Un salto que se puede calificar de cuántico es el nuevo Bugatti Vision Le Mans, la propuesta de la marca para un súperdeportivo del futuro. No solo se trata de su espectacular diseño, de extrema vanguardia, sino de que va más allá en su sistema de propulsión: para algunos el futuro son autos eléctricos, para otros la solución son las celdas de hidrógeno, la casa francesa Bugatti, por su parte piensa que el futuro de la velocidad es en base a motor de iones.

  • 28 febrero, 2020

Como un competidor clásico (no compite desde los 90s) del motorsport europeo, el Vision de Bugatti, es para correr las 24 Horas de Le Mans, la legendaria prueba de resistencia y velocidad. Esta pista ha sido el laboratorio de pruebas de variadas innovaciones que pronto llegan al consumidor final.

El estudiante de diseño industrial de la Universidad de Arte de Brunswick (Alemania), Max Lask, se planteó el desafío de imaginar esos autos en 30 años más. El resultado está a la vista.

“Mi tesis ofrece un posible futuro para Bugatti en la cada vez más presente movilidad eléctrica”, dijo Lask. “Para mí era importante mostrar cómo la marca puede beneficiarse tanto de los crecientes desarrollos en las carreras automovilísticas como de la movilidad eléctrica y cómo la marca puede construir su futuro basándose en su propia historia en las carreras automovilísticas, ya que durante mi investigación descubrí que Bugatti pertenece a las pistas”.

Propulsión a iones, de Star Wars a la realidad

Los famosos casas imperiales de la serie de película de Star Wars, los TIE fighters utilizan motores de iones (su nombre apela a la sigla twin ion engines, ó motores de iones gemelos). Ahora es Bugatti que proyecta esta tecnología al motorsport del futuro.

 Para entender: la propulsión por iones se basa en aplicar diferentes voltajes en la parte delantera y trasera del vehículo. Los electrodos instalados en el frontal provocan que las moléculas del aire pierdan electrones y obtengan una carga positiva; eso hace que sean atraídos por la parte trasera del vehículo, que está cargada negativamente. Durante el recorrido de un extremo a otro del vehículo estos iones empujan el aire, con lo cual generan el movimiento.

El MIT (Michigan Institute of Technology) probó que la propulsión de iones es posible, sólo pudo crear un pequeño avión sin nada más que lo necesario. Para propulsar un auto de carreras serían necesarios varios pasos de gigante en esta tecnología.