Sebastián Cussen nunca imaginó que su estadía en Madrid daría origen a un negocio que venía masticando hace tiempo: Canubring (¿Puedes traer?), una plataforma que permite encargar cosas del extranjero sin gastar tanto en courier. La idea es simple: los interesados en adquirir un producto se ponen en contacto a través de la página web […]

  • 23 agosto, 2012

Sebastián Cussen nunca imaginó que su estadía en Madrid daría origen a un negocio que venía masticando hace tiempo: Canubring (¿Puedes traer?), una plataforma que permite encargar cosas del extranjero sin gastar tanto en courier. La idea es simple: los interesados en adquirir un producto se ponen en contacto a través de la página web con aquellos viajeros que estén dispuestos a dejar un espacio en su maleta a cambio de unos pesos. Basado en el concepto de crowdsourcing (los mismos privados entregan el servicio), Canubring opera bajo la confianza entre las partes que acuerdan la tarifa. Con sólo 4 meses de operación, ya cuenta con 52 mil usuarios y hasta ahora no han tenido ningún problema legal -ni menos aduanero- con el traslado de encomiendas.

Su éxito ha sido tal que Cussen viajó a Silicon Valley para levantar fondos y seguir creciendo. Fueron varios los inversionistas ángeles –incluso ejecutivos de Google– que quedaron fascinados con la plataforma. Pero antes de invertir, le pidieron inscribir la sociedad en Estados Unidos, por lo que ya está siendo asesorado por una oficina de abogados norteamericana.

Hasta ahora, Canubring opera como un mero intermediario, pero a partir de marzo la idea es cobrar una comisión. Y en el corto plazo, pretende tener su oficina en Estados Unidos, uno de los mayores mercados en el envío de encomiendas.