Si se aplicara a Chile un chequeo médico general, el informe diría que nuestro país está sano, pero no necesariamente en forma para dar el salto a las grandes ligas. Junto a importantes fortalezas económicas, políticas e institucionales, hay graves deficiencias en educación, investigación y desarrollo e incorporación de la mujer al mercado laboral. El panorama general sitúa a Chile arriba del podio latinoamericano, pero varios peldaños por debajo de los países desarrollados, que es precisamente donde está la meta.

  • 15 abril, 2008

 

Si se aplicara a Chile un chequeo médico general, el informe diría que nuestro país está sano, pero no necesariamente en forma para dar el salto a las grandes ligas. Junto a importantes fortalezas económicas, políticas e institucionales, hay graves deficiencias en educación, investigación y desarrollo e incorporación de la mujer al mercado laboral. El panorama general sitúa a Chile arriba del podio latinoamericano, pero varios peldaños por debajo de los países desarrollados, que es precisamente donde está la meta. Por M.Angélica Zegers V.

 

Al igual que en las encuestas, en que casi todos se declaran ganadores dependiendo de su interpretación, en el mundo de los ranking hay tal la cantidad de índices dando vueltas por el mundo, que cualquier país puede echar mano a algún indicador para demostrar sus fortalezas. Por esto, no es fácil ni tal vez enteramente justo hacer un “perfil” de Chile tomando a discreción algunos rankings internacionales, pero sí es válido establecer áreas de control eindicadores de cierto prestigio para medir a nuestro país en el contexto mundial. El ejercicio permite establecer en qué áreas somos fuertes y en cuáles débiles, respecto a los países que tienen un mejor desarrollo; condición necesaria, precisamente para mejorar el desempeño de Chile.

 

En el caso de la salud de un individuo existen factores hereditarios que no se pueden cambiar y que explican habilidades, rasgos e incluso enfermedades; pero también es sabido que el ambiente potencia y desarrolla en gran medida a las personas. De la misma manera, lospaíses tienen una población que los determina, una herencia cultural propia y distintas realidades físicas, como el mayor o menor acceso a recursos naturales, factores que podríamos definir como su herencia genética. Al lado de esto, también opera para los países lo que llamamos “factores ambientales”, donde entran a competir la calidad de sus gobiernos, las políticas públicas, el desarrollo empresarial, la educación, el modelo económico, las prestaciones sociales en vivienda y salud, etc.

 

Estas son las herramientas que finalmente operan para el desarrollo, factores dinámicos y de suyo susceptibles de ser mejorados por la acción del hombre. Si no fuera así, difícilmente se podría explicar que los países salgan adelante después de guerras espantosas y de desastres naturales que los han dejado literalmente en el suelo; o el enorme salto que han dado naciones que hace algunas décadas nadie habría esperado que liderarían en la escena mundial, y el fracaso de otras que, teniéndolo todo para ser potencias, se han sumido en el letargo del subdesarrollo. Es a este grupo de factores, finalmente, el que este reportaje busca medir de la forma más objetiva posible, para así conocer cómo estamos y dónde hay que mejorar para dar el salto al desarrollo; que no es un puro concepto, sino la posibilidad concreta de mejorar la vida de miles de chilenos que aún viven en la pobreza.

 

 

 

 

 

 

 

Los top del vecindario

 

 

Una primera mirada a los datos permite concluir que, al menos en relación a América latina, el desempeño de Chile prácticamente en todas las áreas es muy bueno. La meta más simple de alcanzar, dirá usted. Pero igual vale la pena revisarla.

 

En lo que respecta a indicadores de desarrollo económico y social, como nivel de competitividad, corrupción, acceso a tecnologías de información y trámites y días para desarrollar un negocio, los resultados de Chile son los mejores de la región. En materia de PIB per cápita real, los 12 mil ochocientos dólares al año sitúan a nuestro país en el segundo lugar latinoamericano después de Argentina, y en el lugar sesenta en el mundo. En términos relativos, el indicador favorece a Chile, ya que nuestra economía es pequeña (0,31% del PIB mundial), un tercio de la de Argentina y un noveno de la de Brasil. Lo más importante, en todo caso, es el buen desempeño en competitividad, ubicándose Chile en el lugar 26 en el mundo, superando a todos los países de la región e igualando a los niveles de los países del Asia Pacífico. Esta cómoda situación de Chile en el ranking de competitividad, en la que sólo es superada por economías desarrolladas, se explica por la estabilidad política, los buenos índices macroeconómicos, la calidad de su infraestructura y la eficiencia del mercado laboral, entre otras razones.

Ranking de Competitividad
1 Estados Unidos (1) 100,000
2 Singapur (3) 99,121
3 Hong Kong (2) 93,541
4 Luxemburgo (9) 92,207
5 Dinamarca (5) 91,926
6 Suiza (8) 90,432
7 Islandia (4) 88,689
8 Holanda (15) 85,864
9 Suecia (14) 84,119
10 Canadá (7) 83,824
11 Austria (13) 83,184
12 Australia (6) 82,387
13 Noruega (12) 81,992
14 Irlanda (11) 81,856
15 China (18) 79,484
16 Alemania (25) 78,022
17 Finlandia (10) 77,337
18 Taiwán (17) 76,050
19 Nueva Zelanda (21) 75,506
20 Reino Unido (20) 75,447
26 Chile (23) 68,567
27 India (27) 63,380
28 Francia (30) 62,561
29 Corea (32) 61.564
30 España (31) 61.208
35 Hungría (35) 57.627
38 Colombia (34) 56.899
39 Portugal (37) 55.984
45 Filipinas (42) 47.163
47 México (45) 45.305
49 Brasil (44) 44.706
50 Sudáfrica (38) 44.479
51 Argentina (47) 43.350
55 Venezuela (53) 30.954
Nota: El ranking 2006 aparece entre paréntesis Fuente: IMD Business School

Argentina presenta nudos problemáticos para incrementar su competitividad, situándose en el puesto 85 a nivel mundial.

 

A diferencia de Chile, el país trasandino presenta baja confianza en sus instituciones y en su desarrollo macroeconómico y sólo supera a Chile en el subíndice salud y educación primaria. Situación similar se repite en lo relativo a la eficiencia del mercado laboral y financiero. Más abajo en el índice se encuentra Bolivia, que ocupa el lugar 105 a nivel mundial, debido principalmente a su alta y constante inestabilidad política, a los altos niveles de corrupción, al reducido acceso al sistema bancario y a la excesiva burocracia gubernamental. Además, presenta una menor tasa de innovación y bajo acceso a las nuevas tecnologías. Perú, en tanto, se ubica en el lugar 96 por su inestabilidad política, las excesivas regulaciones al mercado laboral, la normativa fiscal, los altos niveles de corrupción y la mala calidad de su infraestructura, que indica que el crecimiento acelerado no implica necesariamente una buena competitividad.

 

En general, la economía chilena brinda condiciones mucho más efectivas que el promedio mundial para hacer negocios, lo que se corrobora con el ranking Doing Business, que mide la cantidad de trámites y días necesarios para iniciar una actividad comercial, lo que en Chile demora en promedio unos 27 días, mientras que en América latina el promedio es de 68 días (según The Economist, en Brasil transcurren ¡152 días! para registrar una empresa).

 

En tecnologías de información, Chile se encuentra por sobre la región en lo que respecta a la tasa de usuarios de internet por cada 100 habitantes y acceso a banda ancha. En el caso del acceso a internet, como en el resto de los indicadores, Chile marca una distancia importante respecto de América latina, aunque Brasil y Argentina tienen un mejor desempeño. En el caso de subscriptores de banda ancha, duplicamos el promedio regional y superamos en un 30% y 66% los de Argentina y Brasil, respectivamente.

 

En el índice de desarrollo humano, medición hecha por el PNUD y que se construye sobre la base de indicadores como vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno, Chile se encuentra en una posición mejor que el resto de los países de la región, ocupando el segundo lugar en América latina, lo que nos sitúa entre las naciones de alto desarrollo humano a nivel mundial.

 

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Bendita competitividad

 

En resumen, para tener un orden de magnitud de la distancia a la que se encuentra Chile respecto a otros países del vecindario, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, recurre a una comparación: si estuviéramos escalando un cerro cuya cima está a 400 metros de altura, Chile haría cumbre mientras el resto de los países de América latina, en promedio, recién estarían en la mitad. Sin embargo, como aclara Guzmán, la analogía es una medida de un orden de magnitud, pero no necesariamente de la velocidad a la que pueden escalar el resto de los países o algunos de ellos. Así, si la montaña fuera de 800 metros, estar en el nivel 400 es una ventaja, pero no necesariamente garantiza el triunfo. Bastaría que ciertas economías crecieran anualmente tres puntos porcentuales más que la chilena para que en un lapso razonable pudieran alcanzarnos en la ruta hacia la cima.

 

En este punto se centra el fundamental debate sobre la competitividad del país. Como explicamos, el indicador favorece a Chile, pero también hay elementos que plantean dudas sobre su desempeño futuro. Alfredo Moreno, vicepresidente de Empresas Dersa (quien escribe una columna sobre este punto), es enfático al decir que Chile ha perdido competitividad relativa. “Cuando Chile abrió su economía e hizo las reformas de los 70, el resto de Latinoamérica y buena parte del mundo, con excepción de los tigres asiáticos, mantuvieron su esquema de economías cerradas y alta injerencia estatal. El avance relativo de Chile fue espectacular y llegó a ubicarse en el lugar 13 del ranking del World Economic Forum. La esperanza de vida al nacer aumentó de 63,6 años a 77,7 años y el PIB per cápita alcanzó los más altos niveles de Latinoamérica. Ahora, en cambio, el crecimiento promedio de la última década fue sólo 3,9%, mientras en los 10 años anteriores fue 7,9%. A partir del año 2000 Chile cayó al lugar 27 en competitividad y no ha mejorado desde entonces”.

 

Poniendo las cosas en perspectiva, si bien Chile ronca fuerte en América latina y asumiendo que en el camino al desarrollo es más fácil dar el primer salto que el segundo, lo cierto es que aunque hay países con peor competitividad que Chile en términos absolutos, como China o Irlanda, éstos han mejorado su competitividad relativa y crecen a pasos agigantados. Lo mismo ocurre en nuestra región con Perú y Colombia. Entre 2004 y 2006, nuestros vecinos crecieron 6,5% y los cafeteros 5,5%, contra el 5,2% chileno. En 2007 se repitió la historia y nuestro 5,2% se ve claramente superado por el 8,1 y 6,6% de ellos. Es decir, Chile ya no brilla solo en América latina.

 

 

 

Buena institucionalidad

 

 

 

Chile también está en una situación ventajosa respecto a América latina en indicadores institucionales como libertad económica, libertades políticas, derechos civiles, corrupción y estructura y seguridad jurídica. Por ejemplo, en libertad económica nos ubicamos en el lugar 11 en el mundo y en la región nos sigue El Salvador en el puesto 18. En derechos políticos, libertades civiles y corrupción se aprecia lo mismo. A ello debemos agregar el índice que mide estructura legal y seguridad jurídica, el que expresa no sólo cuán eficientes son las estructuras legales de un país sino también su grado de solidez. En ese ámbito, estamos a gran distancia del resto de la región, factor que explica en gran medida la buena posición en el índice de libertad económica y el hecho que también exhiba bajos niveles de corrupción.

 

Los positivos indicadores económicos tienen mucho que ver con la buena posición de Chile en materia de la solidez de sus instituciones. Chile lidera en la región en términos de gobernabilidad. Según un informe del Banco Mundial que analiza el período 1996-2006, el país se ubica junto a Uruguay y Costa Rica en la parte más alta del estudio en lo que a gobernabilidad se refiere, mejor ranqueado incluso que países europeos como Italia o Grecia y en un nivel similar a Estados Unidos. Los peores resultados en la región los obtienen Venezuela y Paraguay, aunque el informe destaca el caso de Brasil, que viene retrocediendo desde 2003.

 

PISA 2006
Lectura Matemáticas Ciencias
Muestra 446 454 461
OECD 492 498 500
Hong Kong 536 547 542
Finlandia 547 548 563
Chile 442 411 438
Argentina 374 381 391
Colombia 385 370 388
USA n.d. 474 489
Brasil 393 370 390
Fuente: OECD

Chile lidera también el continente en efectividad gubernamental, calidad regulatoria

 

y confianza en las leyes e instituciones, así como en la posibilidad de manifestación de los ciudadanos en la vida pública, mientras que en estabilidad política y ausencia de violencia, nuestro país se ubica segundo después de Costa Rica. Agreguemos el Ranking Global de Paz, un indicador creado por el filántropo australiano Steve Killelea y recopilado por The Economist Intelligence Unit, donde Chile aparece 16 en el mundo y primero en América latina.

 

Este mejor nivel, en todo caso, incide en que el costo de vida en sus grandes ciudades sea un 10% mayor al resto de la región. Según el índice que elabora el UBS Investment Bank y que compara una canasta de 122 bienes y servicios en 71 ciudades del mundo, Santiago es un 25% más caro que Buenos Aires y un 50% más que Lima. Sólo a modo de ejemplo, el arriendo de un departamento de tres dormitorios en una zona acomodada de Buenos Aires presenta una variación de precios entre 330 y 660 dólares; en Lima, entre 180 y 650 dólares y en Sao Paulo, entre 610 y 1.720 dólares. En Santiago, el valor promedio varía entre 910 y 3.530 dólares.

 

 

 

I+D y Educación, las tareas pendientes

 

 

 

Más allá de las dudas generales que despierta el ámbito de la competitividad, la gran deuda de Chile es la desigualdad, relacionada con dos factores específicos: igualdad de género y educación.

 

En el primer punto, de acuerdo al Global Gender Gap, índice elaborado por el World Economic Forum y que analiza las diferencias de género de un país en aspectos económicos, jurídicos y sociales, Chile está en el lugar 86 del mundo –el primer lugar corresponde a Suecia-, mucho más abajo de Colombia, Argentina, Ecuador, Venezuela, Brasil, Perú e, incluso, Bolivia, que tiene la posición 80. Es cierto que Chile mejoró su puntuación en el índice de 2007, debido a un leve incremento de la participación femenina en política, pero no logra avanzar significativamente por los malos resultados en su participación y oportunidades económicas. La fuerza laboral de las mujeres es en Chile de un 41%, cifra bastante menor al 76% de los hombres. Además, la renta promedio de las mujeres es considerablemente menor a la de los hombres y menos de una cuarta parte del parlamento y otras posiciones de poder están ocupadas por mujeres.

 

Ranking de la Corrupción
1 Dinamarca 9,4
1 Finlandia 9,4
1 Nueva Zelanda 9,4
4 Singapur 9,3
4 Suecia 9,3
6 Islandia 9,2
7 Holanda 9
7 Suiza 9
9 Canadá 8,7
9 Noruega 8,7
11 Australia 8,6
12 Luxemburgo 8,4
12 Reino Unido 8,4
14 Hong Kong 8,3
15 Austria 8,1
16 Alemania 7,8
1 Irlanda 7,5
17 Japón 7,5
19 Francia 7,3
20 Estados Unidos 7,2
21 Bélgica 7,1
22 Chile 7
23 Barbados 6,9
24 Santa Lucia 6,8
25 España 6,7
25 Uruguay 6,7
27 Eslovenia 6,6
28 Estonia 6,5
28 Portugal 6,5
30 Israel 6,1
41 Italia 5,2
61 Cuba 4,2
68 Colombia 3,8
72 Brasil 3,5
72 China 3,5
72 India 3,5
72 México 3,5
72 Perú 3,5
105 Argentina 2,9
105 Bolivia 2,9
138 Paraguay 2,4
150 Ecuador 2,1
162 Venezuela 2,0
Fuente: Transparencia Internacional
 

En educación, existen tres indicadores en que si bien Chile obtiene un desempeño mejor que el promedio de la región, los resultados son poco alentadores. Tal es el caso del “Programme for International Student Assessment (PISA) de la OECD y el ranking de universidades del Institute of Higher Education, Shanghai Jiao Tong University. En el caso del informe PISA 2006, Chile obtuvo el primer lugar en América latina en ciencia y lenguaje, con puntajes por sobre el promedio de la región, pero 62 puestos más abajo que el promedio de países de la OECD en el caso de ciencia y 50 en lectura.

 

En matemáticas, Chile está en segundo lugar en Latinoamérica después de Uruguay. Con nuestros 411 puntos superamos el promedio regional de 494 puntos, pero estamos muy lejos de los 498 puntos promedio alcanzados por los países de la OECD y 43 puntos abajo del promedio internacional.

 

En el caso de ciencias, para hacernos una idea de lo que nos falta avanzar, basta decir que los 438 puntos de Chile compiten con 563 de Finlandia y 542 de Japón. En educación, en general, América latina deja mucho que desear, por lo que no caben aquí felicitaciones por liderar en la región.

 

Respecto del ranking de universidades, liderado en los cuatro primeros lugares por instituciones estadounidenses, sólo dos chilenas, la Universidad Católica y la Universidad de Chile, figuran entre las quinientas mejores, aunque en el rango que va del 403 al 510. Cabe destacar que las Universidades de Buenos Aires, la Nacional Autónoma de México (UNAM) y la de Sao Paulo, se encuentran en una posición bastante superior a cualquier universidad chilena.

 

Los malos resultados de Chile en materia educacional explican en cierta medida las graves falencias en términos de investigación aplicada, ciencia y tecnología, áreas que –a juicio de los expertos– constituyen la gran herramienta para dar el salto al desarrollo.

 

Aquí vale la pena un repaso histórico. Fue en el año 1941, en medio de la II Guerra Mundial, cuando el gobierno de Estados Unidos creó una oficina de investigación científica y desarrollo, que acabaría concretándose en el multimillonario Proyecto Manhattan, del que saldrían las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Los norteamericanos emparejaron la investigación científica con el desarrollo ingenieril, con el objeto de acortar los a menudo dilatados plazos que median entre una innovación y su producción, debido a las urgencias propias de la guerra. Para ello, se pensó que la investigación científica tenía que estar indisolublemente unida al desarrollo. Así nació el binomio I+D.

 

El asunto es que Chile invierte cerca del 0,7% del PIB en investigación y desarrollo, en tanto que los países de la OECD destinan en promedio sobre el 2,2% del PIB. Naciones como China, Brasil e India tienen inversiones en I+D que superan el 1,2% del PIB. Según un informe elaborado en el marco del Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología de Conicyt y co-financiado por el Banco Mundial, el pequeño número de investigadores con que cuenta el países insuficiente para responder al desafío del desarrollo, y la prueba está en el bajo número de publicaciones científicas y de patentes. En publicaciones científicas, si bien se ha avanzado, estamos a años luz de los países desarrollados y muy por debajo de Brasil y México, que lideran en la región. Respecto a las patentes, el informe llama la atención por el bajo número otorgado a universidades, responsables de más del 80% de la investigación científica-tecnológica. Comparando el índice de patentes por millón de habitantes, nuestro país muestra valores cien veces menores a los de Irlanda, Francia y Reino Unido, y 400 veces inferior al de Estados Unidos.

 

En este sentido, resulta un avance la reciente promulgación por parte de la presidenta Bachelet de la ley que establece un incentivo tributario a la investigación privada en Investigación y Desarrollo (I+D) y que equivale a un aporte estatal de 46 pesos por cada 100 pesos de gasto en actividades de investigación y desarrollo que realicen las empresas en conjunto con universidades o centro de investigación acreditados.

 

 

 

Compitiendo con los grandes

 

 

Si con excepción de los indicadores de educación y género, Chile se encuentra a gran distancia de América latina en términos de desempeño económico e institucional, surge la pregunta obvia sobre el sentido que tiene insistir en compararnos con la región. La respuesta es que aún dichas distancias no son lo suficientemente grandes y que si bien los distintos índices confirman la idea de que estamos en un barrio no muy bueno, finalmente es aquí donde nos ubicamos y, de paso, América latina representa un cuarto de nuestro comercio exterior. Pero si miramos a futuro y con la meta de alcanzar el desarrollo, resulta indispensable elevar la vara. Volviendo al ejemplo de la montaña, si nos comparamos con los países de la OECD o Estados Unidos, la cima ya no está a 400 metros, sino arriba de los 800, lo que indica que nos falta másde la mitad del camino para hacer cumbre. Esa gran brecha entre Chile y los países desarrollados se constata en prácticamente todos los índices. En PIB per cápita, los países de la OECD tienen en promedio niveles 1,7 veces superiores a los de Chile, pero las diferencias también se manifiestan respecto al tamaño de las economías. Bélgica, por ejemplo, con una población de 10 millones de habitantes, tiene un PIB 1,8 veces superior al de Chile, con 16 millones, y Holanda, con una población similar a la chilena, tiene un PIB tres veces superior. Para tener una idea de la magnitud de las distancias, la economía norteamericana es 61 veces más grande que la chilena, a pesar de tener una población 18 veces mayor. Si bien en los otros indicadores socioeconómicos las diferencias no son tan grandes, igual se aprecian, como ocurre en competitividad y, sobre todo, en las facilidades que en promedio existen para realizar o iniciar un negocio. De acuerdo al citado ranking Doing Business -que identifica los obstáculos legales y burocráticos que un empresario debe superar para iniciar un negocio o formar una empresa- Chile lidera en América latina con un promedio de 27 días y 9 trámites, pero en Australia, líder mundial, el plazo es de apenas dos días y con 2 trámites en promedio. Entre los países pertenecientes de OECD, el promedio es de 15 días y 6 trámites.En Estados Unidos es de 6 días y 6 trámites.

 

Indice de Libertad Económica 2007
1 Hong Kong 89,3
2 Singapur 85,7
3 Australia 82,7
4 Estados Unidos 82
5 Nueva Zelanda 81,6
6 Reino Unido 81,6
7 Irlanda 81,3
8 Luxemburgo 79,3
9 Suiza 79,1
10 Canada 78,7
11 Chile 78,3
12 Estonia 78,1
13 Dinamarca 77,6
14 Holanda 77,1
15 Islandia 77,1
16 Finlandia 76,5
17 Bélgica 74,5
18 Japón 73,6
19 Alemania 73,5
20 Chipre 73,1
21 Suecia 72,6
22 Lituania 72
23 Trinidad y Tobago 71,4
24 Bahamas 71,4
25 Austria 71,3
26 Taiwán 71,1
27 España 70,9
28 Barbados 70,5
29 El Salvador 70,3
30 Noruega 70,1
Fuente: The Heritage Fundation y WSJ
 

En educación, el gasto público como porcentaje del PIB es de un 3,5% para Chile, muy por debajo del 7,2% que invierte Estados Unidos, del 7,1% de Corea, del 6,3% de México y del 5,8% que en promedio destinan los países de la OECD. En salud, el gasto per cápita en Chile es de 720 dólares anuales, 43% menos de lo que invierte Argentina, pero bastante más arriba de países como China, Perú y Bolivia. Chile, en general, presenta buenos indicadores de salud, buena esperanza de vida y baja mortalidad infantil. Pero el gasto es muy inferior al de los países desarrollados. Estados Unidos, por ejemplo, destina un 15,4% del PIB a salud, con un gasto per cápita de más de seis mil dólares, y los países de la OECD destinan en promedio un 9% del PIB. De forma similar, tanto en acceso a internet como a banda ancha, Chile se encuentra bastante a la zaga de los países de la OECD y Estados Unidos, que presentan tasas a lo menos un 45% superior a las de Chile. En materia económica y social, lasdestinan en promedio un 9% del PIB. De forma similar, tanto en acceso a internet como a banda ancha, Chile se encuentra bastante a la zaga de los países de la OECD y Estados Unidos, que presentan tasas a lo menos un 45% superior a las de Chile. En materia económica y social, lasdichas diferencias se reducen bastante. No obstante, Chile necesita avanzar en materia de transparencia, no sólo en el sector público, sino también en el privado. Un punto negro en este ejercicio de comparación -y que puede parecer poco importante, pero que es clave a la hora de desarrollar el potencial turístico de Chile y el posicionamiento de nuestros productos de exportación- es su nula figuración en los cuadros de honor del Country Brand Index 2007 (Indice Marca País), elaborado por FutureBrand. Ahí Chile figuró en 2006 como una de las diez “estrellas emergentes”, pero este año fue desplazado por naciones como Cuba y Argentina, únicos latinos que figuraron en esta categoría liderada por Croacia y que, en el cuadro general, encabezaron Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Canadá y España.

 

 

 

Chile puede

 

 

 

Las comparaciones siempre son relativas. No es lo mismo tener como benchmark el desempeño de América latina que el de Europa o el de los países de la OECD. Tampoco basta con tomar la foto de un momento, ya que es necesario analizar los índices en el tiempo, estudiar las trayectorias y evaluar los avances y retrocesos. Pero es un hecho que si un país nunca se mide respecto a otros, difícilmente tendrá la película clara sobre lo que le falta para avanzar.

 

En este sentido, una decisión de fondo -y que en la práctica ya es un hecho en algunas políticas públicas y, para qué decir, en la mayoría de las empresa privadas que tienen como norte una mayor competitividad- nuestro punto de comparación debiera estar en los países desarrollados, aun cuando no lo seamos todavía.

 

Bajo esta premisa, es evidente que los esfuerzos que debemos hacer para superar los problemas son mayores que los que se hicieron en el pasado. Chile necesita dar el segundo salto y las reformas que se aplicaron para dar el primero no son necesariamente las mismas que se requieren ahora para alcanzar el desarrollo.

 

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Nuestras luces y sombras
Enrique Barros Socio Barros, Letelier y Cía.

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