Arturo Urrutia, Ex Carabinero, ex escolta de Sebastián Piñera, Director de Seguridad de Santiago

  • 25 octubre, 2019

«Ni en la peor de las pesadillas me hubiera imaginado una crisis de esta magnitud y fuerza. La gente se ha volcado a las calles, unos con razón, planteando las dificultades que han tenido en su vida, manifestando sus descontentos. Todo el mundo en este país tiene derecho a expresarse. Así lo dice la Constitución y así lo establecen los derechos fundamentales. Pero también existen las obligaciones. Y muchos se olvidan de eso.

Hay formas más civilizadas para manifestarse. Estos días he visto a grupos que se vuelcan solamente a destruir, a incendiar… hay 15 muertos ya. Es triste ver a nuestro país en estas condiciones.

Me duele cuando veo que ofenden a Carabineros, cuando los escupen, cuando les pegan. También me duele cuando veo un lumazo de parte de Carabineros, el famoso culatazo. Nunca voy a justificar. ¡Y por supuesto que también se equivocan! Y trabajan de día y de noche. Se cansan, son seres humanos. Bueno, uno espera que esté preparado para eso, está instruido, fue a una escuela de oficiales cinco años… pero igual. No corresponde vulnerarle los derechos a una persona. Eso debe exigirse para todas partes. Y hay que ser muy atinado y cuidadoso con las imágenes que se muestran. De repente uno ve a un carabinero haciendo tal cosa. O unos señores que le pegan. Se ve una parte de la historia no más. Hay que tener la secuencia completa de lo que ha pasado. Después, emitir juicios.

Uno siempre espera lo mejor de las personas que están a cargo de la seguridad. Pero siempre hay debilidades. A lo mejor no es suficiente la cantidad de carabineros. Quizás debiéramos tener el doble de ellos en la calle. A lo mejor debiera haber el doble de señores militares. Porque se ven sobrepasados. No han sido capaces de estar en todos los lugares. Quieren, pero no han sido capaces. ¿Por qué se reúnen los vecinos para protegerse unos a otros? Porque no han sido capaces. Bueno, y la gente dice ‘si no pueden ellos, nos tenemos que ayudar’. ¿Lo justifico? Yo no querría ver a mi mamá con un chaleco amarillo cuidando su casita. Lógico que me hubiera gustado que funcionara el sistema.

Hay una ley especial a la que el gobierno puede acceder y así disponer de fuerzas especiales en la calle. A ninguno nos gusta ver tanques en la calle. Pero amerita tener tanques. ¿Quieres que se restituya el orden quebrantado? ¿Quieres vivir seguro? Todos queremos eso. Y a lo mejor en mejores condiciones, un país más equilibrado, donde todos puedan surgir y a lo mejor no te castiguen tanto con los impuestos.

Hay descontento. De verdad que entiendo lo que se reclama. Yo crecí en la población Dávila. Mi mamá se sacó la mugre por nosotros, para que yo pudiera estudiar en el Instituto Nacional. A pesar de que ahora me va bien, sé la rabia que produce cuando tu sueldo se disminuye por impuestos. Pero eso no te permite quemar el metro.

El orden hay que restituirlo. ¡Imagínense, si no seguiríamos semanas! Si quieres que haya más trabajo, más oportunidades, tienes que restituir el orden.

Aunque ahora no trabajo en Carabineros, colaboramos mutuamente. Estos días hemos tomado detenidos en conjunto en Ahumada y lo más tenso que he enfrentado fue un robo a farmacias en Paseo Ahumada. Está todo registrado en cámaras. Tenemos una gran red de cámaras, más de 400 en la comuna de Santiago. Aportamos mucha información de interés para las policías: gracias a eso pueden georreferenciar los sitios donde está ocurriendo un hecho en particular. El día viernes, cuando partió todo, estuvimos hasta las 5 de la madrugada en la calle.

La visión de todo esto es clara: si tú tienes un país ordenado, viene la inversión. Por eso este país creció tanto, porque tuvo un orden institucional. La seguridad juega un rol importante, fundamental.

Dejé de ser escolta cuando terminó el primer gobierno del Presidente Piñera y me retiré de Carabineros el 2017. Nos seguimos saludando para fechas importantes. Estos días, en esta crisis, no creo que esté en condiciones de recibir saludos. Insisto, ni en la peor de las pesadillas esperamos esto”.

Luis Loyola Jaramillo, Chaleco amarillo: “Cuando comenzaron las manifestaciones, no me sorprendí”

«Me puse chaleco amarillo, en conjunto con algunos vecinos, porque creo que esto pasó a confundirse del propósito original de las protestas. Los que saquean son delincuentes, oportunistas, narcotraficantes y también gente necesitada. Nosotros apoyamos las manifestaciones pacíficas, pero estamos tratando de proteger lo nuestro, aunque esa sea labor del Estado. Por acá en Puente Alto no hemos visto militares, apenas hay fuerzas de Carabineros, muy a lo lejos vemos pasar algún control policial, por eso nos propusimos hacernos cargo de nuestra propia seguridad». Lee su testimonio aquí.