El sitio SpicesCav.com es un sueño para cualquier amante de la cocina. En él se venden condimentos de todas partes del mundo: pimientas de diferentes colores, comino, canela, clavo de olor, chimichurri, azafrán y ají, entre muchas variedades. Basta un click para cambiar de rubro y llegar a Telepienso.com, una web española de comida para […]

  • 12 agosto, 2013

Bitcoin

El sitio SpicesCav.com es un sueño para cualquier amante de la cocina. En él se venden condimentos de todas partes del mundo: pimientas de diferentes colores, comino, canela, clavo de olor, chimichurri, azafrán y ají, entre muchas variedades. Basta un click para cambiar de rubro y llegar a Telepienso.com, una web española de comida para animales que distribuye en Catalunya, Andalucía y el centro de España. Y si de googlear se trata, se puede llegar hasta el otro lado del mundo para enterarse del arriendo de un departamento de temporada en Bariloche.

Lo anterior no es el relato inconexo de una navegación por internet, pues todos estos sitios tienen algo en común: todos ellos reciben pagos en Bitcoins. ¿En qué?, en Bitcoins, una moneda virtual que se inventó hace casi tres años y que hoy gana fanáticos –y también detractores– alrededor del mundo.

Chile no está ajeno al fenómeno. Hace poco más de un año, un grupo de emprendedores locales y extranjeros crearon una casa de cambio virtual para adquirir esta moneda y varios de sus fans recorren el comercio local para que se adhieran al sistema. No es descabellado. En Estados Unidos, Berlín y en Argentina, restaurantes, tiendas de ropa y de servicios han pegado en sus vitrinas la “B” que significa que el dinero virtual es bien recibido ahí.

Dinero a un click

Berkeley Wanner llegó a Chile desde Estados Unidos en 2006. Trabajó como traductor y en paralelo siempre estuvo ligado al mundo del emprendimiento y la tecnología. Se radicó en el país, pero sus constantes viajes entre Estados Unidos y Chile lo llevaron a escuchar de una nueva tendencia que ganaba adeptos en el país del norte: era el Bitcoin.

Se trata de una moneda virtual creada en 2009 por Satoshi Nakamoto (no se sabe si el nombre responde al seudónimo de una persona o de un grupo de personas) que opera como una forma de pago en la red, pero que, a diferencia del dinero oficial, no es controlado por ningún ente regulador como la Reserva Federal o algún banco central.

Se le llama “moneda”, ya que pese a que físicamente no existe, es aceptada en diferentes transacciones de bienes y servicios. La forma más fácil de traducirlo es que se trata de un commodity virtual, que funciona gracias a la interacción de la red y que permite intercambios entre usuarios de todo el mundo sin pasar por ninguna institución y, por ende, libre de comisiones.
Wanner no se demora en explicar que lo que le llamó la atención fueron, precisamente, estos  beneficios. “Es una moneda descentralizada y fiduciaria, por lo tanto, no inflacionaria y puede funcionar en economías restrictivas que tienen limitantes para las transacciones”, explica.

Para resguardar al sistema de fraudes, Bitcoin utiliza a algunos de sus más avanzados usuarios –conocidos como “mineros”–, que a través de un software pueden comprobar la confiabilidad de las transacciones y así evitar “trampas” cibernéticas en su utilización. No es un trabajo gratis. Si este minero verifica una transacción, es decir, si logra “cuadrar la caja” de una compra-venta, el sistema lo premia por esas verificaciones, precisamente, con nuevas monedas virtuales.

¿Cómo se consiguen los Bitcoins? Basta con buscar en internet los sitios que permiten crear una billetera virtual y comprarlos. ¿Cómo? Con dinero real. Su precio se determina por una ecuación simple: oferta y demanda, y por eso, pese a que las estimaciones hablan de que 1 Bitcoin vale entre 60 y 100 dólares, su valor ha variado entre los 20 dólares a inicios de año, hasta más de 300 en marzo pasado.

“Estoy usando Bitcoin hace un poco mas de 2 años. Al principio era muy escéptico pero, después de estudiarlo, me lo comencé a tomar más en serio. Antes de invertir cantidades importantes decidí invertir tiempo y dinero contratando hackers en Moscú y Buenos Aires para estudiar su arquitectura y robustez. Lo que aprendí me sorprendió positivamente. Bitcoin hoy es como era internet en 1992, antes de que existieran los navegadores; es el dominio de los techies y los nerds para los cuales es obvio que esto puede cambiar el mundo pero que todavía está lejos de ser algo masivo y fácil de excplicar”, aclara Wenceslao Casares, quien agrega que “el Bitcoin puede ser para el dinero lo que Internet fue para la información”.

El boom en Argentina

Sus adeptos agregan que existen tres beneficios claros: el primero es que representa un ahorro para las personas comunes y corrientes al enviar dinero a nivel mundial y así ayudar a los no bancarizados a transferir plata. Esto hace sentido sobre todo en lugares donde los mercados monetarios son más restrictivos. Sin ir más lejos, en Argentina, donde hay restricción para la compra de dólares, el Bitcoin ha ganado popularidad y es aceptado en hoteles, bares y restaurantes.

Para el comercio, en tanto, se traduce en un ahorro de las comisiones por el uso de terminales de tarjetas, y también añade a su universo a todos los usuarios que no manejan plásticos. Además, explican los expertos en esta moneda, es un instrumento de inversión –y especulación– para quienes apuestan a que ésta irá subiendo de valor. Todo porque el sistema opera bajo la lógica de que sólo se producirá un número limitado de Bitcoins –no más de 21 millones de monedas–, lo que generará escasez y por ende, hará subir su precio.

Las apuestas incluso han llevado a algunos a idear fondos para invertir en esta moneda. Entre ellos los hermanos Winklevoss –a quienes el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg les habría robado la idea de la red social– presentaron ante la Securities and Exchange Comission de Estados Unidos (SEC) la inscripción de un fondo para invertir, hace unos meses, 10 millones de dólares en Bitcoins.

¿Y en Chile?

En Chile no existen comercios que acepten el Bitcoin. Todavía. Pero el método está ganando buenas referencias entre los más tecnológicos. En 2011, Berkeley junto a Jered Kenna, Mike Dabrowski, Adam Stradling, Darren Camas y el chileno Francisco Dagnino formaron Tradehill.com, la primera casa virtual de cambio para usuarios de Bitcoins.

No son los únicos. Stradling, junto a otros socios, está creando en Chile una nueva empresa con base en el país que tiene como meta facilitar el acceso a la compra de monedas virtuales. Bautizada como Coin4Ce, esperan comenzar a operar a fin de mes con sus primeras transacciones. “Comprar desde Chile hoy en día es muy engorroso y queremos facilitarlo, ya que creemos que cada vez más compañías van a utilizar la moneda. En general, es un sistema desconocido pero basta educar un poco a los usuarios para que pierdan el miedo”, explica Philippe Camacho, cofundador de la empresa.

Otro de los fans del sistema es el alemán radicado en Chile, Leo Wandersleb. Vive en el país hace un año y, junto a otros emprendedores tecnológicos, han convocado a charlas para explicar el funcionamiento del Bitcoin, sus riesgos y beneficios.
De hecho, junto a otros conocedores de este sistema lograron convocar en junio pasado a un encuentro de la Universidad Técnico Federico Santa María y a una charla apoyada por Start Up Chile. Más de 200 personas llegaron a escuchar de qué se trataba.
Wandersleb explica que no gana nada por estas charlas. “Es el gusto por un sistema, lo hago por ver una revolución como ésta”. Su “evangelización” va incluso más allá. El alemán lleva siempre con él stickers que promueven el uso del Bitcoin y trata al dueño del café Samoiedo en Viña del Mar –donde vive– para que reemplace los billetes por las monedas que nunca verá físicamente. Aunque reconoce que está lejos de lograrlo.

Los antibitcoin

Pero el sistema también tiene opositores. Hay quienes dicen que abre la puerta a una serie de transacciones ilegales sin control, como la venta de drogas o de armas, y otros que señalan que se trata de pura especulación y que su uso práctico nunca podrá masificarse.

De hecho, hace algunas semanas la SEC ya puso en la mira a esta moneda y abrió un juicio contra Trendon T. Shavers, un texano operador de Bitcoin Savings and Trust (BTCST), que habría realizado inversiones falsas con la moneda virtual. Y Tailandia se transformó la semana pasada en el primer país en prohibir la compra, venta y uso del Bitcoin, debido a la falta de leyes aplicables y controles de capital.

Federico Morello, socio de Consultoría en Riesgo y Gestión de EY (ex Ernst & Young), advierte que entre los argumentos en contra de esta moneda es que hoy existen pocas alternativas para gastarla y que como no es un mercado regulado, no hay seguros de fraude en caso de que hackeen una cuenta de Bitcoins. De hecho, uno de los “beneficios” del sistema es que no se pueden reversar las transacciones, lo que es bueno para el que las recibe, pero hace que sean irrecuperables en caso de estafa.

“Las transacciones de Bitcoins aseguran el anonimato, lo que las hace muy atractivas para mercados negros como las drogas o el lavado de dinero. Y un riesgo importante es que los gobiernos empiecen a prohibir su uso para evitar que sean usadas en estas prácticas”, dice Morello, quien agrega que “las reglas están definidas por el grupo que las creó. Nada asegura que no las vayan a cambiar, lo que tendría un impacto importante en su valor”.

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Wenceslao Casares: “Internet nos cambió la vida a todos, Bitcoin nos la cambiará aún más”

El emprendedor tecnológico está convencido de que el Bitcoin no sólo llegó para quedarse como moneda de cambio, sino que su uso implicará una revolución tal que en el futuro, será difícil imaginarse la vida sin este sistema. Tal como pasó con internet en su minuto. Aquí explica por qué y derriba mitos sobre la poca seguridad y robustez de la nueva moneda.

-¿Qué usos puede tener Bitcoin en Chile?

-Chile tiene uno de los peores sistemas de pagos online del mundo. No sólo porque es uno de los más caros, y porque las tasas de conversión son de las más bajas, sino porque las empresas y los consumidores no tienen opciones: es un monopolio. El sistema es increíblemente anticuado e inflexible. Si en Chile quiero cobrar 1 peso chileno online, me saldría por lo menos 200 pesos de comisión, eso es ridículo en el siglo XXI. Con Bitcoin, si quiero cobrar 1 peso chileno lo puedo hacer en tiempo real, gratis y sin riesgo. Además, el Bitcoin tiene valor como resguardo de valores. Es verdad que en ese sentido es más valioso en países con restricciones (Irán o Venezuela) o que devalúan rápidamente (Argentina o Zimbabwe), pero incluso el Banco Central de Chile tiene como objetivo no devaluar la moneda más de 3% al año. Una moneda que no se devalúa sino que se aprecia es mucho más atractiva para un ahorrista. Además, Chile tiene la UF, cosa que la mayoría de los países no tienen, pero de todas maneras hay una necesidad de tener una “UF mundial” y eso es el Bitcoin.

-¿Cuáles son sus principales falencias?

-Sólo hay 1 millón de personas usándolas, aunque crece a más de 50.000 usuarios nuevos por día. Pero, así como el email resultó mucho más útil una vez que todos lo tenían, va a ser realmente útil cuando haya más de mil millones de personas que la ocupen. Casi hay que ser programador o hacker para comprar, vender y guardarlas, tal como había que saber programar para usar internet en 1992. Pero así como se desarrollaron las tecnologías de uso masivo (el navegador, el email, el chat, las redes sociales, etc.), ya se está desarrollando toda la infraestructura que va a permitir que Bitcoin sea de uso masivo. De hecho, la industria del capital de riesgo en Silicon Valley ha invertido más de 50 millones de dólares en Bitcoin startups en los últimos 6 meses.
Por último, es muy volátil y va a seguir teniendo fluctuaciones muy altas. Pero es inevitable que en algún momento madure.

-¿Es posible que en el corto plazo se utilice de forma habitual?

-En Argentina (por las restricciones cambiaras y la devaluación) e Irán (por el embargo) ya se está usando mucho en transacciones. Creo que va a haber otros países como éstos en los que se va a adoptar mucho más rápido que en el mundo desarrollado.

-¿Cómo crees que podría ser incorporado por las empresas?

-El costo de empezar a usarlo es cero, con lo cual si sólo un cliente lo adapta, se paga solo. Hay casos además donde tiene sentido adoptarlo, por ejemplo cuando se necesitan pagos irreversibles (como sería un pago en efectivo físico) o para pagos internacionales. Empresas como WordPress y SurveyMonkey lo aceptan porque tienen clientes en más de 200 países, pero sólo pueden aceptar cargos con tarjeta de crédito en 40 de ellos.

-¿Qué opinión tienes sobre la especulación de su precio?

-Es inevitable. La curva de crecimiento de Bitcoin va a ser más empinada que la de internet o la del teléfono móvil, con lo cual vamos a llegar a mil millones de usuarios en los próximos 5 años. La cantidad de Bitcoins es fija; nunca va a haber más de 21 millones, con lo cual “meter” mil millones de usuarios en 21 millones de monedas es como tratar de evacuar un estadio con mil millones de personas por una puerta chiquitita y fija. Va a ser caótico, no importa lo que hagamos. Pero va a ser volatilidad siempre subiendo y se va a estabilizar en algún momento.

-¿Es un sistema que puede reventar?

-Eso es lo más interesante de Bitcoin; su robustez. Es más robusto que el TCP/IP de internet o que el protocolo del email. No es una sociedad anónima ni depende de una persona, ni tiene un CEO, ni dinero en el banco, ni gastos mensuales, ni objetivos que cumplir, con lo cual de lo único que puedes estar seguro es que va a seguir existiendo dentro de cinco o cincuenta años.

-¿Cómo ves el futuro de esta moneda?

-Bitcoin hoy es como internet en 1992. Y los próximos 10 años de Bitcoin van a ser como los últimos 20 años de internet; va a pasar de ser una cosa de pocos entendidos, complicada de usar, a ser algo que varios billones de personas usarán sin cuestionarse. En el medio, es probable que pasen muchas cosas; que la volatilidad sea altísima, que vuelvan a valer 20 dólares, que haya muy malas noticias relacionadas a los usos criminales y a los fraudes, pero todo eso lo vimos pasar con internet y simplemente fue el proceso de crecer y madurar. Hoy damos internet por sentado y nos olvidamos de todas las personas que pronosticaron que no funcionaría (Bill Gates o Paul Krugman) con buenos o malos argumentos técnicos. A eso se suman todas las acusaciones de que era muy lento, que sólo se usaba para pornografía y juegos de azar ilegales, que nunca nadie se atrevería a comprar usando ese medio, etc. Eso es lo que estamos empezando a ver con Bitcoin hoy e, igual que nos reímos de los pronósticos que hizo Krugman (y otros) sobre internet, nos vamos a reír de los que pronosticaron que Bitcoin sería irrelevante. Internet nos cambió la vida a todos, así lo hayamos querido o no, Bitcoin nos la cambiará aún más. •••