Bien atareado partió el año para Jorge Cardemil, empresario ligado al mundo de la hípica y dueño de la marca de aceite de oliva Kardamili, considerada entre las 20 mejores del mundo. Es tal el éxito que ha tenido con sus productos y el dinamismo de la industria aceitera chilena, que simplemente se está quedando […]

  • 26 enero, 2007

Bien atareado partió el año para Jorge Cardemil, empresario ligado al mundo de la hípica y dueño de la marca de aceite de oliva Kardamili, considerada entre las 20 mejores del mundo. Es tal el éxito que ha tenido con sus productos y el dinamismo de la industria aceitera chilena, que simplemente se está quedando corto para tanta demanda. Por eso la familia está en plenas negociaciones para adquirir un gran terreno en el norte, cerca de la planta que hace tres años compró a Capel en Ovalle, para proyectar una nueva etapa. Eso no quiere decir, sin embargo, que el tamaño actual no sea potente. A la fecha, entre los campos que posee en Ovalle y Santa Rosa de Pelequén suma cerca de 500 hectáreas dedicadas exclusivamente a la plantación de olivos, con un volumen de aceite de 450 mil litros por año.

Mientras eso se zanja, Jorge Cardemil anda pensando en mil y un proyectos nuevos. El cine, sin ir más lejos, lo tiene cautivado hace un buen rato, en particular desde que apoyó financieramente al director Rodrigo Ortúzar para la realización del filme Mujeres infieles, el año 2005. La experiencia pareciera haberlo dejado contento y ya está pensando en repetirse el plato, esta vez para la puesta en escena de la tragedia de Antuco. Sus cercanos dicen que aún no están claros los tiempos ni los socios, pero por ahora parece muy factible que en esta aventura se embarque Liliana Solari, una de las controladoras del holding Falabella.