Hace un par de meses llegó este vanguardista francés, que ofrece nueva tecnología en confort, motores ultraeficientes, muy en línea con espíritus ecologistas, y una experiencia sofisticada, precisa e ideal para la ciudad.

  • 8 noviembre, 2018

Una de las características que la casa Citroën muestra a lo largo de su casi centenaria historia, es cierta vocación inevitable por la vanguardia, un gusto futurista que recuerda la Europa enamorada de los avances técnicos y el bienestar de las personas desde la ingeniería y su aplicación. Ese espíritu reside claramente en el nuevo Citroën C4 Cactus.

Las razones son varias, desde su espíritu ecléctico, preciso y racional de entender el confort, hasta su nueva suspensión de avanzada, que rescata el esfuerzo de la marca en esta área, que tiene su cúspide en las suspensiones hidroneumáticas de sus recordados modelos, como el DS de 1955, hasta los setenteros y ochenteros CX y ZX, entre muchos otros, cuya comodidad fue considerada “del futuro”.

Con el nuevo C4 Cactus, Citroën vuelve al mismo camino, con su nueva suspensión dotada de los nuevos amortiguadores progresivos hidráulicos, tecnología que estrena nada menos que 20 patentes propias y que promete un nuevo estándar en el andar. 

Su exterior se muestra más estilizado y menos revolucionario que su antecesor de 2012, mientras que su interior es dominado por la tecnología, con predominio de líneas rectas, lejos de estridencias, pero con claros guiños de diseño claro en su mensaje: el C4 Cactus ofrece uno de los interiores con mayor personalidad y más futuristas hoy en el mercado (en su segmento de precios), y eso ya es una muy recomendable experiencia para una oferta de más de 66 marcas.

Verde Cactus

La eficiencia de los cactus para sobrevivir sin agua en pleno desierto es una buena metáfora para hablar de los motores con que Citroën equipa a este modelo. Un gasolinero de 1.2 litros para 110 caballos de fuerza y 205 Nm de torque, y un diésel BlueHDi de 1.6 litros turbo, para 100 Hp y 250 Nm de torsión, con transmisión mecánica de seis velocidades. Probamos la variante de bencina, que exhibe un rendimiento de hasta 22 km por litro, según el 3CV (organismo homologador del Ministerio de Transportes).

Probamos el C4 Cactus toda una semana por un ambiente hostil: Santiago en plena operación. Por avenida Pedro de Valdivia, plagada de adoquines, la nueva suspensión mostró sus cualidades. Si bien no convierte a la conocida avenida de Providencia en una mesa de pool, sí aumenta en precisión su dirección y agilidad y, evidentemente, es más confortable que autos de su categoría.

Aunque una cilindrada de 1.2 litros puede parecer menor, la ya conocida tendencia del downsizing es clave: motores reducidos en consumo, pero con gran torque o fuerza.