Por: Vivian Berdicheski Se le conoce como la ciudad resiliente y esa característica queda en evidencia en su gente que vive el hoy como si fuera el último día: es ruidosa, habla fuerte, se ríe con ganas y así también discute. Conocida alguna vez como una de las ciudades más peligrosas del mundo, Medellín hoy […]

  • 12 noviembre, 2015

Por: Vivian Berdicheski

Medellin

Se le conoce como la ciudad resiliente y esa característica queda en evidencia en su gente que vive el hoy como si fuera el último día: es ruidosa, habla fuerte, se ríe con ganas y así también discute. Conocida alguna vez como una de las ciudades más peligrosas del mundo, Medellín hoy vive una época de oro gracias a los avances en políticas de educación, tecnología y desarrollo social. Un despertar que materialmente se traduce en el desarrollo de gigantescos proyectos de infraestructura y ambiciosos planes de integración social.

Declarada en 2013 como la ciudad más innovadora del mundo por The Wall Street Journal, los aplausos a su metamorfosis no dan tregua: en 2014 fue sede del Foro Urbano Mundial; recientemente albergó a 120 ministros y 900 delegados durante la realización del Congreso Mundial del Turismo, y tiene programada para 2016 la máxima cumbre del Fondo Monetario Internacional. Medellín no para. En tan sólo tres meses, de agosto a octubre, se realizó la tradicional Feria de las Flores, que ofrece a los visitantes más de 140 eventos culturales; se encumbró la Feria del Libro, a lo que se suma el Festival de Poesía y Colombiamoda, en materia de actividades culturales.

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En infraestructura, el presidente Juan Manuel Santos inauguró en la ciudad el Tranvía de Ayacucho, considerado el más moderno de América Latina; también están listos ocho de los 20 nuevos equipamientos cívicos para el ocio, la recreación y la cultura llamados UVA (Unidad de Vida Articulada), para lo cual se transformaron tanques del acueducto en parques públicos y servicios ciudadanos, ubicados en puntos estratégicos para el desarrollo de las comunidades aledañas.

Medellín también cuenta con uno de los acuarios más importantes de Latinoamérica, un jardín botánico, planetario, el centro interactivo Parque Explora, además de un centro para convenciones Plaza Mayor que parece una verdadera ciudadela. Y sin haber terminado aún el conflicto armado, ya existe un museo de La Memoria. En Medellín todo pasa rápido, como si el tiempo nunca fuera suficiente. Se le denomina “el gran centro comercial de Colombia”, ya que a lo largo de la ciudad hay más de 50, es decir, 1,5 centros comercial es por cada 100 mil habitantes. Se trata de una ciudad inquieta, de gente híper amable, de comida a base de frijoles que tiene como gran embajador el plato paisa, una ración compuesta por 11 ingredientes incluidos frijoles, plátano frito, chicharrones, entre otras especias.

 

Todo pasando

Medellín en 2014 tuvo la tasa más baja de homicidios en los últimos 35 años; se generaron 85 mil nuevos empleos por obras y proyectos de inversión pública. La economía antioqueña, de la cual la ciudad es capital, representa el 11% del PIB colombiano y 12% del empleo; la inversión extranjera directa alcanzó los 362 millones de dólares los dos últimos años y se han instalado en la ciudad en el mismo período 24 compañías extranjeras. En total, se asientan 1.750 empresas nacionales y extranjeras y se calculan 25 empresas por cada mil habitantes.

En los últimos cuatro años, se han realizado 250 eventos nacionales e internacionales, se ha planteado como “la” ciudad del turismo de convenciones y se ve una urgencia en la proliferación de infraestructura. Hoy, el 98% de las nuevas obras son financiadas con aportes del gobierno comunal.

El alcalde Aníbal Gaviria Correa, electo en 2012, que dejará su cargo a fin de año, proviene de una familia tradicionalmente liberal. Su hermano mayor, Guillermo, gobernador del departamento de Antioquia, fue secuestrado por terroristas durante una marcha por la paz y asesinado en la primavera de 2003 en las montañas alrededor de la ciudad. A Gaviria muchos lo dan como seguro candidato presidencial para las elecciones 2022, pero él dice, “no estoy obsesionado con el siguiente paso, pero sí estoy obsesionado con hacer la mejor alcaldía en la historia de Medellín, y eso le dará a uno las posibilidades futuras”. Además de regir el Gobierno central, la figura del alcalde se encumbra como presidente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), un conglomerado de compañías 100% pública que cumplió 70 años de existencia y que tiene bajo su manto los servicios de distribución de aseo, agua, luz, electricidad, gas, teléfono, entre otros. Pero no sólo entrega suministro a Medellín, sino también a otras ciudades de Colombia, y cuenta con inversiones en diversos puntos de Latinoamérica, incluido Chile. La primera que EPM realizó en el país fue el parque eólico Los Curulos (Ovalle), que involucró desembolsar cerca de 200 millones de dólares. La última y más grande que ha realizado EPM en su proceso de internacionalización fue por Aguas Antofagasta, por un monto de 965 millones de dólares a la familia Luksic.

EPM es una pieza clave para entender el auge de Medellín, ya que parte de sus ganancias van directo a las arcas municipales. EPM es el segundo grupo empresarial más grande de Colombia, con un volumen de negocios de 34.000 millones de dólares. Tiene ganancias de un billón cada año, del cual el 50% es destinado a la alcaldía. Gaviria explica que “EPM transfiere al municipio 500 millones de dólares al año, lo que se traduce en inversión”. La población no alcanza los dos millones y medio en una extensión de 105 kilómetros cuadrados de suelo urbano y 270 km de suelo rural (la Región Metropolitana tiene un poco más de siete millones de habitantes y su superficie es de 15.403 kilómetros cuadrados).

 

La paz

Colombia está pasando por un momento clave en su historia. Por una parte, acaba de terminar las conversaciones de paz con las Farc-EP en La Habana y en cinco meses se firmaría el acuerdo, aunque faltan los lineamientos centrales del arreglo y además tiene una disputa importante con Venezuela, por los más de un millón de desplazados colombianos por el gobierno de Maduro. Sin embargo, los habitantes de Medellín hablan de la paz más allá de la firma de cualquier papel.

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En una intervención del presidente Santos en el marco del foro Mundial del Turismo dijo: “Hoy el turismo es la segunda actividad generadora de divisas en el país, imagínense la cantidad de visitantes que tendríamos si no tuviéramos conflicto armado. Sri Lanka, cuando logró la paz, aumentó el turismo en un 35%”. De ahí también resulta fácil deducir la urgencia por llegar a un acuerdo de paz. Y los huevos están puestos en esta industria. De hecho, todos los hoteles que se empiecen a construir antes del 31 de diciembre de 2016, estarán exentos de impuestos durante 30 años.

La transformación urbana de Medellín implicó tomar una posición en contra de la violencia, a través de afrontar desigualdades socioeconómicas que habían generado división en toda la ciudad. El Parque Explora de Alejandro Etcheverri o el Orquideorama del jardín botánico de Felipe Mesa y Camilo Restrepo, son interesantes manifestaciones de arquitectura, pero además son parte de uno de los más emblemáticos hilos urbanos de Medellín, que penetran en una comunidad marginada, con instituciones culturales, espacios públicos y otros sistemas de apoyo que incentivan el conocimiento y la economía local. El primero, se conecta directamente con el metro, justo en el borde de zonas urbanas, para luego continuar con el Jardín Botánico, ubicado en el precario barrio de Moravia que conecta con el Centro Cultural Moravia, cuyos proyectos culturales están focalizados en la comunidad. El recorrido termina en la Casa Amarilla, un lugar pequeño cuyos programas artísticos y culturales están organizados por la comunidad local.

Uno de los adelantos que más enorgullecen al paisa –como se llama a los nacidos en Medellín– es el sistema integrado de transporte masivo que incluye metro, metrocable, metroplús y tranvía. El uso del sistema vale un dólar, siempre está limpio y ordenado, la gente lleva sus mochilas en la espalda y da la sensación de que nadie va preocupado por la amenaza de algún carterista.

En la Comuna 13, una de las zona más conflictivas de Medellín durante los 80, donde sus habitantes debían subir y bajar escalones si querían ir al centro, lo que aisló y generó violencia, se levantó hace dos años un sistema de escaleras eléctricas públicas, que implicaron una inversión de cinco millones de dólares, y que sustituyeron un zigzagueante trecho de 350 escalas por las que se mueven diariamente cerca de 12 mil personas. Para su creador, el arquitecto Carlos Escobar, “las escaleras eléctricas son más que una solución de transporte que les ahorra a los residentes un ascenso de 30 minutos. Esto ayuda a cambiar la forma en que esta comunidad se ve a sí misma y aumenta la autoestima en una zona conocida por su mala reputación”. Hoy, las escaleras se convirtieron en un punto turístico. Daniel Quiceno, creador del Graffi Tour por la comuna, explica que “sus habitantes han desarrollado en sus inmediaciones proyectos artísticos, como colectivos de grafiteros y grupos del movimiento hip hop, y la violencia ha desaparecido en un 80%”. •••

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Una herida abierta

A no más de tres kilómetros de la Comuna 13, se encuentra uno de los lugares que genera mayor dolor a Medellín: el vertedero La Escombrera, donde se afirma que hay al menos 300 cuerpos de desaparecidos, víctimas de la guerra vivida entre 1999 y 2004. Cuando milicias urbanas de las FARC y el ELN dominaban el sector, llegaron los paramilitares a disputarles su territorio generando un baño de sangre. Desde hace más de dos meses, en dicho lugar se encuentra un equipo multidisciplinario encabezado por la agrupación Mujeres Caminando por la Verdad (que este año ganó el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos), la policía de Colombia CIP y la Alcaldía de Medellín en busca de los cuerpos. “No sabemos qué va a haber, pero sí estamos buscando la verdad y no la ocultamos. La Escombrera le hizo mucho daño a muestra ciudad, porque generó mucha desconfianza hacia muchas instituciones. Miembros de gobierno pueden haber estado involucrados en crímenes y actividades ilegales, pero pienso qué bueno que el Estado, la alcaldía y la fiscalía digan en un momento dado que representantes del Estado hicieron mal y no lo vamos a dejar así, vamos a destaparlo para llegar a la verdad y reparar”, comenta el alcalde, uno de los artífices de la búsqueda.