En una corte en Maryland, el soldado Bradley Manning reconoció haber entregado múltiples archivos militares y diplomáticos al grupo detrás de WikiLeaks con el objetivo de que el público pudiese estar mejor informado y entablar un debate sobre la política exterior estadounidense, señala el New York Times. Frente a un juez militar, Manning leyó un […]

  • 1 marzo, 2013
Bradley Manning. Foto EFE

Bradley Manning. Foto EFE

En una corte en Maryland, el soldado Bradley Manning reconoció haber entregado múltiples archivos militares y diplomáticos al grupo detrás de WikiLeaks con el objetivo de que el público pudiese estar mejor informado y entablar un debate sobre la política exterior estadounidense, señala el New York Times.

Frente a un juez militar, Manning leyó un comunicado explicando su historia: su llegada a las Fuerzas Armadas, su cargo de analista de inteligencia en Irak y su decisión de por qué ciertos documentos debían salir a la luz pública para generar un espacio de debate. Continuó relatando cómo descargó los archivos de una red computacional segura y cómo los subió a WikiLeaks.

“Nadie asociado a la organización de WikiLeaks me presionó para que enviara más información. Yo me hago cargo de toda la responsabilidad”, dijo el soldado.

Antes de leer esa declaración, Manning se declaró culpable de diez cargos relacionados con el material desclasificado, entre ellos videos de ataques aéreos en Irak y Afganistán -donde varios civiles fueron asesinados- y cientos de miles de minutas elaboradas por diplomáticos alrededor del mundo.

Esos cargos lo exponen a unos 20 años de prisión. Sin embargo, los militares lo acusan de delitos más graves, incluyendo la ayuda al enemigo y la violación de estatutos federales como el acto de espionaje.

El soldado de 25 años se defiende afirmando que pensó cuidadosamente qué tipo de información estaba desclasificando, preocupándose de que la publicación de ésta no pudiera causar daño.

“Yo creía que la publicación de estos cables (diplomáticos) no harían daño a Estados Unidos. Sin embargo, sí creía que podían ser vergonzosos”, leyó Manning en la audiencia.

Revise el artículo completo en el New York Times.