Cantan en inglés, sí, pero probablemente sean la próxima gran banda chilena de rock independiente. Con ustedes, Los Howlers. Ojo con ellos. Por Juan Venegas.

 

  • 17 junio, 2011

Cantan en inglés, sí, pero probablemente sean la próxima gran banda chilena de rock independiente. Con ustedes, Los Howlers. Ojo con ellos. Por Juan Venegas.

Cuando la escena musical chilena está marcada por el boom de los combos de cumbia (Chico Trujillo, Juana Fe) y la consolidación de un creciente grupo de trovadores urbanos (Chinoy, Gepe, Manuel García, Nano Stern), resulta novedoso encontrarse con una banda como Los Howlers, de inclinaciones claramente rockeras y que además compone sus canciones íntegramente en inglés.

En la historia del rock nacional son escasos los grupos que han apostado a crear música en un idioma foráneo. Los Vidrios Quebrados, con su magnífico LP Fictions (1967), aparece como un referente obligado. Otros que alguna vez irrumpieron con canciones de voces anglo fueron La Ley en su primera etapa y Santos Dumont, banda de Concepción, que mezcló temas en inglés y en español en su disco Un día en el ático (y lo que encontramos ahí, de 1995).

Los Howlers, formados en 2008, surgen del circuito de rock alternativo que se desarrolla en bares como Loreto, Constitución y el Club Mist. En poco tiempo, la banda, integrada por Cesare Serra y Tomás Nazal (voces y guitarras), Matías Sierra (bajo) y Salvador Burrell (batería), llama la atención por su puesta en escena briosa y casi salvaje.

En 2009 editan un EP homónimo, con cuatro canciones que revelan su predilección por el rock de garage y el proto-punk norteamericano. Este trabajo les sirvió como carta de presentación para sus actuaciones en Buenos Aires en escenarios como Marquee, El Zaguán y The Roxy.

Sin duda, el evento que marca un antes y un después en la corta carrera del cuarteto fue el segundo lugar obtenido en el concurso Spin Earth, organizado por Island Records y la influyente Spin Magazine, en el que participaron más de doscientas agrupaciones de todo el mundo. En la fase final de la competencia, el grupo chileno se presentó en el legendario CBGB, cuna de la escena neoyorquina de los 70, liderada por gente como Ramones, Talking Heads, Blondie y Television.

Tras semejante experiencia, la banda se volcó a grabar su primer larga duración, Red to violet, que acaba de ser editado por el sello nacional BYM (Blow Your Mind).

El disco, compuesto por diez temas, los ve alejarse del estilo garage exhibido en sus grabaciones de 2009. Producido por Pablo Giadach (The Ganjas), el grupo remodela su sonido y se aproxima a un pop indie con claras raíces en los 80. Sin perder componentes fundamentales, como su ferocidad rítmica y el protagonismo de sus afi ladas guitarras, los Howlers apuestan por una modernización sonora.

La placa abre con Under the radar, un tema que de inmediato los delata como diestros constructores de canciones. La banda se muestra especialmente efectiva en la elaboración de puentes y coros, elementos fundamentales a la hora de componer buena música popular. Como en el single Those days, en que la guitarra de Nazal, la batería a pleno galope de Burrell y un Cesare Serra que muta entre Ian McCulloch y Julian Casablanca, completan una formula simple y efectiva.

A pesar de reconocibles reminiscencias de Radiohead, The Strokes y Echo and The Bunnymen, el grupo nacional logra sostener su empresa con distinción propia, con agudeza y una buena dosis de creatividad. Veinteañeros, los Howlers dicen estar en plena evolución. Desde ya, planifi can la edición de un nuevo disco para el segundo semestre de 2011, en el que pretenden aventurar con sonidos electrónicos, “que dialoguen más con el cosmos y su perfecta repetición”, como dice Sierra. Por ahora, nos quedamos con un prometedor disco debut de una banda chilena que seguramente seguirá dando que hablar.

La Meca del punk
El club CBGB, emplazado en el Lower East Side neoyorquino, abrió sus puertas en 1973 en un edificio que daba cobijo a gente sin techo. Por allí pasaron algunas de las bandas fundamentales de la nueva ola norteamericana, cuyo sonido inspira a Los Howlers, quienes precisamente se presentaron en ese mítico escenario el 15 septiembre de 2009, luego de obtener el segundo lugar entre más de 200 bandas, en un concurso organizado por la revista Spin.