Con cierta desazón leyeron muchos médicos las declaraciones con las cuales el senador Alberto Espina explicó su decisión de someterse en Estados Unidos y no en Chile a un procedimiento quirúrgico para controlar una arritmia cardiaca conocida como fibrilación auricular, mal frecuente en hombres de entre 45 y 55 años, sobre todo cuando son deportistas. […]

  • 20 abril, 2007

Con cierta desazón leyeron muchos médicos las declaraciones con las cuales el senador Alberto Espina explicó su decisión de someterse en Estados Unidos y no en Chile a un procedimiento quirúrgico para controlar una arritmia cardiaca conocida como fibrilación auricular, mal frecuente en hombres de entre 45 y 55 años, sobre todo cuando son deportistas. “Me lo hice en Estados Unidos, porque si bien en Chile se está haciendo, acá hay más experiencia y tecnología” declaró desde Estados Unidos el parlamentario. “Me acompañó el doctor Fernando Allamand y acá me intervinieron Neal Kay, un experto de la Universidad de Alabama, y el chileno Cecil Coghlan, profesor en cardiología”.

Sus declaraciones, más allá de la libertad que tiene cualquiera de acudir a la clínica que prefi era, hirieron el orgullo de la cardiología chilena.