El anuncio de la salida de Laurence Golborne de la gerencia general corporativa de Cencosud tiene a la compañía en ascuas. Sí, porque en el discurso que dio Horst Paulmann a la plana de ejecutivos para anunciar la salida de Golborne y la incorporación de Manfred Paulmann como vicepresidente, dejó bastante abierta la puerta a […]

  • 10 diciembre, 2008

El anuncio de la salida de Laurence Golborne de la gerencia general corporativa de Cencosud tiene a la compañía en ascuas. Sí, porque en el discurso que dio Horst Paulmann a la plana de ejecutivos para anunciar la salida de Golborne y la incorporación de Manfred Paulmann como vicepresidente, dejó bastante abierta la puerta a una serie de reacomodos y cambios que se comenzarían a sentir en los próximos días.

Dicen que la salida de Golborne no es más que el principio de un proceso de cambios que tiene a varios inquietos al interior del grupo. De hecho, se comenta en pasillos del conglomerado que otros ejecutivos podrían abandonar el buque, especialmente algunos que contaban con la confianza de Golborne y que ahora tendrán que probar sus capacidades ante Manfred Paulmann.

Pero sin duda lo que más sorprendió del anuncio fue que ante la salida de una figura tan importante como Golborne, Paulmann no tuviera una carta bajo la manga para reemplazarlo: una figura del mundo gerencial local o a un ejecutivo extranjero… algo que al menos dejara la impresión de que no se estaba operando sobre la marcha, sino que con un plan de trabajo conocido.

Por eso, cercanos a Paulmann señalan que este es el inicio de una historia de muchos movimientos y que esperan que no signifique una involución.