Anglo American se cruzó en el camino del gobierno chileno. Al vender el 24,5% de Anglo Sur a Mitsubishi, bloqueó la opción de Codelco de quedarse con el 49% y se ganó un conflicto que la tiene en el ojo del huracán. Cuáles son los códigos de esta minera. ¿cómo opera y cómo gestiona sus relaciones en los más de ocho países en los que está? Fuimos hasta los cuarteles centrales de la empresa en Londres, y su querida-odiada CEO, la propia Cynthia Carrol, nos ayudó a desentrañar el misterio.

  • 29 noviembre, 2011

Anglo American se cruzó en el camino del gobierno chileno. Al vender el 24,5% de Anglo Sur a Mitsubishi, bloqueó la opción de Codelco de quedarse con el 49% y se ganó un conflicto que la tiene en el ojo del huracán. Cuáles son los códigos de esta minera. ¿cómo opera y cómo gestiona sus relaciones en los más de ocho países en los que está? Fuimos hasta los cuarteles centrales de la empresa en Londres, y su querida-odiada CEO, la propia Cynthia Carrol, nos ayudó a desentrañar el misterio. Por Constanza Hola Chamy, desde Londres; fotos, Getty Images Latin America.

Irónicamente, el collar y los aros de argolla que usa Cynthia Carroll son de plata, uno de los pocos metales en los que Anglo American (AA), la minera que comanda, no tiene negocios. “También tengo de platino y diamantes, pero justo hoy me puse estos de plata”, dice la ejecutiva, en alusión a dos de las principales materias primas que sí son explotadas por la compañía minera.

Es sindicada como la ejecutiva más poderosa de Reino Unido según Fortune, número 35 entre las mujeres con más peso a nivel mundial según Forbes, y una de las pocas CEO mujeres en la FTSE 100. Tras cuatro años en el puesto, es hoy la mujer mejor pagada de Gran Bretaña e incluso en 2009 The Guardian publicó que era la de mayor salario en la isla, con cerca de cuatro millones de libras en total, incluidos bonos y premios en acciones.

“Peter (Whitcutt, director de estrategia y desarrollo) y yo hemos estado conversando continuamente con Codelco. Y todavía estamos dispuestos a conversar, a ser abiertos respecto de lo que queremos. Necesitamos, por el bien de nuestros accionistas, ser transparentes y claros”, dice Carroll.

La compañía que dirige tiene activos por 66 mil millones de dólares y su valor de mercado alcanza casi los 68 mil millones de dólares, según el último ranking de las 500 empresas más importantes del mundo del Financial Times.

Por eso, por su tamaño y tentáculos, las decisiones difíciles son pan de cada día para esta multinacional. Ahora, le tocó a Codelco y a su accionista, el Estado chileno, cruzarse en su camino. De ser la futura socia de la minera estatal, de la noche a la mañana Anglo American se transformó en su gran dolor de cabeza. Su decisión de vender el 24,5% de Anglo Sur –su principal activo en Chile– a Mitsubishi en 5.400 millones de dólares y así bloquear la opción de la cuprífera nacional de comprar el 49% de esa empresa, la puso en el ojo del huracán. De paso, despertó el interés por conocer los códigos con que Anglo y su CEO se desenvuelven y entender por qué una empresa con tantos intereses en Chile decidió enemistarse con el gobierno.

Yo, Carroll
Para entender a Anglo American hay que entender a Carroll, así de simple. A poco más de dos semanas de estallado el conflicto con Chile, la ejecutiva no pierde el humor. Impávida y sonriente, dice que “esto fue una transacción comercial y esa es la manera en que tiene que ser analizada”.

Y a pesar de que oficialmente asegura que confía en que el gobierno chileno se mantendrá al margen del conflicto y velará por los intereses del país, es un secreto a voces dentro de su cuartel central lo desilusionada que está por la manera en que actuó La Moneda y por la batahola mediática que se armó respecto de su fugaz visita a Chile.

Acostumbrada a tomar el toro por las astas, cualquiera que conozca el estilo Carroll sabe que su filosofía se basa en que nadie arregla mejor los problemas que ella misma, por lo que tomar un avión para conversar cara a cara con Sebastián Piñera no le pareció nada de descabellado. Lo que sí consideró increíble es que los mismos que la habían recibido todo el año para negociar la opción de compra de Codelco le cerraran la puerta frente a los flashes de la prensa. Especialmente el presidente Piñera, un hombre de negocios que sabe perfectamente lo que eso significa.

En el entorno de la empresa cuentan cómo se lo tomó: “estaba preocupada. Hablamos varias veces y me transmitió su preocupación por el conflicto en Chile. Es una pésima señal para la inversión extranjera, me dijo Cynthia”, asegura Frans Baleni, secretario general de la confederación de trabajadores mineros de Sudáfrica, uno de los núcleos de inversión de Anglo American.

El impasse fue ampliamente comentado por la prensa británica. De hecho, en su edición del 11 de noviembre pasado el matutino The Telegraph titulaba una extensa nota con “Presidente chileno le hace un desaire a Cynthia Carroll de Anglo American”.

Manejo de conflictos
Curiosamente, la oficina central de Anglo American en Londres no está en el centro financiero de la City o cerca de Canary Wharf. El edificio ubicado en 20 Carlton House Terrace; donde se toman las principales decisiones de la segunda minera más importante de Reino Unido, es una caja cuadrada con vista panorámica al corazón de la capital inglesa, rodeada por varias de las principales atracciones londinenses: por un lado Trafalgar Square, a pasos de Buckingham Palace y detrás de Picadilly Circus.

En sus siete pisos alberga divisiones como la dirección de Comunicaciones, Estrategia y Desarrollo y otros negocios. Y en sus dos últimos niveles se encuentran la primera línea ejecutiva, liderada por Carroll, además de la oficina del chairman de la compañía, John Parker, y la sala de directorio.

El conflicto con Codelco no es el único impasse ligado a un gobierno que actualmente tiene Anglo American en tribunales. Desde enero pasado la minera sostiene un litigio con el gobierno sudafricano por la adquisición del 21,4% del yacimiento de mineral de
hierro Sishen.

La oficina de la CEO es una sala amplia e iluminada, con escritorio, living y algunas vitrinas en las que se pueden apreciar varios souvenirs de distintas partes del mundo. Tantas como aquellas en que la minera tiene negocios: Brasil, Colombia, Venezuela, Brasil, Sudáfrica, Alaska, Canadá y Australia, entre otras. Desde aquí se ha comandado la estrategia para apagar el fuego judicial y mediático que se desató tras el conflicto por la venta de Anglo Sur (ex Disputada de Las Condes).

En todo caso, no es primera vez que Anglo debe enfrentar problemas por sus operaciones en el mundo. A pesar de que Cynthia Carroll se preocupa personalmente por conocer las comunidades donde se emplazarán sus proyectos, para evitar polémicas ambientalistas, su programa estrella “Pebble” en Alaska (para la extracción de cobre, oro y molibdeno en el inexplotado sudoeste de la nórdica región) tuvo una férrea oposición. Incluso la prensa verde le puso el sobrenombre de “Cynthia Cianuro”, ya que dicen que la irrupción de la minera en el sector pone en peligro una de las principales reservas de salmón a nivel mundial.

Carroll conoce muy bien ese flanco y se defiende: “yo fui clara con el equipo. Les dije que no entraríamos en el proyecto hasta tener claro cómo afectaría a la comunidad y al entorno y finalmente logramos un diseño que logra convivir con los salmones”.

Bajo su gestión, tampoco ha temido enfrentar las voluntades de los gobiernos de los países donde opera Anglo American a fin de tomar las decisiones que considera más adecuadas para la compañía. Así sucedió, por ejemplo, con el nombramiento de John Parker como chairman de la empresa, en 2009. El episodio marcó uno de los distanciamientos entre la compañía y el gobierno sudafricano, el que esperaba que la minera nombrara a uno de sus ciudadanos, o a alguien de color, como señal de confianza hacia el país al cual pertenecía en ese momento el 35% de sus accionistas y en el cual se concentran varios de sus negocios. Pero no fue así. Su aterrizaje, además, llegaba en un momento complicado para Carroll: en medio de una infructuosa negociación de fusión con su competidora Xstrata, oportunidad que sus detractores aprovecharon para lanzarle sus dardos.

Sin embargo, la llegada de Parker fue crucial para darle el espaldarazo que necesitaba en el mundo minero. “Cynthia es muy respetada por Parker. Él ha sido un elemento clave en la reestructuración, ya que no sólo ha apoyado las decisiones de Carroll, sino que él mismo se ha involucrado personalmente en el diseño estratégico”, comenta Kieran Daly, jefe del área minera de la consultora Macquarie y ex ejecutivo de Anglo American.

A pesar de los detractores de Carroll y Parker, hoy los resultados están a su favor: este año la minera habrá alcanzado la meta de ahorrar 2 mil millones de dólares en gastos; y de los 150 mil empleados y contratistas, sólo 250 trabajan en la oficina central de Londres; los demás están todos en terreno.

Sishen: el Anglo Sur sudafricano
El conflicto con Codelco no es el único impasse ligado a un gobierno que actualmente tiene a Anglo American en tribunales. Desde enero pasado la minera sostiene un litigio con el gobierno sudafricano por la adquisición del 21,4% del yacimiento de mineral de hierro Sishen, pero esta vez fue AA la que recurrió a la justicia. A través de su filial Kumba, Anglo postuló a adquirir dicho porcentaje luego de que ArcelorMittal no renovara su derecho sobre él. Sin embargo, el ministerio de Recursos Minerales no acogió la postulación de Kumba y le otorgó derechos de prospección a su competidora Imperial Crown Trading (ICT). Ello desató la ira de la británica, que decidió judicializar la discusión, alegando que la medida gubernamental era “legalmente incorrecta y con fundamentos erróneos”.

A tanto ha llegado la pelea que la defensa de Anglo American argumentó que la postulación de ICT tenía partes copiadas textualmente de la suya y que el gobierno no tiene facultades para otorgar derechos de prospección sobre un yacimiento que ha sido explotado por años.

La dama de hierro
Desde su llegada, Carroll ha intentado imprimir un estilo más horizontal. Sus cercanos aseguran que pocas veces olvida un nombre, sobre todo los importantes. “Cynthia cree firmemente en los compromisos cara a cara”, comenta uno de sus ejecutivos en la compañía. Y ella es Cynthia, para amigos y enemigos. Acostumbrada a la comunicación uno a uno, Carroll pide que la llamen por el nombre y sabe perfectamente cómo caer bien cuando quiere conseguir simpatía. “Es una buena oyente. Aunque no esté de acuerdo y estemos discutiendo algo complicado, ella siempre está dispuesta a escuchar el argumento contrario y a entender de dónde viene”, cuenta Frans Baleni.

No sólo aprende escuchando, sino que precisamente hablando con las bases es como logra tomarle el pulso a un negocio tan diversificado como el de AA. En una de sus visitas a Los Bronces, Cynthia se fue conversando todo el viaje a la mina con el conductor del camión, quien le contó que lo más difícil eran las distancias que tenían que viajar y lo poco que veía a su familia. A

Curiosamente, la oficina central de Anglo American en Londres no está en el centro financiero de la City o cerca de Canary Wharf. El edificio, ubicado en 20 Carlton House Terrace, es una caja cuadrada con vista panorámica al corazón de la capital inglesa.

miles de kilómetros de su oficina, Carroll pudo comprender perfectamente a lo que se refería su empleado. Y nunca olvidó esa conversación.

Negociadora por excelencia, tampoco es que se caracterice por una extrema simpatía: para ella las cosas se dicen como son, a puertas cerradas y con el mejor interlocutor posible. Por lo mismo es que el directorio de su celular tiene números que incluyen desde presidentes de países hasta líderes sindicales. Según los analistas, su punto débil son las audiencias masivas, ya que no es muy dada a exponer en charlas y congresos; pero sí al liderazgo de sus equipos, pequeños y leales en general, así como a la negociación de frente. “Yo tengo su celular y la llamo cada vez que es necesario. Ella tiene el mío y me llama o me textea también. Tenemos línea abierta”, cuenta Baleni. “Con Frans nos hemos convertido en buenos amigos”, confirma Carroll.

La fórmula Anglo
Su aterrizaje en el directorio de Anglo American en 2006 y luego, como CEO en 2007, no fueron fáciles. Era mujer y norteamericana, dos características que no son de lo más apreciadas dentro de la exclusiva (y machista) elite minera del empresariado británico. Los testigos que observaron su llegada cuentan que no fue bien recibida por los ejecutivos de una empresa de origen sudafricano y tradición inglesa. Su estilo directo y sin pelos en la lengua, frontal, chocó de entrada con la extrema cortesía y burocracia inglesas. En todo caso, no tuvo tiempo para echarse a morir. Venía a hacer una renovación estructural urgente y a poco andar le cayó la crisis financiera encima. No había tiempo que perder ni el ambiente estaba para rodeos: en plena crisis económica, Carroll impulsó el recorte de gastos y de personal tal vez más duro de la historia de la minera.

Carroll impulsó el recorte de gastos y de personal tal vez más duro de la historia de la minera. Cerca de 20 mil empleados pasaron a retiro –principalmente del área administrativa y gerencial- y la empresa trasladó las gerencias operacionales a los respectivos destinos de inversión.

Cerca de 20 mil empleados pasaron a retiro –principalmente, del área administrativa y gerencial– y la empresa se descentralizó, trasladando las gerencias operacionales a los respectivos destinos de inversión. “Uno de los principales aportes de Cynthia es que bajó las gerencias al suelo de los países donde operan los negocios, pero además estandarizó los principios del negocio a través de sus distintas divisiones”, explica Daly. Es así como las gerencias están repartidas por todo el territorio, según la división: la de níquel, en Brasil; carbón (metalúrgico) en Australia; platino, diamantes y carbón (térmico) en Sudáfrica, mientras el negocio de hierro y magnesio está dividido entre su filial Kumba en Sudáfrica y su polémico proyecto Minas-Rio en Brasil. En Chile está la división de cobre, comandada por John Mackenzie.

Peter Whitcutt, director de Estrategia y Desarrollo de AA, ha trabajado en la empresa por más de 20 años. Para alguien que vivió el cambio de mano, AA hoy está a años luz de lo era antes de Carroll. “Llegó un minuto en que la empresa perdía el rumbo, no había ambición ni desafíos, dividida entre liderazgos demasiado arrogantes para darse cuenta. Entonces llega esta mujer proactiva a un ambiente súper machista, donde subestimaron sus capacidades para encontrar el camino al cambio”.

La Carroll frente al conflicto
Luego de casi tres semanas de desatado el conflicto con el gobierno chileno, Carroll vuelve a repasar –ahora en frío y a la distancia- el impasse.
La ejecutiva cuenta que ha estado ya dos veces con el presidente Piñera. La primera en una reunión en Chile, y la segunda, durante el viaje del presidente a Londres, en octubre de 2010, donde compartieron una cena. “Él estaba viajando alrededor del mundo, trabajando duro para atraer inversionistas a Chile”, recuerda Carroll.
Entre analistas, ejecutivos e incluso competidores de Anglo American coinciden en que la conversación con Codelco respecto de su opción de compra a ejercer en enero de 2012 se sostuvo durante todo el año. Y, según cuentan cercanos a la primera línea ejecutiva de la minera, la única sorpresa de la negociación fue el acuerdo de Codelco con Mitsui que implicaba que la japonesa le prestaba el cash necesario para ejercer su opción de compra del 49% de Anglo Sur a cambio de que Codelco le vendiera la mitad de la adquisición. A partir del ingreso de ese tercer actor indirecto a la negociación, las relaciones se habrían quebrado y Anglo habría decidido actuar más rápido y ser ella quien ingresara un tercer actor, vendiendo el 24,5% a Mitsubishi.
“Peter (Whitcutt, director de estrategia y desarrollo) y yo hemos estado conversando continuamente con Codelco. Y todavía estamos dispuestos a conversar, a ser abiertos respecto de lo que queremos. Necesitamos, por el bien de nuestros accionistas, ser transparentes y claros. Y hemos sostenido esta conversación por largo tiempo. Fuimos notificados respecto de sus intenciones con Mitsui y eso no estaba dentro de lo esperado”, cuenta la misma Cynthia Carroll.
Al cierre de esta edición, el presidente ejecutivo de Codelco, Diego Hernández, mostraba señales de querer abrir las puertas para negociar un acuerdo que pusiera fin a la batalla judicial.
Varios analistas creen que la adelantada venta de Anglo Sur se debió a la oportunidad de compra que AA ejerció para controlar la mayor distribuidora de diamantes a nivel mundial, De Beers. Con un 45% de la compañía en sus manos, Anglo American no desperdició su oportunidad de comprar el 40% correspondiente a la familia Oppenheimer, dueños históricos de la empresa. Con la adquisición, AA quedaría con el 85% de la compañía, cuyo 15% restante pertenece al gobierno de Botswana. La transacción se realizó por 3,2 billones de libras (unos 5 mil millones de dólares) y parte importante del flujo utilizado para la inversión provendría de la transacción con Mitsubishi.
En todo caso, el dinero aportado por la transacción de su activo chileno alcanzaría no sólo para diamantes. Según la visión de Kieran Daly, a los 5,4 mil millones de dólares de Mitsubishi hay que sumarles la potencial venta del otro 24,5% de Anglo Sur que, en el peor de los casos, con Codelco pagando el precio fijado por contrato, sumaría otros 3 mil millones de dólares. “La venta en Chile le permite negociar nuevas adquisiciones y está mirando oportunidades”, asegura Daly.
Aunque, según ha trascendido, las tratativas de la estatal chilena irían más bien a conseguir que la inglesa le pague el valor que Codelco creen que tiene la opción del 49%, lo que –ha trascendido– se ubicaría en torno a los 3 mil millones de dólares.
Mientras, desde su oficina del séptimo piso con vista panorámica, Cynthia Carroll no se inmuta. No pierde la calma y sigue operando con su mejor arma: el pragmatismo.
Las mujeres de Anglo
-Usted es la primera mujer a cargo de una gran minera como es Anglo American, además de ser una norteamericana en medio de una compañía de origen sudafricano y cultura británica. ¿Fue muy forzoso el aterrizaje?
-Yo venía del negocio del aluminio, que también es un ambiente súper masculino. Así que siempre he estado en ambientes e industrias dominadas por hombres. Llegué a esta empresa porque precisamente el directorio estaba buscando a alguien diferente para hacer un cambio. Vengo de una industria muy global. Manejé el negocio de aluminio desde Alcan por 5 años y, dado mi historial internacional, mi experiencia global y mi política de compromisos con los gobiernos –muchos de los cuales son los mismos con los que interactúo desde Anglo American-, me trajeron a la empresa.

-¿Cuál fue su diagnóstico al entrar en la empresa?
-Mi prioridad cuando llegué fue mejorar la seguridad (en terreno) y establecer relaciones directas con los gobiernos y los Estados. Y no sólo con sus líderes políticos, sino también sociales, comunitarios y sindicales. Además, esta era una compañía que se creó con todo tipo de negocios no necesariamente relacionados entre sí y el equipo compartía reuniones frecuentes, pero sin una estrategia. No tenía tampoco una misión o una evaluación de mercado, mucho menos un concepto de cómo quería participar en ellos. No había claridad respecto de en qué commodities queríamos estar y en cuáles no. Tuvimos que definir e implementar una estrategia, cómo operamos, cómo nos posicionamos frente a nuestra competencia y frente a la comunidad, especialmente en los países donde nuestras inversiones son de largo plazo.

-¿Fue entonces cuando decidió descentralizar y darle más poder a las operaciones en cada país?
-Exacto. Una de las primeras señales que di cuando llegué fue descentralizar las decisiones gerenciales. Que los ejecutivos que me reportaban directamente estuvieran más cerca de los centros operativos, en terreno. Viajé a nuestras operaciones alrededor del mundo, me hice una idea, hablé con la gente. No sólo con los ejecutivos, sino con los empleados. Esa capacidad de “escucha gerencial” es la que hace la diferencia, la que me permite planificar cambios y mejoras a partir de las necesidades reales de nuestros propios trabajadores. Creo firmemente en el poder de las comunicaciones y traté de crear un ambiente en el que la toma de decisiones estuviera mucho más cerca del terreno que de la oficina central. Yo siempre les digo que deben hacerse responsables, y a los mismos trabajadores los impulso a cuidarse, a no tomar riesgos, a denunciar cualquier problema de seguridad.

-¿Cómo fue su desembarco en la empresa siendo mujer? ¿Tuvo que enfrentar muchos obstáculos?
-No todos estuvieron felices. Yo vi lo que había que hacer y cómo hacerlo, sabía el potencial que tiene esta empresa, pero había mucha gente con una visión muy cerrada de mente, que no coincidía con la mía. Entonces yo empecé a hacer preguntas; por ejemplo, cuántas mujeres habían en nuestra organización, cuán abierta era la empresa a tener mujeres trabajando en terreno y cómo éstas eran recibidas. Cuándo pregunté, por ejemplo, en Australia, no me querían decir que ni siquiera estaban las condiciones en terreno para que trabajaran. Eso no podía ser y les dije que teníamos que implementarlas. Hoy tenemos más mujeres en nuestra compañía que cualquier otra minera a nivel mundial. El 14% de nuestros empleados es de mujeres, lo que sube a un 21% en cargos gerenciales, y en tres años queremos alcanzar un 30% de mujeres en cargos gerenciales y 21% a lo largo de la compañía.

Anglo en Chile
El desembarco de Anglo American en Chile se inició en 1990 cuando tímidamente empezaron a comprar acciones de Mantos Blancos, una de las pocas empresas mineras que han estado listadas en la Bolsa de Comercio de Santiago. Poco después tomaron el 100% de esa compañía y luego compraron Mantos Verdes. Ambas operaciones quedaron bajo el paraguas de Anglo American Norte.
Tras esto vino la compra del 44% de Collahuasi que se mantiene hasta hoy.
Disputada de Las Condes fue su última adquisición en el país. Corría el año 2002 y Exxon puso a la venta ese activo que incluía la mina Los Bronces, El Soldado y la Fundación Chagres por 1.300 millones de dólares, una suma que en ese minuto desató una tormenta. En esa oportunidad se despertó un conflicto por el cual varios en la industria minera aún sindican a Anglo como la principal responsable de que se aplicara un royalty a la minería.
La idea de Exxon era realizar la venta fuera de Chile. Con eso, los impuestos derivados de la transacción no pasarían por el país, por lo que desde el gobierno de Ricardo Lagos se inició una ofensiva para que la operación se cerrara en Chile, que fue lo que finalmente ocurrió. Por eso mismo, según fuentes de Anglo American, la empresa no tuvo nada que ver con el royalty.
A la fecha, la empresa británica ya lleva más de 30 años en Chile. Ha invertido 6,5 mil millones en el país, posee diez mil empleados entre planta y contratistas… “y vamos a seguir invirtiendo”, asegura Cynthia.

 

Mamá, ¡no pelees con Chile!
Cynthia Carroll tiene cuatro hijos de entre 18 y 12 años, tres mujeres y un hombre. “Adoro a mis hijos, soy muy cercana a ellos y trato de siempre saber lo que les pasa… Bueno, no siempre”, bromea Carroll mirando cómplice a Carin, la segunda de sus hijos que espera paciente a que termine la entrevista, que ya se ha extendido media hora por sobre lo presupuestado, para almorzar con ella.
Carin estudia en Estados Unidos y está de paso una semana en Londres, por lo que a pesar de la apretada agenda, Cynthia deja su oficina para ponerse al día con la joven.
Es precisamente Carin su hija más ligada a Chile. No por los negocios de su madre, sino porque ha pasado dos veranos allá, trabajando en voluntariado para las Aldeas SOS. También ha ido a esquiar y está enamorada del país. “Cuando supo que fui me dijo: mamá, no me interesa ni el conflicto con Codelco ni nada parecido, pero ¡me encanta Chile. ¡odría haber ido contigo!, cuenta Cynthia.