La reducción de la pobreza en cinco puntos porcentuales, desde niveles de 18,7 a 13,7% entre el período 2003 y 2006, podría figurar entre las mejores noticias que haya registrado el país en el último tiempo, por mucho que estemos hablando de umbrales muy bajos (se definen como pobres todas aquellas personas cuyo ingreso no […]

  • 15 junio, 2007

La reducción de la pobreza en cinco puntos porcentuales, desde niveles de 18,7 a 13,7% entre el período 2003 y 2006, podría figurar entre las mejores noticias que haya registrado el país en el último tiempo, por mucho que estemos hablando de umbrales muy bajos (se definen como pobres todas aquellas personas cuyo ingreso no supera los 47 mil pesos mensuales; la cifra es inferior en áreas rurales y para los indigentes es de solo 23 mil pesos mensuales). La encuesta también refleja una leve reducción de las brechas de desigualdad.

 

Existe un cierto consenso en que, al margen de las políticas sociales, el crecimiento económico y sobre todo la recuperación del empleo fue determinante para que unas 700 mil personas cruzaran los umbrales de la indigencia a la pobreza y de la pobreza a mejores condiciones de vida. La tasa de desempleo, que era del orden de 8,5% a fines del 2003, se redujo en más de dos puntos a fines del año pasado.

Si hay aquí un punto de inflexión en la lucha contra la pobreza, como lo señaló la presidenta Bachelet, es prematuro asegurarlo, al menos mientras no se conozca la totalidad de la información desglosada por quintiles, lo que aún estaba pendiente al cierre de esta edición. Hay correlaciones, en todo caso, que requieren un análisis más cuidadoso atendido a que el desempleo sigue siendo cuatro veces más alto entre los más pobres que en los estratos de mayores ingresos. Así, no sería necesariamente la expansión del empleo en ese segmento el factor más gravitante en la reducción del número de pobres.

Un programa social que no existía el año 2003 y sí operaba en régimen el año pasado es Chile Solidario, que entrega subsidios directos y focalizados a las familias más pobres del país.

El hecho más sorprendente de la reciente encuesta es que se revierte la inercia que mostraba la pobreza respecto del crecimiento económico. La tasa de expansión del producto siempre era superior a la de la contracción de la pobreza. Ahora no. En el último trienio el producto creció en un 16,5% y el número de pobres se contrajo en casi 25%. La diferencia es significativa. Para Andrés Velasco, ministro de Hacienda, esto no es casualidad, sino producto de un trabajo de muchos años.