En tiempos en que los megaproyectos mineros y eléctricos son apuntados con el dedo por los ambientalistas, hay empresas que siguen apostando por ellos. Es el caso de la canadiense Barrick, que el 27 de julio pasado presentó al Servicio de Evaluación Ambiental el estudio de impacto ambiental de su nuevo gran proyecto: Cerro Casale. Se trata de un uno de los más grandes depósitos de oro y cobre aún sin desarrollarse en el mundo, que está ubicado en el distrito de Maricunga, 145 kilómetros al sudeste de Copiapó. En este proyecto, la firma planea desembolsar 6 mil millones de dólares, cifra mucho mayor a los 3.600 millones de dólares de su proyecto emblema Pascua Lama.

  • 9 agosto, 2011

En tiempos en que los megaproyectos mineros y eléctricos son apuntados con el dedo por los ambientalistas, hay empresas que siguen apostando por ellos. Es el caso de la canadiense Barrick, que el 27 de julio pasado presentó al Servicio de Evaluación Ambiental el estudio de impacto ambiental de su nuevo gran proyecto: Cerro Casale. Se trata de un uno de los más grandes depósitos de oro y cobre aún sin desarrollarse en el mundo, que está ubicado en el distrito de Maricunga, 145 kilómetros al sudeste de Copiapó. En este proyecto, la firma planea desembolsar 6 mil millones de dólares, cifra mucho mayor a los 3.600 millones de dólares de su proyecto emblema Pascua Lama.

En tiempos en que los megaproyectos mineros y eléctricos son apuntados con el dedo por los ambientalistas, hay empresas que siguen apostando por ellos. Es el caso de la canadiense Barrick, que el 27 de julio pasado presentó al Servicio de Evaluación Ambiental el estudio de impacto ambiental de su nuevo gran proyecto: Cerro Casale. Se trata de un uno de los más grandes depósitos de oro y cobre aún sin desarrollarse en el mundo, que está ubicado en el distrito de Maricunga, 145 kilómetros al sudeste de Copiapó. En este proyecto, la firma planea desembolsar 6 mil millones de dólares, cifra mucho mayor a los 3.600 millones de dólares de su proyecto emblema Pascua Lama.