Cecilia Morel decidió asumir un rol político y social más activo. Primer paso: estar muy cerca del presidente, contenerlo, ayudarlo a revisar sus discursos y minutas. Segundo: tomar el pulso de la calle sin intermediarios. Ya ha organizado 10 diálogos ciudadanos y asumirá un rol en el proyecto Compromiso País. Dicen que quiere ir a la fuente para saber lo que los ciudadanos piensan y sienten.

  • 5 diciembre, 2019

Cuentan que cuando apareció, la recibieron con aplausos. La tarde del 13 de noviembre Cecilia Morel participó por primera vez, desde que se desató la crisis, en un consejo de gabinete integrado por el presidente y todos sus ministros. Hasta entonces el mandatario había estado enfrentando la crisis rodeado de su equipo cercano. Ella agradeció el gesto y tomó la palabra: en un minuto habló de tener la humildad para escuchar y saber recoger la voz de la calle. Desde entonces, eso ha marcado su agenda.

En estas semanas, la primera dama ha tenido reuniones bilaterales con importantes políticos de oposición y del oficialismo. Parte de la estrategia que ella ha trazado para los próximos meses son conversaciones que le permitan conocer en terreno las reflexiones políticas y sociales que se están haciendo más allá de La Moneda.

El equipo de Morel tiene claro que en esta etapa deben readecuar las pautas. Ella les ha dicho que necesita recoger el sentir de la calle. “Quiere escuchar, abrir diálogos ciudadanos para saber qué piensan, qué sienten y cómo están viviendo esta crisis. Quiere sacar lecciones para seguir adelante porque lo que más dolor le provoca es la violencia y cómo generar canales para romper con ese espiral”, dice un colaborador.

Desde que se desató la crisis -aquel viernes 18 de octubre- hasta ahora, Morel ha realizado diez encuentros con distintos representantes de la sociedad civil, como el Techo, Hogar de Cristo; con Alejandra Pizarro, directora de Comunidad de Organizaciones Sociales, con Prodemu, y también ha tenido tres encuentros fuera del palacio de gobierno. Por ejemplo, el miércoles 27 de noviembre llegó a la Villa Padre Hurtado, en Pedro Aguirre Cerda, a un conversatorio con 25 personas de tercera edad que viven en una comunidad CVT, un modelo de viviendas tuteladas, donde la vejez toma una forma de vida colectiva.

Cecilia Morel llega con un cuaderno y más que hablar, pregunta a la gente”, dice una persona que trabaja en su equipo, al  explicar que ella busca ahondar en el  trasfondo psicológico que están viviendo  algunos sectores.

Cecilia Morel llega con un cuaderno y más que hablar, pregunta. “Hace una breve introducción y luego hablan los demás”, dice una persona que trabaja en su equipo al explicar que ella busca ahondar en el trasfondo psicológico que están viviendo algunos sectores. El diseño que se ha trazado es dialogar para comprender. Luego, quiere procesar esa información y enviarla como insumo al gabinete presidencial.

El audio

Desde antes de pisar La Moneda por segunda vez, Cecilia Morel ya sabía que esta vez sería distinto.

Y su intuición estaba en lo cierto: el segundo gobierno de Sebastián Piñera ha tenido que transitar momentos muchísimo más complejos. Ella les ha recordado a algunos cercanos que nunca estuvo muy convencida de que Piñera repostulara a La Moneda. No por la intensidad del cargo, sino por la calidad de vida, por la necesidad de estar cerca de sus nietos -ya tienen 11- y comenzar a vivir de un modo más pausado.

En los primeros días de estas semanas del estallido social, la primera dama se recluyó algunos días en su casa. Más que nada, lo que le afectó fue el audio que se filtró el primer fin de semana de la crisis, en el que ella le decía a una amiga que tendrían que compartir sus privilegios y daba a entender que el gobierno estaba sobrepasado. Morel reconoció por Twitter que había sido un error y pidió disculpas. “Un estado de ánimo personal lo hice parecer como un estado general del gobierno. Lamento el desacierto”, escribió.

Públicamente, se la vio muy poco en esos primeros días después del audio. Según relata una cercana, Cecilia Morel tiene buenas y antiguas amigas y luego de ese episodio, muchas cuidan la intimidad de la primera dama con disciplina espartana. Cuesta traspasar su círculo.

A quienes le han preguntado a Morel sobre ese episodio, ella suele responder: “No es culpa de nadie más que mía” y así cierra el tema, sin decir quién fue la persona que echó a correr esa grabación.

Pero la razón de fondo de su agobio en estos días ha sido cómo responder a las demandas de la ciudadanía y el rol del gobierno frente a la crisis. Otra cosa que la tiene consternada es la violencia. Quienes han estado cerca de ella cuentan que los saqueos, los incendios, la ira con los bienes públicos, la tienen impactada.

“Es lo que más le ha costado entender. Ella ha venido trabajando hace años en temas sociales e hizo de los adultos mayores su leit motiv, por lo tanto, sabía que la desigualdad y las bajas pensiones eran temas que latían en la gente. Pero jamás imaginó la barbarie de la violencia”, señala un cercano.   

Orejera

Para los Piñera-Morel, la familia es su principal refugio. “Somos una familia muy unida -dice su hija Magdalena-. Siempre nos apoyamos y cuidamos, y esto no es la excepción. Estamos juntos. Ha sido duro sin duda, pero apoyamos, admiramos y queremos mucho a nuestros padres y tenemos la convicción de que nuestro padre está dando lo mejor de sí. A los dos los veo con un temple y una fuerza que admiro profundamente. Estoy orgullosa de ver a mis padres tan unidos como siempre”.

¿Cómo ha vivido esta crisis Cecilia Morel? Primero con impacto, como la mayoría de los chilenos. Y luego, dice su hija, “ella entiende que hay muchas y legítimas demandas que el gobierno ha podido escuchar y ha trabajado para dar respuestas, teniendo claro que muchas de ellas pasan por el Congreso. Pero con dolor, al ver el exceso de violencia de grupos menores, que lo único que buscan es loa destrucción en todo ámbito de cosas”.

Su hija añade que su madre ha ido procesando lo sucedido luego de “profundas reflexiones personales” y con su gente más cercana, para poder entender mejor todo lo que está ocurriendo. “Ella lo ha vivido con dolor, con pena, con humildad, pero con esperanza de que esto ayude a hacer de Chile un mejor país para todos”, añade la primogénita de la familia Piñera Morel.

Es sabido que Cecilia Morel tiene una desarrollada empatía. Tanto es así, que en el primer gobierno de su marido, su imagen pública creció. Decían que era el lado amable del gobierno porque daba un cariz más cálido y cercano. “Esta vez su rol ha sido clave para contener al presidente”, señala alguien de su círculo, quien también describe que Cecilia, al mismo tiempo que ha ido haciendo su propio proceso de reflexión, ha sido como la “orejera” del presidente. “Lee sus discursos, sus minutas y entrega su opinión desde una mirada más emocional que economicista”, indica la misma persona.

Un alto dirigente de RN señala que el mundo político no ha puesto especial atención en el rol de la primera dama porque saben que ella maneja aptitudes blandas mejor que el mismo Piñera.

“Su rol social y político se acentuó en estos días. Quizá se la ve un poco replegada, pero muy concentrada en ver cómo aportar al momento”, dice un personero de gobierno, que añade que la primera dama se ha sumado a un par de reuniones con todo el gabinete. “Ella aporta una mirada empática, que es muy importante para el gobierno y para nuestro sector porque nos acusan de estar desconectados”, cuenta un diputado RN.

Su voz es muy escuchada, no solo por el mandatario, sino también porque mantiene línea abierta -a través de un Whatsapp- con algunas ministras y subsecretarias. También con el ministro Gonzalo Blumel tiene mucha afinidad.

“A tu lado siempre”, escribió la mujer del presidente por redes sociales en momentos en que la presión de la calle era intensa. Y eso no sorprendió. Su hija Magdalena lo resume así: “Mi mamá siempre ha acompañado a mi papá en sus desafíos de servidor público. Ella, además, también tiene una profunda vocación de servicio, junto con un tremendo liderazgo que ha podido profundizar en los últimos años. Ahí está su rol en la recuperación emocional de las familias afectadas por el terremoto del 2010, el potente programa Elige Vivir Sano, su liderazgo en la iniciativa Adulto Mejor y ahora liderando el proyecto Compromiso País”.

Tanto su hija como los amigos cercanos coinciden en que Cecilia Morel es un pilar fundamental en el apoyo personal, humano y familiar del presidente. “No ha dejado su rol de primera dama. Sin ser un cargo político en sí, ella tiene una mirada de lo que ocurre, y por supuesto que lo apoya y, en algunos momentos, lo aconseja”, responde su hija.