Entrevistados por la radio local el sábado, la gente expresó conmoción por la magnitud del daño, pero muchos igual manifestaron su apoyo a las demandas de los estudiantes.

  • 19 octubre, 2019

Santiago despertó este sábado limpiando el desastre luego de que los peores disturbios en décadas superaran la capacidad de la policía y llevaran al gobierno a sacar a los militares a las calles.

Unidades del ejército patrullando la ciudad, circulaban junto a autobuses incendiados, tiendas saqueadas y restos de barricadas. Cuarenta y un estaciones de metro quedaron dañadas, un edificio de oficinas gravemente incendiado y 156 policías heridos. No está claro cuántos civiles resultaron lesionados.

Lo que comenzó como una evasión masiva por parte de los estudiantes contra un alza de tarifas en el sistema de metro el viernes degeneró durante el día en repetidos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Al caer la noche, la policía perdió el control y los alborotadores saquearon las tiendas casi a voluntad en algunas áreas. Poco después de la medianoche, el gobierno declaró el estado de emergencia y pidió ayuda militar.

«El objetivo es muy simple, pero muy importante: garantizar el orden público, la calma de los habitantes de Santiago y proteger la propiedad, tanto pública como privada», dijo el presidente Sebastián Piñera.

Es el peor malestar civil desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990, con 308 personas detenidas. Sin embargo, para muchos chilenos, les traerá malos recuerdos volver a ver soldados en la calle.

La gente tuvo problemas para ir a trabajar el sábado por la mañana con todo el sistema de metro cerrado durante al menos el fin de semana. El gobierno espera que funcione gradualmente durante la próxima semana.

Los partidos de fútbol de fin de semana en Santiago se han cancelado a medida que la ciudad intenta recuperarse. Las autoridades locales en algunas áreas también advirtieron que las escuelas pueden estar cerradas el lunes.

El estado de emergencia dura 15 días y el gobierno puede renovarlo por otros 15.

Las manifestaciones comenzaron a principios de esta semana cuando los chilenos utilizaron las redes sociales para coordinar las protestas en las estaciones de metro contra un aumento en las tarifas de aproximadamente 30 pesos (4 centavos de dólar). Los estudiantes saltaron los torniquetes en masa o colgaron los pies sobre las plataformas para obligar a los trenes a detenerse.

Las imágenes en televisión mostraron un ataque con bombas incendiarias en el edificio corporativo de la compañía eléctrica Enel. Los bomberos pudieron controlarlo sin que nadie resultara herido, según las imágenes distribuidas a través de Twitter. En otras partes de la ciudad, miles de personas golpearon ollas en solidaridad con los manifestantes.

Las protestas tomaron al gobierno por sorpresa. Había decidido aumentar las tarifas en el metro solo semanas después de anunciar un alza de 10% en las facturas de electricidad.

Entrevistados por la radio local el sábado, la gente expresó su conmoción por la magnitud del daño, pero muchos aún expresaron su apoyo a las demandas de los estudiantes.

La popularidad de Pinera, ya afectada por el lento crecimiento económico y la débil demanda de los consumidores, se verá afectada por las protestas.

Chile en las últimas décadas ha sido considerado un oasis de calma y seguridad en medio de la volatilidad en algunos otros países de América del Sur. Los eventos del viernes por la noche serán un gran golpe al sistema.