¿Faltan o sobran periodistas? Una discusión que marcó los últimos meses de 2007 y que provocó una fuerte disminución en el número de alumnos que optaron por esta carrera profesional. Las universidades dicen que el proceso de ajuste partió hace tiempo y que, para enfrentarlo, están renovando sus programas y objetivos.

  • 16 abril, 2008

 

¿Faltan o sobran periodistas? Una discusión que marcó los últimos meses de 2007 y que provocó una fuerte disminución en el número de alumnos que optaron por esta carrera profesional. Las universidades dicen que el proceso de ajuste partió hace tiempo y que, para enfrentarlo, están renovando sus programas y objetivos. Por Paula Vargas.

 

  ¡No seas un periodista frustrado! Así sentenciaba la campaña del Colegio de Periodistas que a fines del año pasado enfureció a la gran mayoría de las 36 universidades que imparten la carrera en el país. Buscaba que los futuros postulantes evaluaran el potencial laboral y la calidad de la enseñanza ofrecida antes de optar por esta profesión. Hoy las consecuencias están a la vista: las casas de estudio acusan al cierre de sus procesos de admisión, menores puntajes de corte y una caída sostenida en las matrículas de primer año.

Aunque muchas aún guardan bajo siete llaves las cifras de ingreso, y otras tantas revelan con recelo los puntajes mínimos, casi todas las instituciones entrevistadas por Capital acusaron el impacto de la mencionada campaña, la que en todo caso –agregan– vino a acentuar una tendencia que se arrastraba desde hace al menos un par de años en Chile y en el mundo y que ahora se hizo más evidente.

Más allá del cuestionamiento que cada uno de los directores de escuela hagan a los argumentos entregados por el Colegio de Periodistas, todos coinciden en que el mercado, tarde o temprano, tenía que sincerarse y, en ese sentido, señalan que aún falta tocar fondo para alcanzar un mayor equilibrio entre la demanda y la oferta. Según un estudio elaborado por académicos de la Universidad Adolfo Ibáñez por encargo del Consejo Superior de Educación (CSE), la oferta universitaria es nueve veces mayor que las necesidades de periodistas de los medios de comunicación tradicionales (radio, televisión y prensa escrita).

Dicen que el ajuste debiera ser mayor en los próximos años y, según los encuestados, se verá reflejado en una constante baja en las matrículas de primer año y en nuevos cierres de escuelas, las que para algunos debieran caer casi a la mitad (pasando de 50 a 30 programas). Un ajuste que, en todo caso, ya se vivió durante este año tras la decisión de varias universidades de suspender algunos de sus programas.

 

  

 

El examen de las escuelas

 

Analizamos el proceso de admisión2008 en las escuelas de periodismo de distintas universidades. Estas son las conclusiones:

 

 

1 Matrículas y puntajes en baja

La alarma que advirtió que esta campaña había generado efecto sonó cuando la Universidad Católica decidió bajar el puntaje mínimo de ingreso en 20 puntos, pasando de 657 a 637 como requisito para alcanzar a llenar sus 100 vacantes disponibles. El hecho alertó al resto de las universidades, teniendo en cuenta que –tal como reconocen sus competidores– la Católica es una de las primeras opciones de los alumnos que se deciden por estudiar esta carrera.

La directora de la Escuela de Periodismo de la UC, María Elena Gronemeyer, reconoce que este año fue particularmente difícil llenar las vacantes. Pero a su juicio, no todo fue negativo. “Al final tuvo una cosa buena: que los alumnos que tenemos este año están convencidos que esto es lo que querían estudiar”.

Otra universidad que acusó el golpe fue la Diego Portales. Según cifras extraoficiales, esta casa de estudios tuvo una caída de 15% en su matrícula (las vacantes eran 130 y se llegó a cubrir 110). Aunque el director de la carrera, Andrés Azócar, prefiere no referirse a las cifras, señala que “la campaña del Colegio de Periodistas generó un efecto, pero no creo que haya que darle todo el crédito. Las carreras pasan por ciclos y periodismo hasta hace algunos años era muy exitosa, pero desde algún tiempo estábamos conscientes de que la matrícula iba a bajar”.

En el caso de la Universidad de Santiago (Usach) no sólo bajó en 10 puntos el puntaje de corte (cerrando en 604 el promedio ponderado), sino que también disminuyó la matrícula de su programa vespertino, llenando poco más de la mitad de las vacantes disponibles. “Si antes se inscribían entre 20 y 25 personas en ese curso, ahora se anotaron 13 alumnos”, admite el director de la escuela, Héctor Vera. Su balance coincide con el resto de los entrevistados, en orden a que el impacto de la campaña vino a acentuar una tendencia.”Aquí sólo encontró terreno fértil”, asegura.

La Universidad Alberto Hurtado también vio complicado su proceso de admisión, llenando 30 de los 50 cupos que había destinado a la carrera. Sin embargo, la directora de la escuela, Andrea Vial, asegura que esta situación se debe al aumento en el puntaje mínimo para ingresar a Periodismo, el que pasó de 530 a 550 puntos. “Decidimos priorizar la calidad antes que la cantidad, de lo contrario seguramente hubiésemos alcanzado a llenar las vacantes”, aclara.

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Fuera de la burbuja santiaguina, las escuelas de regiones también se vieron afectadas. El director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Austral, Julio Carvajal, graficó su realidad indicando que “en los dos últimos años la matrícula ya mostraba una pequeña baja, pero este año se matricularon sólo 40 estudiantes, quedando 10 cupos por llenar”.

Pero Carvajal no atribuye esta caída exclusivamente a la campaña. Dice que en el caso de su universidad, también incidieron otros factores como “la apertura de tres nuevas carreras en la misma facultad, con lo cual se abrieron nuevas oportunidades en el ámbito humanístico”.

 

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2 Cierre de escuelas

 

Caso aparte es la situación de las escuelas que han cerrado algunos de sus programas de Periodismo. Si bien señalan que esta decisión la tomaron en forma independiente a la campaña, aseguran que luego de ver los efectos de la misma, este año se podrían anunciar nuevos cierres.

Durante el actual período, al menos cuatro fueron las escuelas que cerraron su matrícula para el primer año. Una de ellas fue la Academia de Humanismo Cristiano, seguida por la Universidad Mayor, que cerró la admisión en Temuco; la Universidad de Las Américas y la Universidad de la República.

Para el director de la carrera de la Universidad de las Américas, Pablo Vildósola, estos cierres obedecen a la baja admisión que venían observando desde 2004. “Particularmente, esto nos llevó a tomar la decisión de centrar nuestros esfuerzos en el programa vespertino, cerrando las carreras diurnas”, decisión que –reconoce– fue la más acertada y, de hecho, decisiva para lograr la meta de admisión propuesta.

Azócar, de la UDP, dice que estos ajustes van a continuar “hasta que caigan algunas escuelas, particularmente las que tengan cero vocación por anticiparse a los cambios y que pretenden enseñar el mismo periodismo de hace cinco años”.

El decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ascanio Cavallo, es más lapidario. “Con o sin campaña la matrícula tenía que bajar, el clima estaba creado, aquí hay gente que ha hecho engordar este tipo de escuelas porque son baratas y porque existe una oscuridad en las cifras… Ahora viene el cierre de carreras. Cuáles debieran cerrar, eso lo determinará el mercado”.

 

 

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3 La excepción a la regla

 

Pero no todas las escuelas dicen haber tenido la misma experiencia. Eso es al menos lo que cuentan los protagonistas del otro lado de la moneda, como la decana de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Los Andes, María Ignacia Errázuriz, quien sostiene que la campaña no constituyó un golpe. “Matriculamos 56 alumnos, cifra dentro de lo esperado y, además, subimos nuestros puntajes promedio de PSU en 13 puntos, mientras que el mercado, siguiendo la tendencia de la Universidad Católica, bajó considerablemente”, dice.

Una situación similar vivió la Universidad Adolfo Ibáñez, donde –tal como explica Cavallo– subió su matrícula de 36 a 44 alumnos en Santiago y de 34 a 44 en Viña del Mar, al mismo tiempo que se mantuvo el puntaje de corte en 600 puntos. No obstante, precisa que al optar durante los primeros años de la carrera a ramos comunes, hay un porcentaje de alumnos que luego migran a otras disciplinas.

Otro caso es el de la Universidad del Desarrollo. Aunque no aumentó precisamente su matrícula, al menos haberla mantenido respetando el puntaje mínimo fue todo un logro, señalan.

 

 

Andrea Vial
Universidad Alberto Hurtado
Héctor Vera
Universidad de Santiago
Andrés Azócar
Universidad Diego Portales
María Ignacia Errázuriz
Universidad de los Andes

 

María Elena Gronemeyer
Universidad Católica
Ascanio Cavallo
Universidad Adolfo Ibáñez
Julio Carvajal
Universidad Austral
Carolina Mardones
Universidad del Desarrollo

 

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4 Formación en la mira

 

Frente a la caída en la demanda, las escuelas, una a una, están tomando resguardos para enfrentar esta baja y de alguna manera “reencantar” a os estudiantes con la carrera. Fórmulas hay muchas, y casi todas avanzan hacia una formación más intensiva en aspectos como la tecnología digital, multimedia y la comunicación corporativa.

Pero advierten que el cambio no sólo deberá ser cosmético. Sobre todo, cuando los editores y directores de medios acusan serios problemas en el nivel académico de los alumnos en práctica y de los recién egresados.

A la hora de hablar de la calidad de los profesionales que sacan al mercado, muy pocas escuelas hicieron un mea culpa y todas se concentran en promocionar las modificaciones que han hecho a sus cursos de Periodismo.

En algunas universidades señalan que el tema de la calidad no está en discusión. En la Universidad Católica, por ejemplo, destacan que el suyo es el el único programa de Periodismo acreditado por una entidad extranjera. “Este no es un tema para nosotros, de hecho salimos a buscar fuera de Chile una entidad que fuese suficientemente rigurosa, que pudiera velar por que tuviéramos los más altos estándares”, dice Gronemeyer.

Andrés Azócar defi ende también el modelo de la Universidad Diego Portales. “Nosotros no competimos con las 35 escuelas de Periodismo, competimos con las 5 o 6 que son las que entramos al mercado laboral”.

Con todo, algo debe haber para que todas las escuelas de Periodismo, sin excepción, hayan dado un vuelco en sus programas de estudio. En la misma Universidad Católica este año están implementando una reforma curricular. “Vamos a entregar cursos de gestión y políticas de medios, de audiencias… Además, los profesores más jóvenes están especializándose en nuevas tendencias, convergencia, multimedios… todo, para adecuarnos a los tiempos”, asegura Gronemeyer.

Otra que también se embarcó en un cambio de malla este año fue la Universidad de Los Andes. María Ignacia Errázuriz explica que este proceso les tomó dos años, siempre teniendo como norte la reinvención de la profesión. “Tenemos que contribuir a cambiar los modos de trabajar al interior de los medios, a agilizar y lograr la convergencia en los procesos de producción de contenidos… En definitiva, a prestigiar la profesión”.

La Universidad del Desarrollo también decidió ajustar su malla. “Desde el año pasado estamos implementando un sistema de educación dual, que mezcla el trabajo en la sala de clases con el mundo laboral, situación que implica un cambio sustancial en la formación, a diferencia de lo que existía antes, que eran escuelas más bien teóricas”, explica la decana de la escuela, Carolina Mardones.

En la Universidad Diego Portales la transformación y orientación hacia las nuevas tecnologías viene desde 2004. No sólo renovaron a gran parte de los académicos, sino todo el programa, el que aún continúan ajustando. “Nuestra formación apunta a que los alumnos tengan la creatividad y la flexibilidad para adecuarse a diferentes entornos”,.

En la Universidad de Santiago también están haciendo las tareas. Dicen que este año están analizando un cambio de malla, que se llevará a la práctica en 2009. Los énfasis –aseguran– estarán en la enseñanza de nuevas tecnologías. Para Ascanio Cavallo, muchos de estos cambios en las mallas son parte del “engaño” que ve en la formación de los futuros profesionales. “Las escuelas de Periodismo continúan promocionando argumentos tramposos, como que los nuevos medios electrónicos crean nuevos campos de desempeño o si no trabajas en medios puedes ir a una empresa privada, eso es mentira”, asegura.

De ahí que su apuesta académica esté vinculada con hacer lo que denomina “periodismo duro y para los medios reales. Lo que nosotros quisiéramos es que salgan bien formados, que sean especialistas en temas, por eso optamos por mallas con una especialidad central; por ahora, economía y negocios, historia y política y arte y literatura”.

Las cartas están echadas. Lo que viene por delante es la época de los ajustes. Quiénes mueran o sobrevivan, esa historia
está por escribirse.

 

 

Mayor fiscalización: ramo pendiente

 

Un aspecto que muchas escuelas acusan es la falta o nula fiscalización que existe de parte de autoridades como el ministerio de Educación o el Consejo Superior de Educación. María Elena Gronemeyer (UC) insta a crear una entidad, ya sea privada o pública, que evalúe la calidad de las escuelas de Periodismo.

Ascanio Cavallo también aboga por una mayor transparencia en el sistema, sobre todo en un escenario donde ni el CSE ni el Ministerio tienen las facultades para fiscalizar la calidad de los programas. Pero advierte los riesgos, porque si la autoridad de Educación interviniera en los programas, “seguramente optarían por instalar los modelos de la Universidad de Chile o la Católica y, en mi opinión, en Periodismo esas universidades están decrépitas… No aceptaría que ellas fueran modelos del mercado, por ejemplo”.

Frente a esta discusión, en el ministerio de Educación señalan que mientras las universidades
que imparten la carrera sean autónomas no pueden hacer nada. Eso sí, en lo que están trabajando ahora es en “transparentar la información”, a través de la recopilación de datos entregados por las casas de estudios.