La forma en que D&S resolvió el conflicto con Cecinas San Jorge, hace un par de semanas, dejó entrever la buena disposición que está teniendo la compañía en sus relaciones con los proveedores. Y aunque los más incrédulos aseguran que este cambio de actitud responde a los nuevos aires que ha traído la fusión […]

  • 13 julio, 2007

 

La forma en que D&S resolvió el conflicto con Cecinas San Jorge, hace un par de semanas, dejó entrever la buena disposición que está teniendo la compañía en sus relaciones con los proveedores. Y aunque los más incrédulos aseguran que este cambio de actitud responde a los nuevos aires que ha traído la fusión con Falabella, al interior de la empresa dicen que es un sello que se comenzó a impulsar mucho antes. De hecho, el gran objetivo de la administración encabezada por Enrique Ostalé ha sido dejar definitivamente en el pasado los conflictos con sus proveedores.

Efectivamente, hasta aquí D&S ha sido la única cadena de supermercados que ha suscrito voluntariamente los famosos TGCA (Términos Generales de Condiciones de Aprovisionamiento) con la Fiscalía Nacional Económica. Este instrumento busca instalar, entre otros objetivos, una suerte de rayado de cancha general para las relaciones entre el supermercado y sus proveedores. El resto de la competencia –dicen– recién está evaluando alternativas, o de frentón no pretende hacer nada.

Pese a esa delantera, y a que muchos estiman que los TGCA de D&S se terminarán transformando en el estándar de la industria –por lo detallado y completos que son–, no han faltado las voces que aseguran que los términos declarados por D&S aún son perfectibles. Es más, hay un grupo que está estudiando la posibilidad de corregirlos. Claro que no sabemos si se puede, ni menos si la Fiscalía les dará el pase.

En todo caso, hay que reconocer que con los TGCA el avance respecto de lo que había es sustantivo. La figura del defensor del proveedor, por ejemplo, definitivamente va a ayudar a darle más profesionalismo y seriedad a las negociaciones. El cargo lo acaba de asumir José María de Gonzalo, un ejecutivo de larga data en la empresa. Y el acuerdo al que llegaron con los proveedores pyme, de pagarles en un plazo no superior a 30 días, fue un testimonio de voluntad inédito en esta industria.