Hablar es barato. Al menos esa es la esperanza de los ingenieros que han desarrollado un cargador de teléfonos móviles a través de bacterias que viven en el barro. Investigadores de la Universidad de Harvard están probando una celda de combustible microbiano (MFC) que aprovecha electrones libres producidos por procesos metabólicos de bacterias. La superfi cie conductora de MFC envía los electrones a través de un circuito para generar la electricidad que permitiría cargar un teléfono. La marina de Estados Unidos decidió mirar este avance con detención y realizar nuevas investigaciones en sedimentos y detritus oceánicos para vehículos no tripulados y de sensores ambientales que funcionan por debajo de la superfi cie del agua. ¿Los resultados? Un lodo puede cargar un teléfono en 24 horas. Eso puede parecer una eternidad, pero en lugares donde la red eléctrica es irregular o inexistente, el cargador puede ser un salvavidas.

  • 3 junio, 2011

Hablar es barato. Al menos esa es la esperanza de los ingenieros que han desarrollado un cargador de teléfonos móviles a través de bacterias que viven en el barro. Investigadores de la Universidad de Harvard están probando una celda de combustible microbiano (MFC) que aprovecha electrones libres producidos por procesos metabólicos de bacterias. La superfi cie conductora de MFC envía los electrones a través de un circuito para generar la electricidad que permitiría cargar un teléfono. La marina de Estados Unidos decidió mirar este avance con detención y realizar nuevas investigaciones en sedimentos y detritus oceánicos para vehículos no tripulados y de sensores ambientales que funcionan por debajo de la superfi cie del agua. ¿Los resultados? Un lodo puede cargar un teléfono en 24 horas. Eso puede parecer una eternidad, pero en lugares donde la red eléctrica es irregular o inexistente, el cargador puede ser un salvavidas.

Por Alex Godoy Faúndez
Centro de Investigación para la Sustentabilidad. Facultad de Ecología y Recursos Naturales. Universidad Andrés Bello

Hablar es barato. Al menos esa es la esperanza de los ingenieros que han desarrollado un cargador de teléfonos móviles a través de bacterias que viven en el barro. Investigadores de la Universidad de Harvard están probando una celda de combustible microbiano (MFC) que aprovecha electrones libres producidos por procesos metabólicos de bacterias. La superficie conductora de MFC envía los electrones a través de un circuito para generar la electricidad que permitiría cargar un teléfono. La marina de Estados Unidos decidió mirar este avance con detención y realizar nuevas investigaciones en sedimentos y detritus oceánicos para vehículos no tripulados y de sensores ambientales que funcionan por debajo de la superfi cie del agua. ¿Los resultados? Un lodo puede cargar un teléfono en 24 horas. Eso puede parecer una eternidad, pero en lugares donde la red eléctrica es irregular o inexistente, el cargador puede ser un salvavidas.

Apuntes verdes

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