Tan pronto como Amazon anunció que expandiría sus operaciones en Brasil, las acciones de empresas locales de e-commerce, tecnología y retail se desmoronaron. Aunque la reacción inicial se revirtió con los días, el movimiento, ocurrido a mediados de octubre, dio cuenta del miedo que los inversionistas le tienen a la gigante estadounidense, que atraviesa un […]

  • 13 noviembre, 2017

Tan pronto como Amazon anunció que expandiría sus operaciones en Brasil, las acciones de empresas locales de e-commerce, tecnología y retail se desmoronaron. Aunque la reacción inicial se revirtió con los días, el movimiento, ocurrido a mediados de octubre, dio cuenta del miedo que los inversionistas le tienen a la gigante estadounidense, que atraviesa un período de expansión ambiciosa.

Tras vender sólo libros en la mayor economía de Sudamérica, Amazon sumó productos electrónicos a su oferta y, hacia fin de año, agregaría otros ítems. También suenan planes de abrir operaciones en Argentina y Chile. Pero es en Norteamérica donde los tentáculos del pulpo que Jeff Bezos creó hace dos décadas han crecido hasta estar en casi todo. Amazon ofrece hoy más de 400 millones de productos, genera contenido original (series y películas) y entrega espacio en la nube a clientes entre los cuales está la CIA. También administra un mercado digital, una red de entregas y logística, y fabrica aparatos populares como Kindle o Alexa.

Pero este año, la presencia del pulpo se intensificó más. En octubre, comenzó a ofrecer entregas rápidas a empresas, bajo el nombre de Business Prime Shipping, con lo que entró a competir con compañías que comercializan artículos de oficina. Meses atrás, había adquirido la cadena Whole Foods, un negocio de US$ 14 mil millones que lo puso en competencia directa con los supermercados de Walmart y con el que ingresó por primera vez al sector de los alimentos. En México, incluso ofrece una especie de cuenta bancaria, que los clientes recargan con efectivo para poder comprar en línea.

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