Ironías de la vida… En medio del escándalo que ha provocado la muerte de peces en el río Mataquito –donde Celulosa Arauco habría vertido desechos que emanan de su planta de Licancel–, el ala forestal del grupo Angelini se convertirá en una de las pocas firmas chilenas que ha logrado materializar la venta de Certificados […]

  • 15 junio, 2007

Ironías de la vida… En medio del escándalo que ha provocado la muerte de peces en el río Mataquito –donde Celulosa Arauco habría vertido desechos que emanan de su planta de Licancel–, el ala forestal del grupo Angelini se convertirá en una de las pocas firmas chilenas que ha logrado materializar la venta de Certificados de Reducción de Emisiones (CER) en el mercado mundial de bonos de carbono. El próximo 21 de junio la compañía, administrada por Matías Domeyko, hará pública la venta de 480 mil Certifi cados de Reducción de Emisiones, a un precio que bordea los 12 euros por tonelada de CO2 equivalente.

¿Y el comprador? Dicen que es Mitsubishi, aunque este negocio es tan hermético, que nadie se atreve a confi rmarlo. Hasta ahora, Arauco ha registrado tres proyectos bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Se trata de las unidades generadoras de energía eléctrica con biomasa forestal que se encuentran en sus plantas Trupán (29 MW), Nueva Aldea fase 1 (29 MW) y Nueva Aldea fase 2 (37 MW). Estas plantas tienen asociados proyectos de MDL de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) porque cogeneran energía eléctrica con biomasa forestal, tecnología neutra en emisiones de CO2 y que utiliza un recurso natural renovable; y desplazan energía eléctrica de la red, lo que no es usual en el negocio forestal en Chile, pues existen alternativas más rentables para generar o abastecerse de energía.