Fue la banda definitiva del rock gótico y cuarenta años después, su influencia estética y musical es indiscutible y rastreable no solo en algunos de sus contemporáneos, como The Cure, sino que también para artistas de generaciones posteriores, como Nine Inch Nails, Marilyn Manson e incluso Interpol. El sonido seminal rebrota en Chile este 13 de octubre de la mano de Peter Murphy y David J.
Por: Nuno veloso

  • 11 octubre, 2018

Tomando su nombre del movimiento artístico alemán surgido en la segunda década del 1900, la banda formada en 1978 por Daniel Ash, David J, su hermano Kevin Haskins, y el entonces recién llegado vocalista Peter Murphy, compartió un momento único cuando la canción Bela Lugosi’s Dead emergió de una sesión de improvisación, la primera que tuvo como cuarteto. La letra de aquel hipnótico himno, escrita por el bajista David J, se materializó con enigmática fuerza en la voz cavernosa de Murphy, y se convirtió posteriormente en el single que catapultaría no solo a la banda, sino que a un movimiento, con una propuesta visual y sonora que fue inmortalizada posteriormente en el año 1983 con la aparición del grupo en el filme de culto The Hunger, de Tony Scott, protagonizado por David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon.

Bebiendo del misticismo críptico del inquieto –tanto musical como espiritualmente– Bowie, del frenesí de Marc Bolan y de la experimentación de Brian Eno, Bauhaus editó cuatro discos antes de separarse a mediados de los años ochenta, y posteriormente retornó brevemente en 2008, con la placa Go Away White. Por diferencias irreconciliables, en aquel momento los caminos de sus integrantes se bifurcaron y apartaron definitivamente. Hasta ahora, ya que el bajista David J y Peter Murphy se han unido en una gira que celebra el legado de la banda, y que hará una parada en Chile este sábado 13 de octubre, en el Teatro Caupolicán. Tanto David J –junto a Love and Rockets, en 1996– como Murphy –en varias ocasiones– se han presentado anteriormente en nuestro país, pero esta será la primera vez que compartirán escenario. Al teléfono, y en exclusiva para Capital, conversamos con el hombre de las cuatro cuerdas, para conocer más sobre esta resurrección de amistad y música, y la historia detrás de una de las canciones más influyentes de los últimos cuarenta años.

 

-David, ¿cómo ha sido para ti volver a compartir escenario nuevamente con Peter Murphy y revisitar estos clásicos de Bauhaus?

-Ha sido una gran experiencia en muchos niveles. Para empezar, ha sido reconciliatorio, porque nos separamos en términos no muy amistosos –todos los de Bauhaus– en el 2006. Entonces, es volver a juntar la amistad y la música. Somos muy buenos amigos ahora, mejor que nunca, de hecho. He estado disfrutando revisitar esta música que nuevamente suena muy fresca para mí. Y la gente de la banda es excelente, ellos tienen su propio estilo y nosotros les decimos que lo incorporen a las interpretaciones, ya que no se trata meramente de copiar lo que Daniel (Ash) y Kevin (Haskins) hacían; la idea es que sea algo vivo, y la recepción del público ha sido fantástica. Así que es algo muy emocionante.

-Quería preguntarte sobre las letras para Bela Lugosi’s Dead. Cuéntame cómo fue que las escribiste.

-Fue viendo un montón de shows de horror que dieron en la televisión, películas antiguas y el filme (Drácula) con Bela Lugosi. Simplemente estaba retratando esa elegancia, ese estilo aristocrático y aquella criatura atormentada que succionaba vida, sintiendo simpatía y repulsión a la vez, esos sentimientos rescatados por Bela Lugosi. La letra nació del efecto inmediato que tuvo la película en mí. 

-¿Cómo fue la gestación de la canción? ¿Fue tan espontáneo como se cuenta?

-Sí, fue algo bien espontáneo. Recuerdo haberle pasado las letras a Peter –él era el nuevo en la banda– y Kevin estaba haciendo un patrón tipo bossa nova en la batería, había estado tomando clases y estaba tocando ese ritmo. Daniel comenzó haciendo ruidos con la guitarra, arañazos, y yo salí con esa línea de bajo. Peter miró las letras durante un largo rato –por eso hay una gran sección instrumental antes de entrar– y comenzó a cantar con la misma interpretación que escuchas en el disco. Fue algo muy espontáneo y nos dieron hasta escalofríos mientras la tocábamos, porque sentimos que era algo grandioso, algo interesante y emocionante. Sabíamos que había que grabarla y así lo hicimos, como seis semanas después. Cada vez que la tocamos es diferente, nunca se ha hecho la misma versión dos veces, nunca. Eso es parte de lo que la mantiene viva.

-¿Cómo te sientes tocando la canción con Peter en esta gira, 40 años después?

-No la ensayamos, simplemente dejamos que ocurra, que se vuelva algo nuevo cada vez que la interpretamos. Hemos hecho muy buenas versiones, especialmente la última vez que la tocamos, en Portugal. Fue algo muy mágico, una de las mejores veces. Le dejamos harto espacio y esa canción tiene mucho que ver con el espacio entre los sonidos. Cada músico tiene que poder sentir ese espacio, es el contrapunto que ocurre con los otros instrumentos. Los músicos tienen que estar bien alineados entre sí para poder tocarla. Y Peter también, con su voz, da espacio.

 

-Aparte de ciertos elementos de bossa nova, también hay mucho de dub. ¿Qué tan importante era el dub para ustedes?

-Sí, tiene harto dub. Estábamos muy pegados con eso, tocábamos dub todo el tiempo. Y claro, el espacio es importante ahí también. Es una aproximación particular al sonido donde hay que quitar elementos en vez de añadir cosas –así es la verdadera música abstracta, según Brian Eno– y, por supuesto, utiliza harto el eco, y nosotros lo empleamos muchísimo, con gran resultado. En vivo tenemos un eco análogo en el escenario, lo ponemos en la batería, John Andrews usa un eco en la guitarra y el encargado de la mezcla final en la mesa le pone más eco. ¡Hay mucho eco! (risas)

-En esta gira están tocando principalmente canciones del debut In The Flat Field.

-Estamos tocando esta vez el disco completo, lo cual nunca se ha hecho antes. Luego de eso viene una selección de canciones del resto de la discografía.

-Y de toda la discografía, ¿cuáles son tus discos favoritos?

In The Flat Field es uno de ellos, especialmente porque fue el primero. Fue algo emocionante ese disco, creo que ha soportado muy bien el paso del tiempo y se mantiene porque su sonido no tiene fecha, es como si estuviera fuera del tiempo. También el penúltimo disco, Burning From The Inside, creo que es un disco muy interesante y mucho más diverso.

-Ese disco tiene harto espacio, en muchas composiciones. The Sky’s Gone Out también, en su sección final, es muy experimental.

-Sí, fuimos una banda muy experimental y probablemente ese es el disco más osado de todos. Nos estábamos ensanchando y evolucionando constantemente, siempre queríamos hacer algo interesante.

 

-Hace unos momentos mencionaste a Brian Eno –ustedes tienen un cover de Third Uncle– pero además han hecho versiones de Marc Bolan y David Bowie. ¿Cómo fue la influencia del glam rock en ustedes?

-Fue algo gigante, porque cuando partimos teníamos 14 o 15 años y la música que te afecta en ese entonces se queda contigo, te influye, es seminal. Fue muy emocionante cuando esa música apareció en Inglaterra, porque en los comienzos de los 70 el país era gris, aburrido, plano –de ahí lo de In The Flat Field (“En el campo plano”)– y esa fue una explosión de color y de emoción, algo muy refrescante para nosotros (risas).

 

-Escribiste la canción The Day David Bowie Died cuando supiste la noticia de su muerte. ¿Cómo viviste ese momento?

-Fue algo muy chocante. Yo estaba de gira, tenía justo una noche libre en el hotel y me topé con la noticia. Respondí escribiendo esa canción, simplemente salió de mí, tenía agendado un estudio al día siguiente y aproveché de grabarla. Creo que capturó algo que estaba en el aire, vertí en ella esas emociones, y están ahí en esa grabación. Blackstar fue un álbum extraordinario, independiente del contexto de que Bowie sabía que estaba muriendo mientras lo hacía. Es algo increíble que haya sido capaz de hacer eso, de hacer arte –y grandioso arte– controlando esa situación. Ese canto de cisne es un testamento a su propia grandeza.

-En el año 1996 estuviste con Love and Rockets en Chile y Murphy ha venido un par de veces por su cuenta. ¿Cómo te sientes con el show que se acerca?

-Espero mucho este show, porque tengo grandes recuerdos de ese concierto y de Sudamérica. La gente era increíblemente apasionada, nunca había visto algo así, todos muy entusiasmados y salvajes. Una audiencia exaltada influye en el entusiasmo de la interpretación, creo. Así que lo espero con ansias. Esta banda crece cada vez que tocamos juntos, es un grupo muy consolidado y fuerte.

-Estando en escenario con Peter, ¿has pensado de repente en la posibilidad de hacer un par de fechas con el resto de la alineación original?

-Es posible pero, para ser honesto contigo, la banda actual es como una banda de hermanos. Tenemos un gran sentimiento entre nosotros, no hay conflicto, y había mucho conflicto en la banda original. Acá hacemos la música estimulante sin tener esa fricción, es un tipo diferente de dinámica y funciona muy bien. No extraño realmente la formación original y eso es emocionante porque los músicos, en especial John, el guitarrista, brindan algo fresco a la música, la hacen inspiradora para mí y yo estoy constantemente impresionado por lo que él hace. Es muy innovador en su propia manera. Daniel (Ash) lo era también, pero John lo es a su modo. Es un buen set up por el momento.