Fue hace tres semanas. El movimiento partió por redes sociales y luego en las calles, donde un grupo de manifestantes, vistiendo como símbolo los chalecos reflectantes que deben llevarse obligatoriamente en los autos, empezó a protestar contra el aumento del precio del diésel, que en los últimos 12 meses acumula un alza de 23%, y […]

  • 6 diciembre, 2018

Fue hace tres semanas. El movimiento partió por redes sociales y luego en las calles, donde un grupo de manifestantes, vistiendo como símbolo los chalecos reflectantes que deben llevarse obligatoriamente en los autos, empezó a protestar contra el aumento del precio del diésel, que en los últimos 12 meses acumula un alza de 23%, y por la propuesta del gobierno de Emmanuel Macron que aplicaría una ecotasa a partir de enero a los combustibles, para enfrentar el cambio climático. Desde esa fecha hasta ahora, el descontento por el alza en el costo de la vida ha crecido como la espuma, dando paso a una violencia inusitada a la que los franceses no estaban acostumbrados. Quema de autos, saqueo de tiendas y vandalismo en algunos de los monumentos nacionales, como el Arco de Triunfo, han marcado las beligerantes jornadas que solo el fin de semana congregaron a 136 mil personas, según los cálculos del Ministerio del Interior de Francia. 

Ante esto, el martes pasado, Macron decidió dar marcha atrás en su política y suspender el alza del impuesto por seis meses más.