El resultado final de la elección más competitiva en la historia reciente de Chile depende de la participación, en un país en que muchos votantes están desilusionados de la política tradicional. Apenas hace un mes, una victoria para el multimillonario Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales del domingo parecía asegurada, lo que impulsaba una fuerte […]

  • 15 diciembre, 2017

El resultado final de la elección más competitiva en la historia reciente de Chile depende de la participación, en un país en que muchos votantes están desilusionados de la política tradicional.

Apenas hace un mes, una victoria para el multimillonario Sebastián Piñera en las elecciones presidenciales del domingo parecía asegurada, lo que impulsaba una fuerte racha alcista en la bolsa local este año, tras seis años de estancamiento.

Pero un desempeño sensacional de los candidatos más radicales de la izquierda y derecha en la primera vuelta electoral el mes pasado sembró la duda sobre la carrera.

El resultado -Piñera logró 36,6%, en comparación con las predicciones que apuntaban a 44%, mientras Alejandro Guillier, un expresentador de televisión, quedó segundo con 22,7%- derribó al mercado, que se derrumbó casi 10% en las semanas siguientes.

“La derecha ganará con abstención, la izquierda ganará con votos”, dice Sergio Bitar, un asesor de Guillier, cuyas posibilidades de triunfar se están volviendo cada vez más creíbles.

El candidato representa el núcleo de la dividida coalición de centroizquierda de la presidenta Michelle Bachelet, que implementó un programa de reformas muy criticado, con el objetivo de reducir la desigualdad, y presidió cuatro años de estancamiento económico.

Vitales para ambos candidatos son los votantes de la coalición radical de izquierda Frente Amplio, que sorprendió a los escépticos al lograr 20,3% de los votos, más del doble de las predicciones de las encuestadoras.

“Muchos votarán por Guillier porque no quieren que Piñera gane, pero muchos no votarán”, dice Javiera Parada, una figura líder del Frente Amplio, estimando que este grupo podría representar cerca de 30% de los votantes de su coalición. “Podrían ser el 30% que decida la elección”.

Si Piñera, amigable con los negocios, logra la victoria que los inversionistas estaban esperando, tras convertirse en el primer líder de centroderecha en ganar la presidencia desde la caída de la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990, se uniría a Mauricio Macri, como otro empresario exitoso convertido en presidente en América Latina.

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