Si bien hay empresas que han dado tímidos, vagos o erráticos testimonios de preocupación por el ambientalismo, el caso de Patagonia está llamado a dejarlas muy a medio camino, si es que no francamente en la lona. Dueña de la última portada de la revista Fortune, la filosofía detrás de esta empresa productora de ropa […]

  • 4 mayo, 2007

Si bien hay empresas que han dado tímidos, vagos o erráticos testimonios de preocupación por el ambientalismo, el caso de Patagonia está llamado a dejarlas muy a medio camino, si es que no francamente en la lona. Dueña de la última portada de la revista Fortune, la filosofía detrás de esta empresa productora de ropa y equipos de montaña es de un compromiso con el medio ambiente bien pensado. Resuelto pero no fanático.

Según Fortune, se trata de una empresa en la que todos los conceptos de administración han sido volteados de arriba abajo y de adentro hacia fuera. En términos simples, dice, es radical. Tal como a su fundador, el norteamericano Yvon Chouinard, le gusta. “Nunca sería feliz jugando bajo las reglas normales de mercado… Quería distanciarme lo más posible de esas caras en trajes estilo corsé que veía en la publicidad de las revistas de las aerolíneas”, dijo en su libro Let my people go surfing (Dejad a mi gente surfear).

Chouinard terminó a la cabeza de una empresa que tuvo ganancias por 270 millones de dólares el año pasado y que fuera creada en 1972 junto a su esposa Melinda Pennoyer. Chouinard, quien pretendía estar aproximadamente cero días de su vida tras un escritorio, se transformó sin embargo en hombre de negocios.

Pero él y Melinda tenían claro como el agua que su emprendimiento sería en sus términos. Es decir, no liberaría toxinas en los ríos, no causaría ataques de nervios y no perseguiría un crecimiento infinito. No elaboraría basura desechable que la gente en realidad no necesitara. Cuando las olas subieran y la nieve polvo descendiera, los empleados estarían donde deberían estar: afuera. Si el hijo de un empleado estaba enfermo, también estaría donde debería estar: en su casa.

El punto no era enfocarse en hacer dinero sino en hacer las cosas bien y las ganancias vendrían solas. Y, bueno, vinieron. Vinieron en grande. ¿A qué se refiere con hacer las cosas bien? Por ejemplo, a que no siempre las cosas 100% naturales son menos dañinas para el medio ambiente, pues hay veces en que es mejor usar un material sintético, pero que se pueda reciclar.

Eso en cuanto a su historia. ¿Qué viene ahora, considerando el cambio climático?

“Estamos entrando al mercado del surf porque no va a nevar nunca más, y las olas van a crecer y crecer”, dice Chouinard. En respuesta, está abriendo tiendas Patagonia de deportes acuáticos en la costa y en Hawaii.

“Todos me dicen que es una compañía subvalorizada, que podríamos hacer crecer este negocio como locos y después abrirnos a bolsa. Pero eso sería el fin de todo lo que he querido hacer. Destruiría todo en lo que yo creo”, señala. Y, para terminar, dice: “Soy una persona muy feliz. Nunca me deprimo, a pesar de saber que todo se está yendo al infierno”.