Los lectores que no dejan pasar una habrán notado que en el aviso de prensa de la reunión latinoamericana de Cámaras de Comercio de Estados Unidos, que se realizará en Chile el 18 y 19 de junio, hay dos invitados por confirmar. Lo curioso es que no son extranjeros, sino locales: la presidenta de la […]

  • 1 junio, 2007

Los lectores que no dejan pasar una habrán notado que en el aviso de prensa de la reunión latinoamericana de Cámaras de Comercio de Estados Unidos, que se realizará en Chile el 18 y 19 de junio, hay dos invitados por confirmar. Lo curioso es que no son extranjeros, sino locales: la presidenta de la República, y el ministro de Hacienda, Andrés Velasco. El hecho no tendría nada de particular si las invitaciones hubiesen sido cursadas recién. Pero no. Sucede que a Bachelet, al igual que al resto de los oradores –el subsecretario de Comercio para América latina, Walter Bastian; el segundo hombre de la General Electric, John Rice; la vicepresidenta para América latina de General Motors, Maureen Darles; la presidenta de Babson College, Patricia Greene, y Jeb Bush, el hermano del presidente norteamericano y hombre clave en las aplicaciones futuras del etanol– se envió la invitación en octubre del año pasado.

El ministro Velasco avisó la semana antepasada que no asistiría por tener que acudir al Congreso. El caso de la presidenta es distinto, porque su omisión es una señal de problemas de manejo de su agenda. Se esperaba que ella abriera el encuentro, el más importante que organiza la Cámara en Chile desde 1994, pero su nombre fue reemplazado por el del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. A la presidenta se la dejó para el cierre. Si asiste, claro.