostenible. Un lujo de arquitecto y urbanista que estará por primera vez en Chile en octubre, con motivo del evento Adictos a la Capital. Aquí Gehl dará una charla magistral el día viernes 19 de octubre en el GAM sobre lo que más sabe: ciudades a escala humana.

Hace 50 años, Jan Gehl se dio cuenta de que las urbes estaban dejando fuera de sus prioridades a sus habitantes y, en su lugar, los edificios y los autos se estaban robando la película. ¿El resultado? Ciudades sin sentido, que hacen que la gente tenga que caminar sin parar para llegar a ninguna parte. Urbes donde las dimensiones están trastocadas, los autos son imprescindibles y la obsesión está en la forma. Como explica el propio Gehl, el auto provocó una confusión de escalas porque antes había una arquitectura de 5 km/h, adecuada para la gente que paseaba. Ahora se tiende a una arquitectura de 60 km/h, con grandes carreteras y espacios no aptos para quien camina. El clásico ejemplo es Brasilia, la capital de Brasil, que desde el aire tiene vistas magníficas –la ciudad entera reproduce la forma de un pájaro– pero que a pie resulta una ruina. 

 

 

Ciudades habitables

Probablemente Copenhague sea la obra cúlmine de Jan Gehl, pero su filosofía ha impulsado la transformación de lugares tan emblemáticos como Shanghái, Melbourne, Londres, el centro de Moscú y Times Square en Nueva York, donde sacó los autos de la calle Broadway y transformó esta avenida en un atractivo paseo peatonal.

Convertir las urbes en lugares que giren en torno a sus habitantes es la máxima de este arquitecto, sobre todo considerando que más del 50 por ciento de la población mundial vive en ciudades, pero pocas, muy pocas, son catalogadas como amigables y habitables. Entre ellas figuran Copenhague, Melbourne y Sidney y las tres tienen en común que sus planes de rehabilitación urbana estuvieron a cargo de Gehl, quien se basa en dos preceptos básicos para lograrlo: primero facilitar que sus habitantes paseen por sus calles y, segundo, que se desplacen en bicicleta. “Aquí la gente no anda en bicicleta porque se lo recomiende, sino que porque sus ciudades se lo ponen fácil”, asegura el urbanista. 

Y las ventajas de estos preceptos son muchos. De partida las ciudades adquieren una escala más humana porque aumentan los comercios a pie de calles, los servicios y los puntos de reunión como bares y restoranes, lo que las hacen extrovertidas, amigables, entretenidas y las transforman en un lugar de encuentro. Por otro lado, la ciudad se vuelve más sostenible, se reduce la contaminación y sus habitantes incrementan globalmente su salud al hacer más ejercicio. Más aún, aumenta la esperanza de vida, mejora la salud de la tercera edad y como resultado disminuye el gasto del Estado. “En general, estos planes contribuyen a desarrollar la economía de los países”, concluye el urbanista. 

Pero ¿qué significa que una ciudad sea habitable? Según los expertos, una ciudad habitable es aquella donde eres capaz de llevar a tus hijos al colegio, ir a trabajar, al doctor, pasar por el mercado o el correo, salir a comer, ver una película y jugar con tus hijos en el parque, todo, sin tener que subirte a un auto. Todos conceptos que para la mayoría de los santiaguinos son un sueño en colores.

Justamente por ello, Jan Gehl será el invitado estrella de Adictos Capital. Cómo convertir Santiago en una ciudad acogedora, descontaminada, menos segregada y amigable con los peatones y los ciclistas, son algunas de las interrogantes que este renombrado urbanista danés nos ayudará a aclarar a través de su charla magistral. Los interesados pueden inscribirse en capital.cl. Los cupos son limitados.

Jan Gehl aboga por las ciudades orientadas a los espacios publicos y a la movilidad sostenible, y la capital de Dinamarca cumple cabalmente con todos sus requisitos, porque ademas de limpia y alegre, es amable y acogedora con sus habitantes.  

 

 

Aqui dos ciudades en que se implemento el urbanismo tactico de Ghel y donde los autos fueron sacados de las calles:

Times Square en Nueva York

  

 

 

Brighton en Inglaterra