Con ustedes el hombre, del momento en Estados Unidos: Stephen Colbert. Y aunque no lo crean, es un comediante. Por Federico Willoughby Olivos

 

  • 20 mayo, 2011

 

Con ustedes el hombre, del momento en Estados Unidos: Stephen Colbert. Y aunque no lo crean, es un comediante. Por Federico Willoughby Olivos

 

La semana pasada el ambiente periodístico de las grandes cadenas norteamericanas quedó revolucionado cuando Anderson Cooper, el rostro más importante de CNN desde la salida de Larry King, se salió de libreto en su programa AC360, uno de los más vistos de la estación. En la sección The RidicuList se refirió largamente a Steve Colbert, uno de los comediantes más famosos de Estados Unidos.

En lo que fue un discurso de unos 5 minutos, Cooper, sin avisarle a una perpleja audiencia, básicamente dejó su rol de hombre ancla de una de las cadenas de noticias más importantes del planeta, para seguirle el juego humorístico a Colbert. Y si bien Cooper no es un comediante, la performance le salió bastante bien y dejó claro que, hoy por hoy, Colbert es uno de los hombres más influyentes de Estados Unidos.

Aclaremos que Colbert no es un periodista, para nada. Steve Colbert es un actor que partió como notero en The daily show, de Jon Stewart, y al poco andar se hizo de su propio programa en la misma cadena de cable (Comedy central). Y desde su espacio, llamado The Colbert report, se ha convertido en uno de los hombres más seguidos y más creíbles de Estados Unidos.

Y bueno, ahí está lo curioso, ya que ni el programa de Colbert (ni el de Stewart) son periodísticos. Son básicamente una mirada absurda, y muy divertida, de las noticias, y nunca han pretendido ser una fuente de información. Por eso, cuando Cooper emplazó a Colbert se rompió un pequeño status quo o una idea sobre qué son noticias y qué no. Es más: con la muerte de Osama Bin Laden, la mayor parte de la audiencia de Estados Unidos no estaba esperando el siguiente despacho desde Pakistán de CNN , sino imaginando qué dirían tanto Colbert como Stewart en sus respectivos programas. ¿La comedia superando a la noticia?

En ese escenario, Colbert es el hombre del momento. Cabe aclarar que su personaje en la pantalla (porque es eso: un rol) es el de un tipo republicano, totalmente conservador, creyente, autorreferente (invita a sus televidentes a que manden retratos de él con el águila calva o la bandera de EE UU), que tiene su propio sabor de helado y se ríe de los extremos políticos. No por nada abrió su show el día de la muerte de Osama con la frase: “¿saben lo realmente bueno de los terroristas muertos? Es que sólo pueden continuar muertos”. Humor gringo.

Final de temporada
Se acerca el verano en Estados Unidos y las cadenas ya preparan pilotos para la temporada que viene y también, de paso, anuncian cuáles no siguen el próximo año. De estas últimas, hay dos que se van a extrañar: la primera es The Chicago code, el policial que se filmaba en la ciudad de los vientos y que fue uno de los buenos estrenos de 2011. Y claro: pese a que tuvo el apoyo de la crítica, simplemente el público no la acompañó, por lo que fue cancelada. El otro caso es un poco más dramático: se trata de Breaking in, la apuesta de la cadena Fox con Christian Slater sobre una oficina experta en seguridad. Una suerte de House pero en un tomo más de comedia y en 30 minutos. Y si bien partió con altísimos niveles de audiencia, no pudo mantenerlos y la cadena ya anunció que no sigue. Otra más de Slater: parece que el éxito se le fue en los ochenta.