Pagar 10 millones de pesos por un libro puede sonar de locos, pero no es así. De hecho, los altos precios –incluso llegando a los 100 mil dólares y varias veces más– son bastante más usuales de lo que uno podría imaginar. Hay un público nacional cautivo, exigente, con poder de compra, que siempre está […]

  • 11 marzo, 2013
Residence in Chile

Residence in Chile

Pagar 10 millones de pesos por un libro puede sonar de locos, pero no es así. De hecho, los altos precios –incluso llegando a los 100 mil dólares y varias veces más– son bastante más usuales de lo que uno podría imaginar. Hay un público nacional cautivo, exigente, con poder de compra, que siempre está atento a encontrar alguna joya bibliográfica.
Hablamos ya sea de libros incunables o de ediciones antiguas de autores modernos como Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Gabriela Mistral, entre otros. La valorización, desde luego, depende de la escasez de ejemplares y del estado de conservación; también cuenta si es manuscrito o una copia mecanografiada con correcciones a mano del autor; si se trata de una primera edición o si está firmado, si tiene una dedicatoria (y, no menos importante, a quién va dirigida)… todo eso suma varias cifras al total, hasta superar el millón de dólares en algunos casos.

Son muchas las variables que se ponen en juego. Mientras los más pesimistas pronostican el fin del libro impreso ante la irrupción digital, el mercado de joyas bibliográficas goza de buena salud. Varios coleccionistas todavía recuerdan la puja que desató Florae Peruvianae et Chilensis Prodromus, libro con ilustraciones y descripciones botánicas de Perú y Chile, escrito por Hipólito Ruiz López y José Antonio Pavón y Jiménez. Publicado en Madrid en 1794, fue tasado en 3 millones y medio de pesos cuando se subastó hace algunos años la herencia de Alfredo García Burr. Se vendió en 20 millones en la casa de remates de Enrique Gigoux Renard.

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Igual que el Florae…, otro clásico ilustrado que aprecian los cazadores de tesoros es el Atlas de la historia física y política de Chile, de Claudio Gay, editado en París 1844-1876. “Hoy, aunque apliques toda la tecnología para realizar un libro equivalente al Atlas de Gay, es imposible. Hay litografías, grabados y dibujos confeccionados in situ pintados a mano. Se imprimieron 300 ejemplares en dos tomos: blanco y negro, sepia y color. La versión pintada a mano podría llegar a valer 22 millones de pesos si está en muy buen estado”, comenta César Soto, uno de los bibliógrafos más reconocidos dentro del medio.

Soto posee, entre otros hallazgos, una colección que reúne el 97% de los manuscritos del Canto General, de Pablo Neruda, de la que aún no se atreve a estimar su valor. Una de sus últimas adquisiciones –y que había mantenido en reserva– es España en el Corazón, del mismo Neruda. La edición de 1938, de 500 ejemplares numerados, es considerada por los coleccionistas como la pieza más rara, esquiva y por lo mismo más cotizada de Neruda. Hasta ahora se sabía de la existencia de 6 ejemplares: uno en la Library of Congress de Washington, otro en la Biblioteca de la Abadía de Montserrat, uno en la Biblioteca de Cataluña, dos en la Universidad de Barcelona y otro en manos de un coleccionista privado en México. ¿Dónde encontró Soto el número 7? Secreto de coleccionista.

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Perdidos en la biblioteca

Si usted ha heredado una colección de libros viejos y necesita saber cuánto vale un ejemplar hay que dirigirse a un especialista para que lo tase o al menos revisar en sitios de internet como www.iberlibros.com o www.abebooks.com para ver qué valores ha alcanzado. Ahora, si se trata de encontrar una joyita existen alternativas: puede ser en el Persa Bío Bío, los dos remates al año que hace Enrique Gigox Renard, estar atento a los avisos de venta de bibliotecas en los diarios o visitar librerías especializadas para las que se requiere hacer cita previa. Entre estas últimas destaca la librería de Eduardo Morel en la Galería La Merced, en el centro de Santiago. Los más exigentes recurren a proveedores en Buenos Aires, Madrid, París y Londres.

Dany Tawrycky, coleccionista y dealer de libros, entrega algunos consejos: “hay libros y libros, es importante saber diferenciar. La primera edición de Huella del Viento de Pablo Neruda vale 100 dólares, si se paga más quiere decir que la vendieron muy bien, pero la primera edición de Canto General de Chile, que probablemente no ha estado a la venta más de 10 veces en 70 años, vale lo que la gente esté dispuesta a pagar. Firmado no cuesta menos de 15 millones”.
Los encargos son muy usuales en este mercado. Eduardo Morel cuenta que un coleccionista le solicitó que recolectara las primeras ediciones de todos los libros de Borges, empezando por Fervor en Buenos Aires, que vale alrededor de 15 millones de pesos. Casi como si fuera un personaje borgeano, Morel todavía está enfrascado en la tarea.

La afición traspasa oficios y fronteras. En Chile hay connotados coleccionistas como Agustín Edwards, Juan Yarur, Carlos Alberto Cruz, Carlos Cardoen, los abogados Nureldín Hermosilla y Flavio González Camus, entre otros. En México, el empresario Carlos Slim acaba de inaugurar una sección dedicada exclusivamente a libros antiguos en el Museo Soumaya con cartas originales de Cristóbal Colón. Johnny Depp es amante de raros textos de viajes y el fotógrafo inglés Martín Parr, otro apasionado del tema, cuenta entre sus más preciados bienes ejemplares de Rectángulo en la Mano y Valparaíso, ambos del fotógrafo chileno Sergio Larraín. Los dos, comprados en Chile.

“Hay un público joven, de alrededor de 40 años y con buena posición económica, muy interesado en el rubro, porque lo ve como inversión. Compran principalmente primeras ediciones de poetas, Borges, Huidobro, etc.: libros que en 3 años duplicarán o triplicarán su valor y serán de venta segura. Un ejemplo es Nicanor Parra: sus libros, dibujos y artefactos aumentarán ostensiblemente su valor. También está el caso de Sergio Larraín, quien antes de fallecer era conocido por un grupo pequeño de público. Hoy todas las semanas alguien me encarga alguna de sus publicaciones. Se ha valorizado mucho. Su pequeño volumen Valparaíso cuesta hoy entre 800 mil y un millón de pesos”, señala Morel.

El aumento del valor de los textos antiguos lo confirma el escritor Luis Rivano, quien desde hace 30 años tiene una librería que lleva su nombre en la calle San Diego. “Cuando empecé, con lo que vendía en una semana me compraba un par de zapatos, hoy con lo que vendo en el día me compro un par de zapatos y un televisor”, bromea. Para Rivano la mejor forma para encontrar joyas literarias es comprar bibliotecas completas de gente que se cambia de una casa a un departamento o que hereda una biblioteca importante y no tiene cómo mantenerla, formada por 500 a 10 mil libros. “Generalmente el 5% es extremadamente bueno y representa 3 ó 4 veces lo que se pagó por la biblioteca entera. Hace 5 años me pasó cuando vendí Las Memorias de los Virreyes, de Manuel Atanasio Fuentes, en 5 millones de pesos”, recuerda.

Los grandes coleccionistas son pocos, y la reserva se paga. Por eso, los que se mueven en el ambiente son reticentes a la hora de hablar de quiénes son sus clientes y los dineros que se transan. Morel dice que tiene 12 clientes en Chile y una docena más en el extranjero. A César Soto le compran fundaciones como Getty, universidades extranjeras y conocidos empresarios. Dany Tawrycky le ha vendido colecciones de historia a la Universidad Adolfo Ibáñez. Otro librero, que prefiere no identificarse, le vendió hace poco al Museo Nacional de Bellas Artes ejemplares de la revista surrealista Mandrágora con ilustraciones de Jorge Cáceres para la exposición Surrealistas en el Papel.

Para Rivano, lo que más se vende es poesía, pero con cierto sesgo generacional: “los coleccionistas que buscan a Neruda son mayores de edad; los más jóvenes se interesan por Huidobro y los más atrevidos por Pablo de Rokha”. César Soto, en todo caso, cree que el mercado seguirá en alza por mucho tiempo, por un simple asunto matemático: “hay que pensar que antes las primeras ediciones eran limitadísimas. De Canto General, en México, se lanzaron 500 ejemplares ilustrados por Diego Rivera y Siqueiros. Hoy ese libro no baja de los 15 mil dólares. Otro título valioso de Neruda es Versos del Capitán: sólo se hicieron 44 ejemplares en una primera instancia. Hoy, si Gabriel García Márquez lanza una novela se imprimen un millón de ejemplares. Por otro lado, la extinción del libro de papel para dar paso al digital, hace que poco a poco se disparen los precios”. La conclusión, entonces, es clara: no se le ocurra vender todavía esa vieja primera edición que heredó del abuelo. Puede valer una pequeña fortuna. •••