¿No será posible incentivar la estabilidad en el trabajo, y desincentivar la rotación, permitiendo si ello ocurre, acuerdos colectivos superiores a cuatro años?. Alvaro Pizarro M.   Es evidente que la única forma de solucionar un problema pasa por darse cuenta en qué consiste. ¿En qué consiste el problema laboral de este país? Los […]

  • 10 agosto, 2007

 

¿No será posible incentivar la estabilidad en el trabajo, y desincentivar la rotación, permitiendo si ello ocurre, acuerdos colectivos superiores a cuatro años?. Alvaro Pizarro M.

 

Es evidente que la única forma de solucionar un problema pasa por darse cuenta en qué consiste. ¿En qué consiste el problema laboral de este país? Los trabajadores estiman que sus empleadores no traspasan en forma justa sus ganancias cuando éstas existen, y ello puede ser y es efectivo en muchos casos. Pero veamos ahora, ¿cuál es la razón por la que los empleadores no tienen, en general, una predisposición proactiva a remunerar de mejor forma a sus trabajadores? La respuesta en mi opinión es evidente: ello se debe a una trilogía de acosos que todo empresario debe enfrentar. En primer lugar el acoso laboral-legislativo, que en forma permanente rigidiza y complica las relaciones laborales y esto en forma rotativa y con caracteres político-electorales; el segundo, de orden político-sindical, cuenta con la abierta simpatía del gobierno llegando incluso a la impunidad en caso que los trabajadores infrinjan la ley, hasta cometan delitos y más aún, validan sus acciones ilegales con bonos millonarios; el tercer acoso, dice relación con el sistema de fiscalización laboral, de una parcialidad enervante, que se ha implantado.

En este contexto, ¿a qué empleador se le puede pedir una actitud que no sea defensiva?

Puesto que este es el problema, puede y debe ser atacado mediante una legislación laboral moderna, que incentive tributariamente o de otra forma, conductas del empleador y no que solamente ordene y sancione. ¿No será posible, por ejemplo, incentivar el pago de una gratificación superior si las utilidades superan un cierto rango? ¿No será posible incentivar la estabilidad en el trabajo, y desincentivar la rotación, permitiendo si ello ocurre, acuerdos colectivos superiores a cuatro años? ¿No será posible promover el pago anticipado de parte de las indemnizaciones para los efectos de compra de una primera vivienda o para financiar estudios superiores de los hijos? Creo que la solución a nuestro problema va por este camino.

Por el contrario, ¿cuál es el camino adoptado por el gobierno? “Armar” a los sindicatos para la guerra, con armas legales que dan poder ilimitado a su accionar y además publicitar que la fuerza pública y otros medios de control no se les aplicarán. Vale decir, garantizar impunidad.

Algunas pinceladas de lo anterior en el último tiempo. Por resoluciones de Inspecciones del Trabajo se ha obligado a empresas de giros distintos pero de propietarios comunes a negociar en forma conjunta. Lo que el Tribunal Constitucional prohibió, un inspector del Trabajo lo valida. En todos los casos en que ello ha ocurrido los tribunales han fallado en contra de la Dirección del Trabajo. Otra: se multa a una empresa, ésta reclama judicial o administrativamente pero aparece en el Dicom y no puede cobrar estados de pago, por ejemplo. Otra: los fallos de los tribunales de justicia son irrelevantes para la Dirección del Trabajo que, por ejemplo, sigue interpretando contratos, lo que le está prohibido. Ya ha sido condenada en costas por esta práctica. Otra: la aplicación de la ley de subcontratación; los trabajadores que la infringen con paros ilegales, reitero, son premiados con suculentos bonos y los empleadores en tres meses de vigencias son multados en 3 mil millones de pesos.

En este panorama echo de menos una actitud más férrea y coordinada de los empleadores. No se puede seguir con el sistema de que cada uno se las arregle como puede. Espero equivocarme, pero tengo la sensación que los tiempos que se avecinan son de turbulencias, y si no se actúa en forma inteligente en los frentes gremiales, políticos y judiciales, las consecuencias pueden ser irreparables, para el clima laboral de Chile, para su imagen internacional y para las posibilidades futuras de crecimiento y de equidad laboral

Alvaro Pizarro, abogado experto en asuntos laborales, director del Instituto Libertad, miembro del Círculo de Recursos Humanos de Icare, asesor de empresas y socio del estudio Arthur, Pizarro, Humeres & Cía.