Por Javier Sanfeliú, director creativo de Emisor Podcasting
Año: 2023

  • 18 agosto, 2019

Al comienzo empezó a marcar en las encuestas y todos lo tomaron como una simple chacota, una broma más de las redes sociales. “No debemos tomar en serio a un troll de redes”, decían en RN; “Es solo un discurso vacuo, insulso, producto del postmodernismo imperante”, dijeron teóricos e intelectuales del Partido Socialista; Revolución Democrática y Evópoli lo mencionaban con cierta simpatía, quizás por la conformación nativa digital de sus adherentes; el Frente Amplio y el Partido Comunista consideraban que era nada más que el vacío que el capitalismo foráneo y digital proveniente del imperialismo digital de Palo Alto había sumido al mundo.

Luego abrió un fan page de Facebook que, sin invertir un peso, de manera completamente orgánica, alcanzó el millón de seguidores que no solo le ponían likes a todo, sino que compartían sus memes, alcanzando rápidamente varios millones de impresiones, en especial aquel que decía:  “Es posible que cuando seamos gobierno sea un gobierno desastroso, pero al menos lo pasaremos un rato la raja”. En ese momento los medios empezaron a tomarlo algo más en serio, no tan en serio, pero más que al comienzo.

Su nombre: Guillermo “Meme” Gutiérrez, hacker, troll, surfista de la Deep Web, artista de la red social.

El punto de inflexión fue cuando comenzó a juntar firmas para inscribir la candidatura y las consiguió en tiempo récord, duplicando incluso al partido más grande del país (lo cual no era tampoco gran cosa, dado el bajo índice de aprobación de estos que llegaba, según CADEM y CEP, al 1,5%).

El día en que fue al Servel a inscribirla, los medios no entendían lo que veían. Un hombre que se bajaba de un furgón pan de molde dentro de un disfraz corpóreo de unicornio. Ahí Guillermo “Meme” Gutiérrez, un unicornio, anunció que haría un matinal diario de lunes a viernes vía streaming, donde iría anunciando semana a semana su ministerio y plan de gobierno. Y así lo hizo, logrando más de 700.000 visitas únicas día a día que provenían de más de treinta países, aunque el 86% de los IP eran de Chile. Los matinales tradicionales estaban tan estupefactos con el resultado como el mundo político, e intentaron contactarlo para invitarlo a sus espacios, sin buenos resultados. No les quedó más que intentar seguir su estilo y los conductores y noteros aparecían disfrazados dentro de corpóreos. Tampoco les resultó.

El ministerio estaba compuesto, entre otros, por un dinosaurio parecido a Barney pero más bien rosado flúor, Spiderman, una Cuatro Dientes (que captó la adhesión y simpatía del votante vintage y senior), Epidemia de Cachureos, un Huevo Duro y un Garganta de Lata representando a Pelotillehue.

El día de la elección fue un despelote. Como nunca desde el plebiscito de 1988, había gente en las urnas, la tensión en las sedes de los partidos era telúrica, hubo un par de infartos y muchos ataques de pánico al notar que Guillermo “Meme” Gutiérrez alcanzó la votación más grande que conocía la historia política de Chile.

En ese momento anunció una cadena nacional vía streaming. Todos los móviles y notebooks del país esperaban la aparición de su nuevo Presidente. Al conectar y aparecer en pantalla, “Meme” Gutiérrez apareció muy peinado a la chuleta para el lado y con un bigotito pequeño al estilo de Chaplin. Pero no. No era precisamente Chaplin.