Es un hecho que los jóvenes están cada día más pragmáticos y que hoy ya no se mueven por grandes conceptos ideológicos. El tema que hoy los encanta es el de la preservación del medio ambiente. Ahí está el éxito del mensaje anti calentamiento global de Al Gore y la multitudinaria convocatoria que acaban de […]

  • 13 julio, 2007

Es un hecho que los jóvenes están cada día más pragmáticos y que hoy ya no se mueven por grandes conceptos ideológicos. El tema que hoy los encanta es el de la preservación del medio ambiente. Ahí está el éxito del mensaje anti calentamiento global de Al Gore y la multitudinaria convocatoria que acaban de conseguir los recitales Live Earth, que se realizaron en nueve ciudades del mundo el fin de semana pasado, y que convocaron a artistas como Madonna, Lenny Kravitz y Duran Duran, entre muchos otros. El medio ambiente es hoy por hoy una fantástica fuente de votos y dejó hace rato de ser patrimonio de grupos ecologistas radicalizados o de la izquierda.

El recién elegido presidente de Francia, Nicolás Sarkozy sugirió en campaña establecer un derecho internacional del medio ambiente, con las mismas prerrogativas que el derecho al libre comercio, y donde se castigue fuertemente la contaminación y que responsabilice a las grandes empresas de los delitos ecológicos que cometan sus filiales.

El líder conservador inglés, David Cameron, ha construido parte importante de su liderazgo sobre la base de una plataforma medioambientalista y el propio Gordon Brown, recién nombrado primer ministro de Inglaterra, expresó su deseo de colocar a Gran Bretaña a la cabeza de la lucha contra el cambio climático.

En Chile, Sebastián Piñera hace rato entendió el mensaje. Su discutido proyecto del Mapocho navegable y la reserva ecológica que planea hacer en la enorme extensión de tierra que compró en Chiloé lo ponen en línea con los nuevos tiempos. Y si bien Piñera hoy lo está pasando mal en su calidad de político-empresario, al menos tiene a su favor el no ser dueño de empresas cuestionadas por su impacto ambiental.