Cincuenta comunas están en la mira. La meta es arrebatárselas a la oposición en las elecciones de octubre. Oficialismo y comunistas afinan un pacto por omisión que, más allá de la tentación obvia de allegar votación, tiene proyecciones no dimensionadas. Por Elena Martínez C. Foto, Verónica Ortíz.

  • 28 mayo, 2008

 

Cincuenta comunas están en la mira. La meta es arrebatárselas a la oposición en las elecciones de octubre. Oficialismo y comunistas afinan un pacto por omisión que, más allá de la tentación obvia de allegar votación, tiene proyecciones no dimensionadas. Por Elena Martínez C. Foto, Verónica Ortíz.

Corren días intensos para los analistas electorales. La posibilidad de un acuerdo entre el Partido Comunista y la coalición oficialista, con miras a las elecciones municipales de octubre, está cambiando los escenarios. Y, lógicamente, nadie quiere salir perdiendo.

Guillermo Teiller

El fracaso de la reforma al sistema binominal en la Cámara de Diputados gatilló un viraje en la acción del PC, colectividad que pasó a una directa estrategia electoral para obtener espacios. Ahora su directiva centra los esfuerzos en impulsar un pacto por omisión con los partidos de la Concertación, pero elevando sus aspiraciones: triplicó las 15 comunas donde esperaba pactar como máximo, llegando finalmente a 50, las que representan alrededor del 30% del electorado.

La oferta tienta al oficialismo, porque le permitiría arrebatar algunas de las comunas más emblemáticas del país y que están en manos de alcaldes de la Alianza por Chile. Sólo en esas puntuales –Santiago, Puente Alto, Estación Central, Concepción y Viña del Mar, entre otras– porque en el resto de los municipios y para la elección de concejales, el PC va dentro del pacto Juntos Podemos con el Partido Humanista y la Izquierda Cristiana. Incluso, algunos de sus candidatos ya tienen comprometido el apoyo de Chile Primero, el movimiento que encabeza el senador Fernando Flores.

En otras palabras, la estrategia es sumar por todos lados o, como dice el presidente del PC Guillermo Teillier, “fortalecer a aquellas fuerzas que están por terminar con la exclusión y que, pensamos, pudieran generar convergencias para avanzar en otros aspectos democratizadores”.

¿Un castigo a quienes se opusieron a modificar el binominal? En parte lo admite el propio Teillier cuando sostiene que las municipales se van a transformar “en un auténtico plebiscito y pueden tener proyecciones políticas insospechadas”.

Si esa es la idea, las elecciones municipales son el escenario preciso. Aquí el binominal no corre y eso ha permitido al
PC lograr triunfos puntuales en las últimas elecciones. Su votación no ha bajado del 5% y tiene cuatro alcaldes (Canela, Diego de Almagro, Tiltil y La Ligua), aunque ninguno con trascendencia más allá de su comuna.

 

 

 

 

¿Todos de acuerdo?

La idea de un pacto por omisión no concita el apoyo unánime de todos los sectores. Ni en el ala más dura del comunismo, ni en las filas más conservadoras de la Concertación (entiéndase, al interior de la DC), están muy convencidos con esta alianza, por muy limitada que parezca. Y eso se traduce en el riesgo de que los votos de ambos
grupos no sean traspasables entre sí.

Pero como los objetivos del PC van más allá de ganar un par de alcaldías, su directiva está sumida en un proceso de análisis y negociación que parece imparable. “Aquí lo que tiene que primar e imponerse es una cosa fundamental: que es un pacto que termina con la exclusión”, afi rma Teillier. De hecho, uno de los días en que Capital conversó con Teillier –porque fueron varias jornadas de diálogo para seguir el proceso– recién habían abandonado su oficina Fernando Flores y Jorge Schaulsohn, de Chile Primero. Y el día anterior se había reunido con los dirigentes del Partido Humanista y la Izquierda Cristiana para afinar ese pacto electoral.

Teillier se aprontaba también a conversar en el corto plazo con el senador independiente Carlos Bianchi, quien le ofreció su colaboración para allanar el camino con otros sectores.

Esta vertiginosa dinámica es clave para el discurso con el que Teillier espera “convencer políticamente” a sus militantes para que voten por un democratacristiano, PPD o socialista en la comuna donde el acuerdo con la Concertación dictamine que el PC se omite. Sabe que tendrá algunas resistencias, como también está consciente de que muchos parlamentarios están interesados en que el acuerdo funcione; pero siempre y cuando sea a favor del candidato a alcalde que les pudiera favorecer en los comicios parlamentarios de 2009.

En todo caso, cuesta reconocer si tiene disidencia interna, porque en la sede de Vicuña Mackenna reina la cautela mientras avanza el diálogo y, en una primera mirada, todos parecieran ir detrás del mismo propósito.

Quizá los alienta saber que los objetivos de Teillier tampoco se limitan a estas elecciones: “no sólo estamos mirando las municipales, sino que también las parlamentarias, porque se van cerrando los caminos”. En este análisis ya está claramente sumida una derrota rotunda de la reforma binominal en el Senado, lo que –en todo caso–, “significa que hay que presentarla en un año más, a partir de mayo, de nuevo en la Cámara de Diputados”.]

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Las negociaciones posibles van más allá, incluso, del marco de la Concertación. Llegan hasta la UDI donde, pese a la tajante respuesta del presidente del partido, Hernán Larraín, rechazando el proyecto binominal, los comunistas han conversado con el senador Pablo Longueira. “A él no le gusta esta fórmula, pero si se rechaza, que es lo más probable, está dispuesto, si queremos, a presentar otro proyecto al otro día, y que podría contar con votos de la UDI”, cuenta Teillier. Y viene al caso recordar que, en el pasado, ya se reunió con la directiva de RN.

 

 

 

Acuerdo, no pacto

 

Lo que también está sobre la mesa es que la posible negociación terminará en un pacto y no en un acuerdo, porque el PC no está dispuesto a transar en la postura que ha mantenido durante estos años, en el sentido de cuestionar y manifestarse contra las políticas de gobierno.

No hay compromisos de incondicionalidad ni lealtades a ultranza. Por eso, todos, incluida la coalición oficialista, enfatizan que “es un acuerdo, no pacto”. Aquí no hay líneas de gobernabilidad en conjunto. Se trata de un alineamiento puntual tras un objetivo igualmente frontal.

Esto, que para algunos puede parecer contradictorio, es absolutamente entendible para los cientistas políticos. Es un proceso propio de la dialéctica del PC, enfatizan. Como hoy lo fundamental es posicionarse, se acerca a la coalición oficialista. Si hay acuerdo, fantástico, pero no implica compromiso con su gestión.

Teillier, en una suerte de espontánea autocrítica, explicita su postura de diálogo señalando que los comunistas están regresando del error de pensar que todos eran enemigos. Hoy hablan de adversarios, sostiene.

“Poco a poco, hemos ido abriendo confianzas y hemos ido viendo con quiénes se puede conversar”. Y este acuerdo no supone una convivencia forzada con la Concertación, sino que han llegado a una convicción total de que hay que hacerlo. “Lo hemos discutido largamente”, indicó.

 

 

 

 

Los alcances futuros

 

Si los partidos de la Concertación tienen claro o no las metas del PC es algo que no queda tan nítido. Aunque los partidarios se alinean bajo el discurso de terminar con la exclusión, “de cualquier fuerza política”, el fantasma de los cálculos políticos oportunistas le resta mérito a la epopeya.

En los alcances futuros que esto pueda tener, o los rediseños que implique en el escenario futuro, particularmente con miras al 2009, nadie se quiere meter todavía. Uno de los pocos que zanja el análisis es el senador Adolfo Zaldívar, hoy independiente, y su conclusión es contundente: “dos DC más dos comunistas es cero. ¿Qué más quieres que te diga?” Detrás de la apertura de la Concertación a un pacto con el PC, el presidente del Senado sólo ve un mero interés de allegar votos que “son vitales para mantenerse en el poder”.

Y sentencia: “seguirán aplicando el modelo liberal del modo más asistencial posible y, por esa vía, controlarán los votos populares, lógica que también ha jugado a favor del PS, y los DC se han contentado con embajadas, ministerios, directorios y otros gratos cargos de poder”. Estima que la gran perjudicada será la DC; y los grandes
favorecidos, los socialistas y el PPD.

El Partido Demócratacristiano tiene una evaluación muy distinta. Moisés Valenzuela, secretario general de la colectividad, fue quien el viernes 16 de mayo entregó junto a Teillier la versión a la prensa de la primera reunión donde la Concertación escuchó oficialmente la propuesta comunista. Y recalca que aquí se trata de abrir espacios a una colectividad excluida y que no hay ningún riesgo para su partido.

“Discrepo de lo que he visto en algunos medios de que este pacto con el PC no beneficiará a la DC”, afirma. Al optimismo de Valenzuela se suman las voces prácticas, que restan mérito a las consideraciones de mediano plazo del acuerdo y recalcan que si antes respaldaban el pacto por principios, ahora se añade el hecho de que lo necesitan.
En términos simples, un cálculo de costo beneficio que les atrae.

La dirigencia demócratacristiana minimiza el riesgo de una dispersión de los votos y, como lógica consecuencia, de un debilitamiento partidario posterior, en caso de firmar el acuerdo. Este punto ha concentrado el debate en los medios, pero para la mesa DC no tiene ningún asidero. Además, sostienen ser capaces de tomar las medidas
para prevenir problemas.

Moisés Valenzuela dice que “no se trata de violentar a nadie” y que “de hacerse el acuerdo, se concretaría en aquellas
comunas que sean viables desde el punto de vista de lo que le estamos pidiendo a nuestro electorado. El tema de dónde se hace es sustantivo. No pediremos al militante de Las Condes que vote por el PC”.

Como sea, se trata de días agitados para comunistas y concertacionistas. Reuniones, análisis, cuentas electorales. Y los temas parecieran mezclarse, en un claro indicio de que lo que está en juego es más que los cupos alcaldicios y que la vista de los negociadores se proyecta directamente a las parlamentarias.